RELATOS

Apolo XI

– ¡Mamá, mamá!, ¡ya empieza! – dijo Eric sentado sobre la alfombra del salón en frente del televisor.
Su hermana pequeña, Karen, está sentada junto a él. Janet deja inmediatamente lo que está haciendo para acudir a la sala de estar. El 16 de julio se iba a convertir en uno de los días más importantes para la historia de la Humanidad y la Tecnología.
Suena la alarma. El reloj marca las 05:00h am, pero mi mirada lleva perdida un buen rato por el techo de la habitación. Me cambio y oigo por megafonía el aviso para que todo el equipo se reúna. Los médicos deciden hacernos el último chequeo para comprobar, una vez más, que el examen físico realizado hace dos semanas es perfecto.
Tras un gran desayuno los tres nos dirigimos a ponernos los monos. Después de tanto tiempo parece que mi cuerpo está más cómodo con estos siete kilos de más. Mientras nos ponemos el Bonny, observo a mis dos colegas, Collins y Aldrin. La imagen de sus rostros la primera vez que los vi viene a mi memoria. Collins era un esbelto joven italiano, que registró más de 4.200 horas de vuelo como piloto militar; humilde y tranquilo, que te contaba todas y cada una de las formas en que su madre hacía la pasta, siempre con una sonrisa en la boca. Por otro lado, Aldrin era todo lo contrario: un muchacho de cabeza redonda y pelo corto, que hacía que sus orejas pareciesen más grandes, de temperamento fuerte pero con una mirada sincera y amistosa. Son las personas con las que más tiempo he entrenado y me he preparado y, de verdad, me alegro de que haya sido así.
Nos conducen a la plataforma de lanzamiento, a 75 metros del suelo. Pienso en el día que pisé estos pasillos por primera vez, hace siete años ya, cuando me convertí en el primer civil astronauta. Como comandante de la misión entro primero en la cápsula. Miro la cara de mis compañeros y parecen más emocionados que mi hijo en la primera visita al zoo. Por fin ha llegado, ¡hoy es el día!
Son las 06:50 am. No estoy nervioso, el ensayo general de hace dos semanas fue todo un éxito y hemos entrenado durante meses de 12 a 14 horas diarias. Nos sentamos cada uno en nuestro sitio y el Centro Espacial de Houston contacta con nosotros. Durante la cuenta atrás pienso en mi familia, Eric, Janet y Karen, en lo orgullosos que tienen que estar y en lo agradecido que estoy por tenerlos.
El cohete Saturno 5 despega con un ensordecedor sonido y una gigantesca llama roja. Gracias a nuestros cinco motores conseguimos la velocidad necesaria para vencer la fuerza de gravedad. Alcanzamos los 160 metros de altura, colocándonos en la órbita del planeta. Las tres etapas del cohete se desprenden a medida que cada una agota su combustible de oxígeno e hidrógeno líquidos. A 185 kilómetros sobre la superficie terrestre la cosmonave madre alcanza una velocidad de 27.300 kilómetros por hora. Miro la cara de mis compañeros y me transmiten seguridad y confianza.
La Apolo 11 hace funcionar el cohete de la tercera etapa. En ese instante aumenta la velocidad, a casi el doble de la que llevábamos, para iniciar el viaje de 400.000 kilómetros a la Luna. El objetivo es salir de la gravedad terrestre.
Aprovechamos para descansar y comer algo. Más de 20 horas después del despegue ya hemos recorrido 700.000 kilómetros.
El viaje continúa sin ningún problema y el 19 de julio comunicamos a Houston que estamos entrando en la fuerza gravitacional de la Luna, cobrando aún mayor velocidad. Nos encontramos a 15.000 kilómetros del objetivo y decidimos descansar.
Nos despertamos y ya es 20 de julio. Estamos sobrevolando la parte no visible de la Luna, es momento de iniciar el descenso. Miro a Aldrin que ya está pasando por la compuerta que comunica la cápsula del “Columbia” con el módulo de alunizaje “Águila”. Hago funcionar las baterías solares, me pongo el traje espacial y me reúno con él. Collins cierra la compuerta y permanece pilotando el módulo de control “Columbia”, esperando la separación de la cápsula y apoyando las maniobras del módulo lunar.
Ha llegado el momento de la verdad, el motivo de este viaje y por el que nos hemos preparado tanto. Millones de personas están pendientes de nosotros. Aterrizamos en el Mar de la Tranquilidad. Tiene gracia porque, aunque intento parecer tranquilo, noto la adrenalina aumentando dentro de mí.
– A por ello, Armstrong – dice Aldrin.
Le respondo con un cálido abrazo, bajo los nueve peldaños de la escalerilla y pongo el pie izquierdo sobre la superficie de la Luna.
– Éste es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad – digo.

Así no se juega

"Y el conjunto del CD Huerva vuelve a ganar contra el equipo local, por 0-4, en una jornada que muchos calificarían de aburrida..." - apago el televisor del salón tras escuchar las palabras de aquella periodista cañón, que aquel equipo volviera a ganar su 35º partido consecutivo esta temporada me sacó de mis casillas, parecían perfectos y a mí eso no me gustaba lo más mínimo.

La Federación Española de Fútbol fue a las instalaciones del club para realizar un seguimiento de los jugadores. Es obligatorio realizar estas pruebas cada cierto tiempo para asegurarse de que todos los jugadores cumplen las normas y no se encuentran bajo los efectos de las drogas.

Este caso era diferente, no se trataba ya simplemente de sustancias en el cuerpo o del estado físico de los jugadores, lo que los médicos de la federación se encontraron fue algo que ya se conocía pero que jamás había sido visto antes en humanos. Se trataba de organismos cuyo material genético había sido alterado usando técnicas de ingeniería genética, se trataba de personas transgénicas.

Este rasgo les distinguía de las demás personas que jugaban al fútbol porque calculaban en décimas de segundo la velocidad y ángulo con los que debían pegarle a la bola para hacer pases o tiros a puerta perfectos, tenían una mayor resistencia física y no se cansaban, podían correr más rápido, eran más altos y ligeramente más fuertes para poder rematar mejor los balones altos...

El caso recorrió el mundo entero; fue tal el escándalo mediático que incluso llamó la atención de aquellas personas a las que no les interesaba el fútbol. La gente conocía las lechugas o los tomates transgénicos, pues porque es necesario aumentar la producción de éstos y que tengan ciertas características que atraigan al consumidor, pero las personas transgénicas... sonaba a relato ciencia ficción.

La FIFA quiso llevar este caso a juicio y denunciar al club por ensuciar el buen nombre del fútbol. Al parecer esto es una injusticia ya que poseen unas características que les permiten ser superiores en el juego sin apenas ir a entrenar, mientras que el resto de los clubes se sacrifican y dedican el tiempo de su vida a entrenar y aprender cada día un poco más. Pero siempre hay algún "pero". En este caso, la justicia y el comité deportivo español no cuentan con leyes que sirvan para sancionar a los clubes que jueguen con personas genéticamente modificadas y por tanto, ellos no podían hacer nada al respecto.

