LA ENFERMEDAD DEL SIGLO XXI

LA ENFERMEDAD DEL SIGLO XXI
¿Dónde han quedado esos conciertos de Celtas Cortos, donde la gente alzaba sus cervezas cantando las canciones hasta quedarse sin voz? Han sido sustituidos por la tecnología. Las cervezas ahora son móviles con cámaras de 23 megapíxeles, donde graban el concierto para compartirlo en las redes sociales, sin disfrutar del momento. ¿Dónde están esos domingos que te reunías con tus amigos en el bar de siempre y hablabas de cualquier cosa? Cualquier excusa valía para echarse unas risas .Lo único importante del bar era que sirvieran la cerveza bien fría y que tuviera una buena terraza. Ahora lo importante es que tenga Wifi para estar pendiente de todo, menos de las personas con las que compartes esos momentos.
Celia trabaja en el instituto neurológico de San Martín, realizando un estudio sobre la nomofobia. La enfermedad del siglo XXI. Como cada mañana llega al centro y se dirige a la sala de cafés.
-¡Buenos días a todos! Dice Celia al entrar.
En la sala se encuentran cuatro compañeros con móvil en mano, las cuales se limitan a saludarle gesticulando con la cabeza sin levantar la vista de la pantalla. Celia toma un cortado de la máquina y se pone a trabajar.
Hoy es un día importante, debe elegir a tres personas de las doce que se han presentado para realizar las pruebas. Después de una larga mañana entre entrevistas y cuestionarios decide escoger a:
Pedro, de treinta años, abogado, con baja autoestima y reconoce ser adicto al móvil.
Carlos, veinte años, estudiante, con falta de seguridad en sí mismo, baja autoestima y adicto a las redes sociales.
Por último a Virginia de cuarenta años, peluquera, con síntomas de estrés y ansiedad.
El tratamiento consta de:
Quince días tomando una pastilla diaria. Deshacerse de móviles, ordenadores y Tablet. Les recomienda practicar algún deporte y pasados los quince días tienen que notar alguna mejoría.
Pasada las dos semanas, tienen la visita.
- Buenos días Pedro – saluda Celia.
- Muy buenas – contesta Pedro con una sonrisa.
Celia procede hacerle un checklist para conocer el transcurso del tratamiento.
- ¿Te has conectado alguna red social durante estas semanas?
- No. He tenido muchos momentos en que lo necesitaba porque tenía la sensación de estar desconectado del mundo. En esos momentos y con una gran lucha conmigo mismo, decidía salir de casa sin móvil y me iba al parque a pasear.

Celia sorprendida por el esfuerzo de Pedro le felicita.
Pedro continúa explicándole.
- Estuve tres días saliendo a pasear por un parque cerca de donde vivo, sinceramente hasta esa semana lo desconocía. Al estar yendo días seguidos he conocido un grupo de patinadores y he optado por comprarme unos patines e irme con ellos.
- ¡Fantástico! Así que as conocido un sitio nuevo donde pasear, as hecho amigos reales y encima empiezas a practicar un deporte, genial. Tu proceso ha sido un éxito. Sigue por ese camino y muchas gracias por haber participado.
Pedro se levanta y se despide de Celia dándole un abrazo y agradeciéndole el trabajo que ha hecho. Ella sonríe y se vuelve a sentar.
- Virginia adelante por favor - se oyó desde dentro de la consulta.
Celia comienza con las preguntas. Igual que Pedro ha tenido un buen proceso. Se ha apuntado a clases de pádel y ha conocido un chico, lo cual se siente muy feliz y muy bien anímicamente.
Seguidamente pasa Carlos. Celia empieza con el cuestionario y Carlos admite no haber podido controlar la necesidad de tener que usar el móvil. Le comenta que los dos primeros días aún sabiendo que no llevaba el móvil, la mano se le iba al bolsillo para sacarlo, incluso notaba que le vibraba sin llevarlo. Celia le comenta que ese es el Ghost Vibration Syndrome, un síndrome neurológico. También ha dejado de tomar las pastillas porqué se sentía decaído, que sólo le apetecía estar en casa y que por eso recayó del todo y tuvo que conectarse con los amigos. Celia le dice:
- ¿Por qué no quedaste con tus amigos para tomar algo y así distraerte?
- Porqué nunca hemos quedado, sólo hablamos por Facebook, colgamos fotos y nos las comentamos.
- ¿La pastilla no te ha ayudado a afrontar ese problema?
- La verdad es que no. O puede que sí pero soy débil en ese tema.
Celia triste observa que con Carlos no ha tenido éxito. Le explica que realmente la pastilla que le daba era una pastilla de herbolario para el dolor de garganta. El objetivo es que uno mismo se cura de sus adicciones sin necesidad de acudir a la ciencia. La ciencia es buena pero el ser humano aún lo es más.
Carlos se levanta de la silla, le da la mano y se despide. Celia pensativa decide buscar una solución para poder ayudarle.