Nueva Esperanza

La pantalla se encendió a la misma hora de siempre. La voz del profesor comenzó a sonar mientras observábamos imágenes del planeta Tierra:

“Tripulantes del Nueva Esperanza, el tema de hoy es el último de vuestra formación. En él haremos un pequeño resumen de la historia de la humanidad, su pasado, presente y futuro.

En los primeros vídeos vimos cómo cambiaba la forma de vida de la sociedad del s. XXII, época de la realidad virtual. Los núcleos urbanos se fueron concentrando más y más, rodeados por un anillo industrial que cubría el cielo de tóxicos. Los espacios naturales fueron desapareciendo y la ciber-realidad pasó a ser el único antídoto a la desesperación humana. La situación del planeta era insostenible...”

Miré alrededor bostezando. Este tema ya nos lo sabíamos de memoria. Los demás también parecían aburridos. Las turbulencias tampoco ayudaban a nuestra concentración. La voz del profesor seguía narrando:

“... y por culpa de la ambición de las industrias, la superficie terrestre se inundó de nubes ácidas que obligaron a los humanos a vivir hacinados en pequeños cubículos subterráneos. Todos los campos de cultivo desaparecieron. Sin embargo, el avance tecnológico permitió que los robots desempeñaran las tareas en la superficie que los humanos eran incapaces de llevar a cabo desde el subsuelo. Dentro de los habitáculos sólo había espacio para una cápsula, donde el cuerpo de cada persona descansaba en líquido amniótico sintético, alimentados mediante sondas y con sus cerebros conectados a la ciber-realidad.”

Las normas eran claras, no se podía hablar durante los vídeos. Pero las turbulencias empezaban a ser tan violentas que por primera vez nuestros murmullos acompañaron a la voz del profesor. Comenzamos a asustarnos.

“... el avance de la alimentación mediante químicos permitió un gran ahorro en los recursos de esta nueva sociedad, pero el precio a pagar fue que el cuerpo tenía que descansar más, por lo que nos metimos de lleno en la ciber-realidad, para que la mente no se abotargara ni angustiara y pudiéramos seguir cubriendo nuestras necesidades sociales.”

El tema de la ciber-realidad centró de nuevo mi atención pese a las circunstancias en el Nueva Esperanza. Era algo que me llamaba enormemente la atención. No acababa de poder imaginar tal experiencia.

“En esta ciber-realidad el día consta de 18 horas de luz, 4 de nocturnidad y 2 de apagado del sistema, que es el tiempo de fase REM que todo cerebro sano necesita. El día consiste en 10 horas de jornada laboral y 12 de ocio. El trabajo en la ciber-realidad no es físico ni reclama nuestra presencia en el mundo real, sólo son trabajos intelectuales y creativos que únicamente requieren procedimientos teóricos. Producimos nuevos diseños y experiencias en la ciber-realidad, proyectos y medidas de seguridad para la vida real, e investigación y desarrollo tanto para el sistema cibernético como para el mundo real. Por otro lado, las horas de ocio se aprovechan para crear y fortalecer relaciones sociales, disfrutar de las nuevas experiencias que la ciber-realidad ofrece gastando créditos ganados en las horas de trabajo, o gastar estos créditos para aumentar los bienes que cada persona posee en este mundo cibernético, como viviendas, vehículos, ropa...”

Nunca habían dado tantos detalles de la ciber-realidad como en este vídeo, y los demás parecían haberse dado cuenta también, ya que habían centrado su atención en la pantalla creando un silencio sepulcral. Las turbulencias habían cesado, y eso ayudaba a concentrarse en las palabras del profesor.

“... todos estos parámetros son determinados por el Mando Administrativo, que también se encarga del sustento y vivienda en la vida real, así como de la reparación y dirección de los robots en la superficie terrestre.

Hasta aquí el resumen de las anteriores lecciones. Ahora vamos a centrarnos en el último tema de vuestra formación: ¿Por qué estáis vosotros aquí?

La sostenibilidad del planeta Tierra en el momento en el que un servidor habla, está en entredicho, y por ello el Mando Administrativo ha creado un nuevo y arriesgado proyecto. Durante años hemos estado desarrollando una tecnología capaz de criogenizar los embriones humanos y monitorizarlos para que se desarrollen en un útero artificial hasta los 16 años. Nacen con las capacidades psicomotrices e intelectuales básicas y se les instruye con estos vídeos. Los embriones serán enviados con la misión de encontrar un nuevo planeta habitable y allí establecer una colonia humana.

Vosotros sois la octava expedición que mandamos en busca de ese planeta, y si estáis viendo este vídeo, es porque la sonda ha encontrado un planeta óptimo y estáis atravesando la atmósfera del mismo. En cuanto sea posible, los robots auxiliares os ayudarán a establecer el primer campamento base. Buena suerte. Sois nuestra última alternativa.”

Se abrió la puerta y una bocanada de aire fresco inundó nuestros pulmones vírgenes. Así pisé por primera vez el suelo de Gaia.