Este acontecimiento llegó a oídos de algunas leyendas del fútbol mundial y no gustó, no querían ver cómo el deporte al que le habían dedicado tanto y que les había hecho vivir pasaba de ser un juego a convertirse en una industria, cegados por obtener resultados y así rentabilidad. Pero qué ocurre cuando no haces caso a instituciones del fútbol tales como Johan Cruyff, quien defendía que la calidad sin resultados no tiene sentido y que los resultados sin calidad son aburridos. Lo que ocurre es que destrozas el fútbol, el deporte que más pasiones levanta en todo el mundo.




Ya que la justicia no pudo hacer nada al respecto, fueron ellos mismos quienes decidieron hacer algo para salvar el fútbol. Se reunieron todos los grandes y decidieron cómo iban a afrontar esta situación, surgían discrepancias entre unos y otros, roces y piques que acababan desquiciándolos a todos, nadie se ponía de acuerdo sobre cómo debían enfrentarse a los transgénicos, había tanta diferencia cultural acerca del fútbol y sobre cómo jugar que aquel propósito parecía inalcanzable.

Todo se decidiría en un sólo partido, si los transgénicos ganaban seguirían en la competición, en caso contrario tendrían que despedirse del fútbol para siempre.

Y ahí estaban todos esos grandes entrenando como jamás lo habían hecho, más duro que nunca, debían estar a la altura físicamente si querían tener alguna posibilidad por remota que fuera.

Por fin llegó el gran día, 16 de Julio de 2020, apenas quedaban unos minutos para que comenzara el partido que definiría el curso de la historia del fútbol y los jugadores que se encargarían de acabar con los transgénicos estaban en el vestuario atentos a las palabras de Pelé, quien se encargó de la charla motivadora antes del partido.

El partido transcurrió como no, aburrido durante casi los 90 minutos, unos que lo arriesgaban todo y los otros que dormían el partido. Se añadieron 4 minutos más y en una jugada favorable para el conjunto de Pelé un transgénico comete falta. El encargado de transformarla sería el inconfundible y guapo David Beckham quien coge carrerilla, arma la pierna y dispara. El balón coge altura y baja rápidamente, entra por la escuadra y agujerea la red. El árbitro pita el final del partido.

El fútbol volvía a ser lo que era antes.

Aviones de papel

Julia era su nombre. Tristeza en sus ojos y una delicadeza inimaginable en sus manos. Era de cristal, al igual que sus ojos color mar. Belleza inexplicable que el mundo no conocía por culpa de aquel maldito accidente. Era paralítica. Y con unos padres protectores. Demasiado.

Su vida era una burbuja enorme. Además residía en una casa lo suficientemente grande como para aislarse completamente cada día. ¡Y cuánto se aburría allí sola! ¡Y cuántas lágrimas cayeron los primeros años! ¡Y cuántas horas tumbada en la cama! ¡Y cuántas noches mirando al techo sin poder dormir! El brillo de sus ojos desapareció muy rápido. Antes eran terciopelo. Ahora, lija. Una mirada que te clavaba un puñal.

Desde pequeña, Julia fue una niña especial. Julia no tenía amigos. O eso les hacía creer a sus padres. Julia no estaba loca, solo era especial. Sí, eso. ESPECIAL.

Un día, sus padres salieron y dejaron a su hermano a cargo. Julia se asomó por la ventana a ver a sus padres. Su hermano le dijo que no se asomara.

Los mejores amigos de Julia (esos de su cabeza) compartían ventana con ella. Aprovecharon cuando su hermano se dio la vuelta y le gritaron a Julia que saltara a ver a sus padres. ¡Qué gran idea! ¡Qué buenos amigos tenía Julia!

Julia saltó. Y con cuatro años no conocía mundo. Tampoco lo conocería jamás. Entonces se enfadó mucho con sus amigos y no volvió a hablarles. Se quedó paralítica.


Pasaron los años y Julia seguía igual. Era gracioso. Cuando sus padres salían de casa siempre le decían. “No te muevas.” Qué padres tan geniales.

Se aburría tanto… Un día, su madre descubrió el odio de los ojos de Julia. Le dio más de mil folios y le dijo sonriendo que se desahogara. A Julia le pareció una estupidez y decidió lanzárselos a la cara. ¡Muy buena, Julia!

Observó estos volar y se paró a contemplar aquella maravilla.

A Julia se le iba a ocurrir la mejor idea de todas: aviones de papel. Iban a cambiar su vida.


Desde ese día Julia escribía palabras y frases sin sentido. Para sus padres… Para Julia, ¡claro que tenían sentido! Todos y cada uno de los aviones con aquellas palabras los lanzaba cada día por la ventana. Aquella. Abierta desde hace 13 años.

Solo Julia entendía aquel gracioso juego de acertijos. A veces llamaba a su madre y se reía de ella porque no lo entendía. Se reía muy, muy fuerte. Reía y reía con maldad.

Día tras día. Se entretenía. Cuando se acababan los papeles, se ponía extremadamente roja. La casa temblaba. Sus cuerdas vocales llegaban al máximo. Se revolvía en la cama haciendo cosas raras con las manos y los brazos. Las sábanas desaparecían. Veía sus piernas e intentaba moverlas. No podía. Así que las lesionaba con sus uñas, tan largas y afiladas como los puñales de sus ojos.

Un día su padre pasó apresurado por el umbral. Y tan rápido iba que tropezó. Julia fue a salvar lo más preciado que tenía. Los papeles, claro. Alargó la mano y una gota de sangre cayó de su dedo. Un movimiento rápido. Pareció que se rompía el cuello. Entonces fulminó con la mirada a su padre. Esta vez no eran puñales. Eran machetes.

Pero pronto se calmó. Una idea llegó a su mente: tirar el bolígrafo. ¿Dónde? A un lugar donde no lo volviera a coger nunca con sus manos. Esa tinta azul no volvería a tocar uno de sus aviones. Sabéis a lo que me refiero, ¿no?

Julia recibió un avión de papel con una respuesta a sus acertijos. Había hecho un amigo. Meses y meses de conversaciones confesándose con ese extraño “amigo”. Hasta que llegó el momento.

Era de noche y el viento soplaba excesivamente fuerte. Julia estaba triste porque se acercaba el invierno y sus padres le obligaban a cerrar la ventana. “Él” le dio la solución en uno de sus aviones. Se leía:

ANA SE VENDA SALSA. LAT LAT LAI

Julia se puso blanca. Estaba muy confusa. ¿Debía hacerlo?

