INVENTOR POR AMOR

Desde que vi la película hace ya unos años de regreso al futuro, me gustó tanto que en mi cabeza se había quedado el gusanillo de inventar y no dejaba de desarrollar fórmulas para poder yo hacer una máquina que sirviera para algo bueno.
Y como la necesidad obliga a sacar de donde no hay, pues a mí me ocurrió.
Mi Lupe querida, si, así se llama mi esposa querida, ella enfermó de una enfermedad rara y yo tenía que espabilar o mi Lupe amada se moría y es que a ella el frio la iba agarrotando los órganos, tejidos y músculos atrofiándolos poco a poco y así despacito hasta llevarla al seno de nuestro Dios.
Me puse manos a la obra me metí en el taller después de dar varios viajes con mi furgoneta a la capital y ¿cómo? regresaba cargada de trastos, antenas parabólicas, ordenador, cables y muchos componentes electrónicos para tener de todo y no tener que dar más vueltas y allí pasé horas desarrollando una máquina que me llevara a otra galaxia o a un sitio de temperatura ideal y poder ir y volver sin impedimento alguno en mi nuevo vehículo espacial.
Yo no pedía mucho, ir de viaje espacial pero ni al futuro ni al pasado, meterme por un agujero negro y salir a una isla cálida.
Y llegó el día D, mi Lupe en la cama casi no se movía y yo la cogí, la abracé y la llevé a mi túnel, puse todo en marcha pero lo que tenía que haber sido un viaje se quedó en un simple ruido, vibración, seguido de silencio, apagón de luces y luego mucha claridad. Miré a mi Lupe que horror no podía ver ese cuerpo casi acabado, había dolor en su cara, pero en ella de pronto se empezó a forjar una total transformación, el pelo le cambio de liso a rizado, de negro a blanco y los ojos desorbitados, las mejillas desencajadas, pero ¿qué había ocurrido?
Me acerqué la cogí y abracé, no tenía palabras, mis mejillas estaban llenas de lagrimas, pero ¿que había hecho? que tipo de monstruo puede hacer esto a un ser querido.
Ni yo era Michael J. Fox. Ni tenía su máquina, ni estaba en una película, ya que yo me llamo Manolo y estoy en Don Benito de Badajoz y mi esposa sufre, de una enfermedad y de las llamadas raras que ahí es nada, la llaman la enfermedad de Reynaud, se sabe muy poco de ella y de su curación.
La realidad me dio un mazazo, mi Lupe estaba enferma y yo tenía que cuidarla, volvería a intentarlo.
Sí y sin desesperar que mi Lupe me quiere y yo no puedo vivir sin ella, soy inventor por necesidad urgente, tendré que ir con mi furgoneta y volver a traer trastos de donde los haya y me pondré otra vez a desarrollar otro nuevo invento hasta dar con el autentico, no me puedo demorar primero será mi Lupe y luego vendrán muchas más personas a las que tendré que ayudar.
Y es que esta enfermedad es muy traicionera y llega sin avisar.