La bata blanca pasa desapercibida

La bata blanca se estilizaba, cogía vuelo, miles de perlas cosidas a mano, seda italiana, transparencias, encaje… pero su color permanecía.
Su lección no era la ruta biosintética de las purinas, ni como clonar un gen mediante PCR, no eran proteínas recombinantes, mitosis, Michaelis-Menten…
Hoy su lección eran sus botos:
“Pasa desapercibido. Pasa desapercibido todo aquello que aunque estuvo allí, a nuestro lado, que experimentamos, miramos, olimos y sentimos, nosotros no somos conscientes de haberlo vivido. Es como si nunca hubiese pasado. Sin embargo, ahí está. En esa parte ciega de nuestra mente, en el llamado subconsciente. Porque, por muy rápido que pase algo, por mucho que creas que no te ha dado tiempo a asimilarlo, ahí se ha quedado. Guardado.
Es este acto de solamente ser conscientes de una pequeña parte de lo que hay realmente ahí fuera, de guardar la mayoría de la información en ese lugar oscuro e inaccesible, de centrarnos solo en una parte de la realidad, lo que hace posible que un tres de picas se convierta en un as de corazones, que aparezca una moneda detrás de tu oreja o una paloma dentro de un sombrero de copa. Es lo que hace posible la magia.
Y si fuéramos capaces de ser conscientes de nuestro subconsciente podríamos poner a cámara lenta todos esos momentos, sensaciones, olores, emociones… todas esas percepciones que un día guardamos sin saberlo. Veríamos cosas que nunca hemos visto, que tan solo habíamos mirado. Descubriríamos nuevos olores, sabores, colores… pero la magia se esfumaría.
Y es toda esa cámara rápida de momentos, esa lluvia de estrellas fugaces, la responsable de esas “corazonadas”, “decisiones de última hora”. De esos “me he dejado llevar”, “no lo he pensado” o “tenía un presentimiento”. De esos momentos en los que la cabeza nos dice una cosa pero extrañamente sin saber muy bien porque hay otra parte nuestra, de la cual desconfiamos porque no conseguimos localizar desde donde nos está gritando, que termina por empujarnos hasta una decisión.
Recuerda que necesitamos procesar millones de datos de información en poco tiempo y tomar decisiones rápidamente. En la mayoría de los casos, tomar una decisión no puede llevarnos tiempo, ser rápidos es con lo que hemos logrado sobrevivir. Y esta es la tarea de la parte ciega de nuestro cerebro, que mucho más inteligente y rápida de lo que nosotros creemos, es capaz de poner a cámara lenta esos millones y millones de datos, todo lo que pasó y no pasó desapercibido, y tomar casi siempre la mejor decisión, llevarnos hacia el mejor lugar, sin siquiera ser nosotros conscientes de ello.
Y es por eso por lo que la mente puede estar trabajando mucho más cuanto te dejas llevar que cuando te pones a pensar…
Pasa desapercibido. Pasa desapercibido todo aquello que te deja llevar, todo aquello que crea la magia.
Asique quiero pasar desapercibida para ti, quiero que te dejes llevar por mí. Quiero crear algo mágico”
Al día siguiente su altar era la poyata, su vestido su bata blanca, su ramo guantes de látex y tubos de ensayo, sus botos eran sus clases…
Ella volvía a pasar desapercibida en su laboratorio encerrada, hoy ya no era el centro de atención de todas las miradas. Ni su familia, ni sus amigos, ni su tía abuela sabían lo que ella estaba haciendo dentro de esas cuatro paredes.
Ella ya no era parte de la realidad que ellos experimentaban.
Sus logros solamente se veían plasmados en revistas científicas en forma de “paper”, que tan solo gente que también pasaba desapercibida leía.
El club de los desapercibidos, esa parte oscura e inaccesible.
Esa parte de la realidad de la cual la gente no era consciente, a pesar de estar ahí, a su lado. En la insulina que se inyecta cada día, en el ibuprofeno que les alivia el dolor, en esa crema que le disminuye las arrugas y la celulitis… todo ello posible gracias a millones y millones de datos, información que pasa desapercibida, que no está al alcance de nuestros sentidos, y que gracias a los microscopios, los telescopios, el acelerador de partículas… y un sinfín de técnicas analíticas les han permitido poner a cámara lenta el subconsciente de la naturaleza. Revelar y hacerles ver que detrás de ese fenómeno que nos parece algo mágico tan solo se esconde un truco.
La bata blanca perdía el vuelo, siete botones cosidos a mano, algodón 100%, sin trasparencias ni encaje… pero su color permanecía.
Su lección era la ruta biosintética de las purinas, como clonar un gen mediante PCR, proteínas recombinantes, mitosis, Michaelis-Menten…
Hoy su lección eran sus clases.
Hoy ella volvía a pasar desapercibida, hoy ya no era el centro de atención de todas las miradas, pero entre esas cuatro paredes ella convertía el truco en magia.