Y lo último que se supo de Julia fue que su cuerpo apareció donde lo hizo la última vez que salió de casa. Tirado inerte, bajo la ventana de su cuarto con un avión agarrado fuertemente contra su pecho. En ese mensaje mortal, lo que en realidad ponía era:

LA VENTANA ES LA SALIDA. SALTA

Vaya amigo tenía Julia, ¿eh? Te preguntarás quién es.

Fue el mismo que le incitó a saltar la primera vez. En los aviones vio la manera de volver a contactar con ella. Fue aquel que siempre estaba ahí viéndolo todo. Fue quien la conocía plenamente. Fue quien lo estuvo escribiendo todo. Fue quien estaba en su mente. Fue aquel personaje imaginario. Exacto. Fui yo.

Bajo la Luna

Se suele decir que la paciencia es la madre de la ciencia. ¿Pero, y el padre?
Todo empezó cuando, bajo el sol abrumador de verano, un hombre estaba haciendo cola para comprar un refresco. Éste se caracteriza por ser impaciente y poco a poco fue perdiendo la calma hasta que una mujer que estaba también en la cola lo agarró de los hombros y le dijo que se relajase. La mujer le sugirió sentarse en una mesa cerca del chiringuito, y el accedió. Después, la mujer apareció con dos refrescos con hielo y empezaron a charlar.
Primero, se presentaron. La mujer dijo “me llamo Paciencia”. “Bonito nombre”, dijo él. “Yo me llamo… ¿ De qué me has pedido el refresco?. “De limón”, aclaró ella. La conversación avanzó y él nunca se presentó, eso sí, le contó toda su vida, al detalle.
“Soy un hombre ambicioso, con una meta, un sueño claro, conseguir el conocimiento total de todo nuestro mundo, e incluso el universo. Por eso es que soy tan impaciente, porque para mi, el tiempo es oro”. “El tiempo es oro, si lo utilizas bien”, añadió ella, con un tono burlesco. Acto seguido, el hombre se levantó y, sin razón aparente se largó.
El mismo día por la noche, él salió a dar un paseo por la playa, descalzo, sintiendo como las suaves olas del mar penetraban por su cuerpo hasta alcanzar su joyoso corazón. Un fugaz pensamiento le pasó por la cabeza: el lindo rostro de esa mujer.
Paró en seco de andar por la playa, miró al cielo y dijo en voz alta: “donde estará…”
A lo lejos vio un fuego encendido, que iluminaba una silueta femenina. Él no le dio importancia alguna, hasta que al llegar al lado del fuego, por primera vez en su amarga vida, se quedó sin palabras. Era ella, la mujer que con sólo su rostro le alejó de cualquier meta o sueño para convertirla en su único destino.
Se sentó a su lado y se disculpó. Continuó con un típico: “que agradables vistas”, seguido de “que buen tiempo hace por la noche”. Paciencia se rió. Esa sonrisa, esa sonrisa le mató por dentro e impulsivamente, la besó. Ambos se quedaron sin palabras, ya que en esa situación las palabras sobraban. Paciencia se acerco a él y susurrándole a la oreja le dijo: “Aún no sé tu nombre” a lo que él le respondió: “Ni yo mismo lo sé”. Con un rosto confuso, Paciencia dijo: ”Tu meta es conocer todo lo desconocido, saber todo lo no aprendido por nadie, sin embargo no sabes tu nombre”. Hubo un silencio cautivador y después él procedió: “te equivocas, mi meta ya no es saberlo todo. Mi meta está justo a mi lado”. Ni una sola palabra más salió de ambas bocas. Se apagó el fuego, para que se pudiera encender otro. Entonces, bajo la luna llena, en una noche de verano, abrazado por el mar, nació la ciencia.

Brain

Y como una niña pequeña continuaba corriendo, hasta que sus piernas se detuvieron ante la incesante petición de sus pulmones por recuperar el aliento. Le resultó curioso en ese momento como unas parejas de oxígeno podían resultar tan vitales y necesarias para un ser, ante la aparente importancia que tenían todas las cosas que rondaban por su cabeza en el momento.
Llevaba horas dando vueltas por la ciudad, y se sentía tan mareada como si hubiese subido por horas a un tiovivo con una fuerza centrípeta inagotable. Continuó caminando, todavía jadeante, por aquel pequeño y precioso parque. Estaba lejos de la zona en la que habitaba, y teniendo en cuenta la avanzada edad de los transeúntes y el estrés al que estaban sometidos los padres por andar detrás de sus hijos, pensó que nadie la reconocería y decidió relajarse un poco.

A veces ser una bióloga reconocida era complicado. Dentro del mundo de la ciencia había sufrido bastante discriminación, obviamente por el mero hecho de ser mujer, aunque eso, lejos de frenarla, la había hecho reaccionar y luchar con mayor convicción por sus metas. Pero últimamente, tras realizar varios descubrimientos y colaboraciones en proyectos diversos que la lanzaron al mundo de la fama, todo su mundo se había vuelto estresante. Fuera del ámbito científico se la reconocía por “la mujer científica que descubrió…” y dentro de el todos eran demasiado exigentes y escépticos, a la espera del mínimo error, quizás por su desconcertante capacidad a pesar de su escasa edad y sí, ser mujer; todavía hay mucho burro suelto por ahí.

Decidió descansar un poco y se sentó en un carcomido y estropeado banco, muy cercano al pequeño lago y bajo la sombra de la frondosa arboleda que daba comienzo al monte donde tanto tiempo había pasado. Con una risa recordó como había llegado a allí; se había escapado corriendo del laboratorio. Todo el mundo la había mirado desconcertado, pero sinceramente no le importó, pues todavía no terminaba de asimilar lo que había ocurrido. Llevaba un par de meses enfrascada en una investigación sobre las partes del cerebro junto al doctor Coimbra y al psicólogo Albert Bandura.

Hacían un buen equipo, ya que el doctor Coimbra aportaba la veteranía sobre el tema, Albert Bandura daba un punto de vista distinto por sus conocimientos psicológicos y ella tenía nuevas técnicas e inmensas ganas de investigar este tema a fondo. Cada uno investigaba por su cuenta, pero una vez al mes se juntaban para poner en común lo que habían descubierto y consolidar teorías o mismo derribarlas. La próxima reunión era el día siguiente, y estaba ansiosa por saber si sus cálculos y pruebas eran acertadas.

Como todo el mundo sabe, se rumorea que los humanos únicamente usamos el 10 % de nuestro cerebro, y que por lo tanto el cerebro es todavía terreno desconocido y no se sabe con exactitud todas las funciones que tienen sus partes. O al menos, eso hasta ahora. Tras varias pruebas, consiguió crear una pastilla que activa el sistema límbico y hace que este produzca unas hormonas/células semejantes a las células madre. Pero estas tienen la mejora de que no hay que “activarlas” artificialmente en laboratorio para que se especialicen y regeneren la parte deseada. De forma natural eran creadas por el sistema límbico tras tomar la pastilla para frenar un cáncer, unir un hueso roto, regenerar algún órgano deteriorado… Ante ella tenía la solución a cualquier problema que hubiese en el ser humano.

