LAS AVENTURAS DE SPLASH

Había una vez una gota que se llamaba Splash, vivía en el Mar Mediterráneo con su familia de gotas y con muchos animales marinos; entre ellos el delfín Serafín que era su mejor amigo.
Un buen día, Splash y su amigo Serafín decidieron hacer una excursión al fondo del mar para conocer a las estrellas de mar, ya que habían oído que eran muy coloridas y brillaban mucho.
Splash y Serafín dijeron a sus amigos:
-¡Nos vamos a vivir una aventura!
-¡Tened cuidado con la superficie! No os acerquéis demasiado; dijeron los amigos.
Splash y Serafín cogieron sus mochilas cargadas de ropa, comida, bebida… Y empezaron a sumergirse en las profundidades marinas. En el camino se encontraron con tiburones, tortugas, cangrejos, caballitos de mar…
Una vez que llegaron al fondo del mar, buscaron a las estrellas pero no las encontraron, por lo que se sintieron muy tristes y decepcionados. Pero a Splash se le ocurrió una idea. ¡Quería subir a ver las olas junto a su amigo Serafín!
Serafín no estaba muy convencido, ya que sus amigos les habían advertido del peligro que podían correr si se acercaban mucho a la superficie. Al fin llegaron a la superficie.
-¡Oh! Que bonitas olas, aquí puedo saltar y hacer grandes piruetas, exclamó Serafín.
-Desde aquí se puede ver el sol, aunque tengo mucho calor, dijo la gota Splash.
De repente, Serafín vio como Splash comenzaba a evaporarse y muy asustado empezó a gritar:
- Splash, Splash, ¿A dónde vas? ¡Espérame!
A lo que Splash contestó: ¡Ayúdame!, ¿No sé qué me pasa?
Serafín intentó saltar para alcanzarle y poderle ayudar, pero no consiguió detenerlo. Splash siguió subiendo y subiendo, y más gotas como él lo acompañaban sin poderse detener.
Splash junto a las demás gotas se fueron uniendo formando algo que ellos no entendían. Eran algo blando, esponjoso, grande y blanco. Y a su alrededor, había más formas parecidas a ellas, por lo que las preguntaron en qué se habían convertido:
- ¿No sabéis que somos? Somos una nube. El sol calienta el agua y por eso nos convertimos en vapor, y mientras subimos comenzamos a tener mucho frío, como ya habrás notado. Y al unirnos todas juntas nos convertimos en una nube.
- ¡Ah! por eso mis amigos me dijeron que tuviera cuidado y no subiera a la superficie, dijo Splash.
Splash agachó la cabeza y le preguntaron las demás nubes:
- ¿Splash, qué te pasa?

- Estoy pensando en que si me quedo aquí no volveré a ver a mis amigos, dijo Splash.

- No, no te preocupes, claro que volverás con ellos. A lo largo de los próximos días nos iremos haciendo cada vez más grandes, hasta que no podamos aguantar el peso y volvamos a bajar en forma de gotas, dijeron las nubes.

- Entonces, ¿vamos a convertirnos en lluvia?, dijo Splash.

- Sí, además nosotras somos muy buenas para la Tierra, ya que gracias a nosotras las plantas pueden crecer sanas, los humanos pueden beber agua, los ríos y mares crecen… Asique tienes que estar muy feliz porque estás ayudando al planeta Tierra, le dijeron las nubes.

- Pero entonces, ¿volveré a caer al mar con mis amigos?, dijo Splash.
- ¡Siiii!, gritaron las nubes.
Fueron pasando los días y se hicieron más grandes, por lo que llegó el gran día y empezaron a caer.
- ¡Qué divertido!, dijo Splash.
Cuando Splash llegó, vio como Serafín estaba buscándole, dando grandes saltos y llamándole por todas partes.
Splash gritó: ¡Serafín, estoy aquí y estoy bien!
Y los dos se dieron un gran abrazo.

Colorín, colorado el ciclo del agua se ha terminado.

Las cuatro Lunas de Júpiter (autoras):
Ana Barroso Molina
Sonia García Carballo
Sandra González Serrano
Leonor Guzmán Guerra