CAFÉ PARA DOS

Café para dos

Andaba tan metida en el taconeo de mis zapatos que no me di cuenta que Ángel llevaba un buen rato llamándome, tres llamadas perdidas y un SMS para ser exactos. Ángel siempre ha sido muy puntual y yo era más de llegar cinco minutos tarde, lo que casi siempre me costaba muchas llamadas y encontrármelo de morros. Conozco a Ángel des de que tengo uso de razón, y cada vez que siento que voy a caer por un extremo de la Tierra es él quien me agarra.
Aceleré el paso y a los pocos minutos ya estaba en la cafetería. Como siempre me esperaba en la puerta con dos cafés en la mano, uno descafeinado y otro con extra de leche.
Solo acercarme noté algo diferente, algo en su manera de mirar que me puso en alerta. Al saludarme me dio un abrazo forzado, y me di cuenta que algo no estaba en orden. Debí haber preguntado en el primer momento, pero pensé que estaría enfadado por haber tenido que esperar y no le di mayor importancia.
Empezó a hablarme sobre la entrevista que tenía pendiente pero yo no podía escucharle, algo dentro de mi cabeza no paraba de recordarme que no era el Ángel de siempre. Su manera de hablar, los gestos, incluso su manera de acercarse el café a la boca me hacían pensar que aquel no era él, que era una persona con los mismos ojos achinados y la misma sonrisa impecable, pero aquel no era Ángel.
Estaba muerta de miedo, aunque necesitaba saber quién era ese chico y porque conocía hasta el último detalle de mi vida. Quería salir corriendo pero sabía que no podía, no era justo. Debía permanecer quieta, debía abrir bien los ojos y aguantarle la mirada a ese miedo. Pero no pude. Cuando me quise dar cuenta ya estaba chillando, y lo siguiente que recuerdo es estar en una camilla escuchando como desafiaba la lluvia aquella mañana.
Recuerdo ver a “Ángel” llorar desconsolado cuando hablaba con un médico, decía que no entendía nada, que yo parecía una chica normal, ya ves tú, si solo me conocía de veinte minutos.
A día de hoy vivo en una casa muy grande donde todas las paredes son blancas y vamos disfrazados con unas batas de médico, cada uno lleva una pulsera y en la mía dice : “Síndrome de Frégoli”.
Alguien llama a la puerta, abro y como siempre a estas horas aparece Dafne, una chica que siempre me trae café y me explica cosas interesantes. Un día le pregunté por mi pulsera y me enseño una ficha donde ponía : Síndrome de Frégoli, es un trastorno delirante que consiste en la creencia de que personas conocidas tienen otra identidad, no entendí muy bien el significado pero me conformé con el café caliente a primera hora de la mañana.
El de aquel día era descafeinado, como le gustaba a Ángel, al Ángel verdadero, lo que me hizo preguntarme si todavía me esperaba en la puerta de la cafetería con un café en cada mano, enfadado por verme llegar esos cinco minutos tarde.

Caminando hacia la autodestrucción.

Mi madre a menudo me repite que no quería que yo hubiese nacido, que no fui una hija deseada. Esto no quiere decir que no me quiera, ni mucho menos. Por el contrario, cada vez que me dice que hubiera preferido no haberme concebido, me recuerda que me quiere más que a su vida. Y yo la creo. Entre ella y yo no hay mentiras, no hay secretos. Desde pequeña me ha contado las cosas tal y como son, suavizándolas acorde a mi edad en ese momento, claro, pero nunca me ha ocultado el verdadero porqué de mi existencia en este horrible mundo.
En el año 2023 el planeta Tierra sufrió una crisis mundial por superpoblación, la cual a su vez vino acompañada de una crisis económica y política internacional. Todo empezó cuando el petróleo, después de muchos años de advertencias y búsqueda de fuentes de energía alternativas, se agotó. No quedaba ni una sola gota. Los vehículos constituían un gran problema, por supuesto, pero cuando el planeta entero se vio en la situación real, se percató de que el petróleo estaba mucho más presente en nuestras vidas que solamente en forma de combustible. Además, dejando a un lado la crisis del petróleo, hasta el actual año 2023 la población mundial se había disparado, llevando al límite la explotación de los pocos recursos naturales de los que disponía lo que en un tiempo fue un bello planeta.
Hasta que un día, pasando prácticamente inadvertida, como si de una asesina sigilosa se tratase, una fuerte sequía azotó decenas de países a lo largo y ancho del planeta. En los países desarrollados, la población no fue debidamente informada de los cortes en el suministro del agua que pronto acaecerían, limitando el uso del agua a tan solo 3 horas diarias y una asignación concreta de litros por persona. En los países subdesarrollados, pues aún lo eran muchos, directamente no se advirtió a la población de la falta de agua; al fin y al cabo llevaban sufriendo sequía cerca de 2 años, sobre todo en el continente africano.
Como es lógico, sin agua tampoco se podían regar los extensos campos de cultivo, ni se podían satisfacer las necesidades de la industria ganadera. La falta de lluvia hizo que aumentase la cantidad de contaminación en la atmósfera, haciendo el aire de las ciudades altamente tóxico y prácticamente irrespirable. De hecho, los casos de afecciones pulmonares derivadas de la contaminación aumentaron en un 65%.
Ahora estamos en el año 2052. Sí, la humanidad sigue en pie. Bueno, se podría decir que sigue en pie pero coja, manca y tuerta. En el colegio nos enseñaron los errores que cometieron nuestros antepasados, supongo que con la esperanza de que no volviésemos a autodestruirnos los unos a los otros ni a nuestro planeta, pues es la mano que nos alimenta. Pero viendo los libros de historia, está claro que el ser humano es el único animal que tropieza no dos, sino cien veces con la misma piedra hasta que la coge para lanzársela a un igual.
Mi madre no quería tener hijos, y cada vez comprendo mejor por qué. Yo tampoco quiero tenerlos. No es justo traer obligado a alguien a este mundo en el que sabes que va a sufrir, que no va a ser completamente feliz, que va a vivir una vida que no le va a pertenecer al 100%. Pero me veo obligada a procrear, al igual que se vio obligada mi madre hace 17 años.
Cuando se desató la crisis mundial, los gobiernos eran sumamente frágiles. Pero apenas 10 meses después, lo único que importaba en esos momentos era mantenerse con vida. La población se redujo drásticamente (y lo haría aún más) debido a la inanición y a la deshidratación, además de las enfermedades que causó la contaminación, pero seguía sin haber suficientes recursos para todos. Cada cual sacaba adelante a su familia como podía, el mundo estaba sumido en un completo caos, hasta que se desató la 3ª Guerra Mundial. No fue una guerra con un armamento increíble, con tanques por las ciudades y bombarderos sobrevolando el firmamento. No. Fue aún peor. En apenas 5 años, mediante el uso de armas biológicas, el 97% de la población murió. Mucha gente cree que todo estaba planeado, que cuando nos viéramos sin recursos deberíamos recurrir al genocidio masivo, donde solo los más fuertes, biológicamente hablando, sobrevivirían. Y mi madre fue una de ellas.
Después de aquel exterminio era necesario repoblar el planeta para garantizar la supervivencia de la especie, y todas las mujeres se vieron obligadas a dejarse fecundar en contra de su voluntad, tuvieran 13 o 60 años. El mundo se volvió aún más cruel y sádico. No me sorprende que mi madre no quisiera haberme engendrado. A mí tampoco me gustaría haber nacido.

Casi libre

Salgo al balcón, cojo un cigarro de la caja y me lo meto en la boca. A veces me gustaría que mi vida fuera eso, una calada detrás de otra, consumirse poco a poco, vivir por un momento y ser libre como el humo que sale de mi boca.

Las vistas son horribles, sobretodo por la tarde, todo edificado, todo destruido. Dañado por la mano del hombre, así como los humanos, pero me encanta el paisaje, la contaminación le da un toque desagradable, indescriptible.

Me gusta mirar a la gente que anda por la calle, a veces pienso que puedo cambiar sus vidas solo contemplando un instante. Como en un accidente de coche, te distraes un segundo y las consecuencias son imparables; pero no de esa forma.

Por eso hay días en que observo mis piernas y las comparo con las suyas. Casi todo es igual.

Casi.

Caminar, correr, saltar y trotar. Los doctores siempre me han dicho que seré capaz de realizar todas esas acciones, pero no sentiré la hierba entre mis dedos, el dolor de unos zapatos nuevos ni hará falta que me corte las uñas de los dedos.

La cuestión es que es una especie de esqueleto formado de acero y estructurado por un fémur, tibia y peroné en cada pierna, añadir los 26 huesitos formados de acero que estructuran los pies y gracias a unos sensores conectados a mi cerebro entienden si quiero ir hacia atrás, hacia delante o a los lados.

Es complicado andar con el esqueleto de acero puesto, los doctores no dejan de repetirme que tengo que conseguir sintonía completa con cuerpo y mente. Pero no entiendo cómo quieren que consiga sintonía con dos piernas con las que no he caminado la mitad de mi vida.

La parte divertida es cuando conectan el sensor en mi cerebro. Y digo divertida porque si toca algo que no debe, adiós piernas y adiós vida.

El sistema límbico es intocable. Rózalo y el descontrol de las emociones sería imparable. Por esa razón hay que conectarlo en el sistema nervioso simpático, que controla las acciones voluntarias. Los médicos sin embargo, barajan la posibilidad de conectarlo al sistema nervioso autónomo, que es un sistema extra piramidal y no llegaría a la parte consciente del cerebro. Sinceramente, opino que de la parte involuntaria se puede prescindir, pero ellos dicen que podría quitarme libertad e independencia en mis movimientos.

Hace mucho tiempo que no me siento libre, ni tampoco independiente. Tengo que utilizar coches para discapacitados, plazas para discapacitados, baños para discapacitados… ¿Y qué significa ser discapacitado?

Ser dependiente.

Por eso este experimento me emociona tanto, puede salir bien o puede salir mal. Es una oportunidad para volver a reír o puedo seguir paralítico o incluso morir. Literalmente. Soy un conejillo de indias.

Confío en la tecnología del siglo XXII, si hemos conseguido adaptarnos a la alta contaminación del planeta, podemos crear piernas artificiales.

Cierro los ojos y me visualizo en la camilla, preparado para entrar en quirófano… noto la anestesia haciendo efecto, entro en un sueño profundo y cuando despierte no habrá vuelta atrás…

COMEBACK

20 de Mayo 2025
La raza humana dió un gran salto avolutivo, con grandes inventos, como son: el coche volador o la realidad virtual entre otros muchos.
22 de Septiembre 2036
Este es el año en el que la raza humana llega a su máximo apogeo. No solo mundialmente, sino interestelarmente. Todo esto gracias al proyecto de Stephen Hawking llamado Breakthrouht Starshot. Este proyecto consiste en crear un ejército de minúsculas naves ( tan pequeñas que tenían el tamaño de un chip de ordenador) que fueron lanzadas hacia el sistema solar Alfa Centauri, en el que se encontró un planeta con las condiciones similares a las de la Tierra.
Este fué el último año de gloria para la raza humana.
2037
Estalla la tercera guerra mundial. Rusia y Estados Unidos entran en conflicto por tener el control de los viajes interestelares. El mundo se divide en dos bandos; los que están con Estados Unidos y los que están con Rusia.
2045
El conflicto parecía estar terminando, ya que ambos bandos habían sufrido muchas bajas. Debido a la guerra, el mundo había dejado de lado una amenaza muy cercana, los terroristas. En el 3 de Diciembre del año 2045, los terroristas se habían hecho con el poder de potentes bombas nucleares capaces de destruir varios paises. El 31 de Diciembre, los terroristas lanzaron las bombas nucleares a Rusia, Estados Unidos y China. El mundo se sumió en caos. Los paises restantes se unieron para formar túneles en los que sobrevivir a la radiación.
2047
Solo el 20% de la población mundial, reside en los túneles. El resto ha sido abandonado en la superficie.
Los túneles albergaban toda clase de comida que se pudo conseguir de la superficie, y adenás, mucho espacio para cultivar comida.
Se calculaban unos 3 o 4 años de radiación en la superficie.
2050
Yo y un grupo de exploradores, fuimos de exploración a la superficie. La primera vez que alguien sale al exterior después de 3 años. La imagen que vimos era desgarradora. Una ciudad inundada de la naturaleza, y miles de cuerpos humanos en el suelo.
La radiación casi había desaparecido, aunque aun costaba respirar.
2051
La especie humana vuelve a la superficie. La radiación ha desaparecido y es tiempo de volver a colonizar la Tierra.
2070
La especie humana lleva 19 años expandiendose y recuperando su antiguo explendor. Pero justo el 3 de Marzo se divisa ina plataforma de las dimensiones de la Luna acercandose a la atmósfera terrestre. Las naciones se quedan en estado de shock. Los aliens han llegado y no se sabe si serán aliados o enemigos. El 6 de Marzo la humanidad casi esta extinguida. Al parecer, los extraterrestres querian apropiarse de los recursos naturales de la Tierra.
El 10 de Marzo, las fuerzas armadas consiguen apropiarse de una nave extraterrestre. En su interior había una base de datos con información. En ella se podía observar un mensaje que se había enviado desde la Tierra an el año 1974. También se encontraron unos planos indescifrables de una nave.
El 20 de Mrzo la especie humana decide retirarse a los túneles que antes les habían ayudado a protegerse de la radiación.
2072
Las mentes mas inteligentes de la Tierra consigues descifrar los planos de la nave, y descubren como hacerla.
Además, pretenden hacer que la nave pueda hacer viajes interestelares basandose en el proyecto starshot. El plan es crear una especie de maquina del tiempo que permita avisar al pasado de lo que va a suceder en su futuro. La idea parece descabellada, pero se logra crear una nave capaz de hacer viajes interestelares más rapido que la luz. La idea era ir al sistema solar mas cercanoy desde allí ver la Tierra varios años atras, para así lanzar una cápsula que vuelva a la Tierra en ese momento.
2073
La misión Comeback comienza el 25 de Diciembre. La nave sería lanzada con tres astronautas en su interior.
A la Tierra le quedaban pocas horas de vida debido a la extracción de recursos por parte de los extraterrestres, así que hebía que hacerlo todo muy rápido.
A las 16:00, yo y mis dos acompañantes fuimos lanzados al espacio dirección Alfa Cenauri. Justo al salir, vimos como los extraterrestres se iban y la Tierra explotaba debido al sobreenfriamiento del núcleo. Mas o menos calculabamos que ibamos a tardar unos 7 u 8 años en llegar, así que nos metimos en una cámara de criocongelación que nos despertaría al llegar al destino.
3081
Nos hemos despertado y nos hemos praparado para enviar esta carta. A la nave no le queda mucha enrgía, asi que cuando enviemos esta carta, la nave explotara. Esperemos que llegue al pasado. Y si estas leyendo esta carta avisa a todo el mundo y no cometas los errores del futuro.

COMO DOS GOTAS DE AGUA

Como dos gotas de agua

Un miércoles por la mañana se encontraba una ciudad un poco triste con unas nubes muy grises, un típico día de lluvia. En esas nubes habitaban diferentes familias, como por ejemplo la familia de Valentina. Ella era la más pequeña de su familia, no le gustaba mucho por que algunas veces se reían de ella por su edad, pero siempre lo afrontaba con su poderoso carácter. Valentina era una gota muy simpática, tímida y abecés un poco marimandona, pero era lo que se hacía llamar una gota bien puesta. Cuando ya eran casi las nueve y media, anunciaron que todos se fueran preparando para caer, y tal como dijeron Valentina empezó a prepararse. Cuando ya estaba todo el mundo, empezaron a caer las primeras gotas. En esa mañana, cuando Valentina ya se había lanzado, por el camino, se encontró la gota más maravillosa que se había encontrado jamás. Esa gota misteriosa en la que se había fijado ella, se llamaba Matías. Al verlo no tuvo más opción que ir a presentarse y le dijo muy convencida de si misma y a la vez un poco tímida, hola me llamo Valentina encantada, y él le dijo su nombre y los dos empezaron a hablar. Cuando llevaban un tiempo hablando, Valentina se enteró de que él le gustaba muchísimo, y ella por dentro pensaba continuamente que era la gota perfecta, que era la gota con quien ella siempre había querido un futuro, de aquellas gotas que solo al abrir los ojos por la mañana las ves enfrente tuyo. Los dos no paraban de hablar de su vida y de los anécdotas que habían vivido, por lo que se veía tenían muchas cosas en común, los dos todo el rato se admiraban uno al otro, los dos habían sufrido un flechazo amoroso, los dos cuando se miraban a los ojos sentían mariposas que les recorría por todo su cuerpo, eran como dos gotas de agua.

Cuando ya se estaban acercando a la superficie, tanto el uno como el otro habían de actuar cada vez un poco mas rápido y Matías como era una gota impaciente, decidió ofrecer su primer beso a Valentina, ella sin esperárselo se quedo sin habla pero a la vez era su mejor día. Por desgracia sus vidas no eran muy largas y siempre tenían que aprovechar cada minuto e incluso segundo de sus vidas.

Matías y Valentina estaban preparados para aterrizar encima del paraguas rojo para poder sobrevivir. Los dos estaban muy bien cogidos, seguros de donde iban a caer, pero un viento inesperado les vino por detrás y por desgracia los separo y hizo que Valentina se cayese encima de una triste y gris calle dejando su rastro de agua caer por una grieta, pero los dos, seguían siendo como dos gotas de agua.

CREER ES CREAR

CREER ES CREAR

Os presentaré a alguien el cual me da su propio punto de vista y me dice, eso si, no a ciencia cierta, ya que es prácticamente imposible, que va a suceder meteorológicamente. Se trata de mi Bolita mágica que todo lo ve. ¿De locos verdad? Pues la respuesta es negativa. La única pega es que no pueda tener una comunicación directa con vosotros, creadores de la Bola, aunque para eso estoy yo aquí, para interpretarla y cuidarla como una reina. Gracias a ella he conseguido abrir los ojos y me he dado cuenta de muchas cosas que son falsas. Yo antes me creía todo lo decían los medios de no solo este país, si no de todo el mundo, acerca de un fenómeno el cual cada día que pasa, se hace cada vez más y más famoso, se trata del cambio climático. Éste está relacionado con el calentamiento global, un término que se utiliza para referirse al aumento de temperatura del planeta, es decir, de la superficie oceánica y terrestre. Sólo con esta definición la Bola ya da una razón para que no nos creamos esta “moda” impuesta por los gobiernos. ¿Los gobiernos? ¿Qué tienen que ver ahora los gobiernos con un esto? Pues mucho amigos míos, pero claro, los medios también enseñan lo que quieren y también lo que pueden, si lo que pueden, ya que nunca han informado a la población de que en el caso de España se está fumigando para que haga el ya conocido efecto invernadero (Ups, esto me suena a algo llamado contaminación , que raro…)lo que desembocaría al aumento de la temperatura, con lo que este país se convierte en un atractivo para los turistas, de manera que el gobierno se frota las manos al ganar y ganar dinero procedente de los extranjeros. ¿A qué no sabías esto? Normal si los medios, lo dicho… Mirad, ya os vais a la cama sabiendo una cosa más, entre más cositas que van a venir…
Este invierno se ha caracterizado por conseguir récords de altas temperaturas y de la escasa nieve en el país. ¿Esto si es por la contaminación o calentamiento global, no? Pues ni uno ni otro, ya que el culpable de esta sequía y temperaturas anormales para la época no es ni más ni menos que “El Niño”. Éste es un fenómeno climático relacionado con el calentamiento del Pacífico oriental, con ciclos entre tres y ocho años. El agua de dicho océano aumenta unos 2 grados centígrados. A mi me costaba de entender, ya que entran en juego bastantes factores, pero para que me fuera más fácil, mi amiga, la Bolita, me dijo que esto del calentamiento global en verdad es “El Niño” un fenómeno natural donde las aguas del Pacífico oriental entran en un proceso de subida de la temperatura, y si queremos formalizar y educar a este niño la mejor forma es teniendo fe en la Bola y uno mismo, ya que los creadores tenemos esa virtud y la tenemos que aprovechar.
Pero si, “el Niño” es el culpable, pero… ¿Dónde está el frío? ¿Ha desaparecido? El frío ha estado escondido todo este tiempo en su base, en el Ártico, el cual también la Bolita me dijo hace unos días que este año el hielo ha aumentado y por el contrario, el deshielo ha disminuido, lo contrario a lo que nos exponen. Como decía el frío ha estado en el hemisferio norte, dentro de su mamá, el llamado Vórtex Polar, un conjunto de vientos circulares que han estado girando en torno a este hemisferio, a tal velocidad, que allí ahora mismo hay concentrado mucho, mucho frío, de manera que los vientos al girar tan rápido no han permitido que esta bolsa de aire frío se “pinchase” y todo el frío concentrado pudiese hacernos unas cuantas visitas. Pero tranquilos, mucha fe, ya que hará un par de semanitas ( Estoy interpretando a la Bola un 18 de febrero de 2016), estos vientos giratorios empezaran a disminuir su velocidad, de manera que el vórtex se debilitará y todo el frío embolsado… Ya sabéis… Otro factor a tener en cuenta, el aire frío vendría con viento asociado de componente noroeste o norte, lo que llevaría a que el aire frío interactuase con el mar, de manera que este aire frío, en vez de llegar seco, llegaría húmedo, hecho que podría traernos a la península grandes y bellos episodios de hermosa nieve… ¡en cotas bajas, es decir, en zonas no habituales! ¡Gracias Bolita por darnos esta ilusión!, ya que viniendo de ti, es difícil que no se cumpla… Me temo que nuestra querida Bolita va a tomarse un descansito, que falta le hace, y como diría ella, “rica nieve por esperar, rica nieve por gozar”…

Crucero intracelular

¿Alguna vez te has preguntado a dónde te gustaría viajar? Pues eso mismo es lo que se nos ha ocurrido a nosotros. Somos Pepa y Jesús, una pareja de amigos que comparten muchas cualidades, entre ellas nuestra gran pasión por la ciencia y nuestra enorme imaginación. Muchos niños de nuestra edad habrían decidido viajar a otro país, pero nosotros hemos pensado viajar a una célula animal; aunque parezca complicado lo tenemos todo planificado.
Para empezar, deberíamos reducir nuestro tamaño menor al de un orgánulo celular, tendríamos que construir una nave que también reduciríamos y que fuese capaz de atravesar la membrana plasmática (que es semipermeable) y nos condujese por el citoplasma, a sus distintos componentes ¡Iremos directos al núcleo! Allí podremos observar los distintos procesos celulares. Tras un ajetreado día descansaremos en nuestra nave aparcada sobre algún cromosoma. Después de un día increíble en el núcleo iremos a visitar algunas mitocondrias,donde se produce la energía por oxidación y donde la molécula ATP participa ,y el aparato de Golgi, en el que podremos observar cómo se expulsan sustancias por las vesículas de secreción .
En este viaje nos saltaremos el retículo endoplasmático, pero aun así por el tamaño del depósito ya estaremos sin combustible así que para salir de la célula, nos dirigiremos al lisosoma más próximo y seremos expulsados junto a otros desechos difíciles de digerir. Por último, queda ampliarnos. ¡No nos queremos quedar así!¡Será un viaje increíble!

Descanse en paz, mi Señor

Descanse en paz, mi Señor

Hoy día 20 de Abril de 1616, Sancho Panza y yo, temíamos que Don Quijote de la Mancha, nos abandonará hoy dejando tras él un rastro de tristeza y nostalgia. Pero antes de que nos dejara, le contó una historia que Sancho Panza había escrito para él:

Érase una vez, un día cualquiera, Don Quijote soñaba con ser un famoso inventor científico, y ese mismo día, se le iluminó la mente, y tuvo una idea que marcaría un antes y un después en la astronomía. Soñó con conseguir observar y por tanto, explorar el universo a través de un invento que te permitiría ver todo más de cerca. Él se lo imaginó con forma de tubo y unas lupas en su interior. En cuanto pudo, fue a contárselo a Sancho, su fiel escudero, el cual le dijo que dejara de soñar, que eso era prácticamente imposible. ¡Tonterías! Exclamó Don Quijote, y acto seguido ordenó a Sancho que le ayudará a crear esa magnífica idea que había tenido. En cuanto encontraron una oportunidad se pusieron manos a la obra. Sancho Panza, le trajo una lente, y un estrecho tubo que había encontrado, tal como le había ordenado Don Quijote . Ahora faltaba el paso de unir las dos piezas. Don Quijote miró a través de la lente, y pudo observar que todo parecía más próximo a él, e incluso más grande. Recortó la lente, de manera que tuviera el mismo diámetro que el tubo, y lo encajo con suavidad en el interior del tubo.
Esperó a que cayera la noche, y se subió a la azotea de su humilde casa. Desde allí, pudo observar que el universo era mucho más distinto de lo que la gente pensaba. Pudo observar el tamaño de las estrellas, los cráteres de la luna, pero poco más, ya que esa lente no era suficientemente efectiva. Lo importante, es que a partir de ese momento y ese invento, el mundo de la astronomía iría más allá, haciendo los telescopios más expertos y efectivos, y descubriendo el universo poco a poco. Y todo gracias a él, al queridísimo Don Quijote de la Mancha, y a su fiel escudero Sancho Panza, el cual se quedó atónito al conocer la magnífica mente de ese hombre.
Los dos pasaron toda la noche observando la historia del universo, de la cual habían descubierto una parte y la cual irían descubriendo más adelante diferentes hombres que pasarían a formar parte de la historia.

En la dedicatoria ponía:
Usted no ha sido un héroe en aspecto científico únicamente, sino que ha sido un héroe en todos los sentidos. Por eso le doy mis más sentidas gracias.

Tras oír esa historia el magnífico Don Quijote, se emocionó, y le agradeció a su escudero haber pasado con él todo esos años, incluso le llego a decir que fue su mejor amigo y que le extrañaría mucho, tras esas dulces palabras Don Quijote cerró sus dulces ojos y se durmió, se durmió para siempre.
Finalmente, Don Quijote murió el día 22 de Abril de 1616, acompañado de la presencia de su fiel escudero, y recordando una y otra vez esa increíble historia.

Lo gracioso de todo esto, pensé, es que esta ficticia historia era más o menos una realidad, ya que el primer telescopio se inventó en 1608, aunque eso todavía no había llegado a los oídos de esos dos hombres.

Fin.

desgarrada

DESGARRADA


Mi sueño siempre fue ser fotógrafa. El hecho de recopilar momentos en un papel me parece fascinante. Cuando éramos pequeñas, mi madre nos fotografiaba sin parar. Decía que los recuerdos en un momento de nuestras vidas se iban, pero las fotos perduraban para siempre.
Conocí a mi marido en una exposición de fotografía en Blanes, el me explicó una historia fascinante sobre un calamar que salía fotografiado en la pared. Su ojo media 38 cm, era el calamar mas grande del mundo. Siempre he tenido pánico a todo lo relacionado con el mar, pero al verle a él hablar de algo con tanta pasión, me cegó. Al cabo de los años nos fuimos encontrando hasta que decidimos intentarlo, estuvimos juntos aproximadamente 5 años. En esos 5 años, nos casamos y nos compramos un perro, Dubi. Borja enfermó y la muerte me lo arrebató de mis brazos.
Los días después de su muerte agradecí que mi madre me hubiera inculcado el amor hacia la fotografía, a los videos y cosas por el estilo. Nuestra relación estaba guardada en dos discos duros, el del ordenador y mi corazón.
El hecho de perder a una persona querida, a quien amas, y que nunca quieras olvidar, es imposible. Al cabo de los años, meses, semanas, días... el recuerdo de su voz, de su olor, de su sonrisa, se te borran. No es por que ya te hayas olvidado de esa persona, es por que intentas pasar pagina.
A veces siento que con las brisas del mar me habla, y intenta comunicarse conmigo. Queriéndome decir ‘ no pasa nada Ann, todo esta bien… yo te protejo y cuido de ti aunque este lejos. Y por favor, sigue cuidando tan bien de Dubi’. Puede que sea yo quien piense cosas raras, pero al imaginarme estas chorradas, siento que le tengo mas cerca.


Mi vida después de este acontecimiento nunca fue la misma otra vez. Él llenaba la habitación solo con estar presente, una mirada suya hacía cuestionarme todos mis conocimientos. El amor que llegué a sentir por é es irrecuperable. Mis sentidos se magnificaban solo con el roce de su boca en mi mejilla, y perderle… perderle fue el bache mas alto que he tenido que saltar durante toda mi vida. A veces me derrumbo y tengo ganas de que el sol se apague, porque siento que sin él el mundo no merece la pena. Pero después pienso en Dubi, y en que no lo puedo dejar solo. También él ha perdido a su dueño…y después de dos años, aquí estoy, sentada en su sofá preferido y acariciando el perro que los dos juntos compramos

Diferentemente perfecto.

Tomás despertó y sintió como unos pequeños tambores resonaban en su cabeza. Hoy era el día. Era el día de salir de allí, de salir de una ciudad programada. Se levantó de la cama y fue llamando a sus veinte compañeros, los veinte delincuentes. Los únicos que se atrevían a desafiar a los científicos.
En menos de diez minutos estaban todos en frente de las puertas. Las únicas puertas que había en toda la pequeña ciudad y que solo se abrían por las mañanas treinta segundos perfectamente contados. Miraban su hogar sabiendo que nunca regresarían. Miraban un hogar con personas perfectas y perfectamente programada para ser perfecta. Ellos veían como muchas personas miraban con curiosidad, pero todos sabían que no dirían nada. Ellos no podían amar. En esa sociedad el amor era una enfermedad de la cual se había encontrado cura una década antes.
Las puertas comenzaron a abrirse dejando ver el bosque. El lugar donde nadie iba, el lugar que no era perfecto. Tomás y los demás salieron de allí haciendo que las pulsera de preso pasará al rojo y comenzará a sonar la alarma de la torre. Cuando los Ccientíficos pasaron a la acción las puertas ya se habían. Ellos se adentraron en el bosque.
El bosque no era como en los libros de Tomás. En sus libros aparecían pequeños árboles y arbustos; esto era todo multiplicando su tamaño por diez. Allí, en libertad, miraban cohibidos la altitud de los árboles. Cuando el sol se puso ellos encontraron agua. El agua era cristalina. Tomás se acerco a tocarla .
Una chica a su derecha parecía oler el agua, como si pudiese ver más allá. La chica se levantó y se llevó el agua a la boca para luego beberla con desesperación. Los demás al ver que a la chica no le afectaba comenzaron a beber agradecidos.
-¿Cómo sabías que no estaba contaminada? -Preguntó Tomás. Ella le enseño su muñeca y Tomás pudo ver que no tenía la pulsera de presa. A cambio tenía un tatuaje señal de que estaba vacunada contra la enfermedad del amor. Tenía dos señales más que las reconoció como la señal de programada y otra que no supo reconocer.
-¿Eres una Perfecta? -Ella hizo una mueca y finalmente dijo que sí con la cabeza.
Siguieron su camino por el bosque y hasta el anocheció no ocurrió nada raro. Se dieron cuenta de que no había estrellas, ni tampoco luna y se asustaron al darse cuenta de que significaba que la luna y estrellas de dónde venían era artificial. Como todos los demás.
La chica cogió bayas y las repartió asegurando de que había dado ese tema apenas unos meses antes, y para demostrarlo los comió ella primero dejando atónicos a los veinte chicos que nunca habían visto a nadie actuar con tal valentía. Ellos durmieron tapándose con las grandes hojas de los árboles.
Por la mañana Tomás sintió los movimientos de muchos de los del grupo y se levantó asustado. La chica estaba oliendo y los demás intentaban hacer lo mismo para saber que se traía entre manos.
-CORRED. –Gritó ella.
Tomás no supo el por qué pero obedeció sin decir nada. No sabía por qué confiaba en esa chica tan rara.
-Tapaos la nariz.
Tomás vio como por detrás de ellos había unos grandes monos saltando de árbol a árbol conteniendo una sonrisa e iluminando todavía lo que quedaba de noche. En frente de ellos había una masa de gases de todo tipo de colores obstruyendo el camino. Tomás se sentía mareado y veía como mucho de sus compañeros iban cayendo como si se tratase de un domino. Los gases no olían y si no hubiese sido por la chica habrían muerto sin saberlo. De cualquier manera iban a morir. Se sintió mareado, sus piernas parecían controladas por alguien y no querían hacer caso a lo que él pedía. Correr. A cambio ellas se flexionaron y cayó al suelo.

Tomás se despertó y miro a sus lados. Estaba entre dos chicos con cara pálida y tumbado en una cama blanca. Tomás sintió como su vista se iba poco a poco haciéndose más nítida y cuando se levantó se sintió mareado. Fue hacia delante reconociendo los rostros de los chicos a sus laterales y se acercó a la puerta. Antes de llegar a la puerta sintió una descarga eléctrica, la descarga le había hecho una quemadura perfectamente redonda en la muñeca. Volvió a intentarlo y le creó otra quemadura.
En la puerta apareció un hombre con barba que lo saludó amablemente.
-¿Ya estas despierto? Eres el único que ha superado la prueba. –Tomás no sabía por qué pero sintió unos deseos increíbles por borrarle la sonrisa. Él le dio a un botón que le hizo desmayarse-. Sujeto 6 Grupo C, único robot superviviente.

Documento Nacional de Identidad

No paro de jugar con mis manos. Noto el sudor en ellas. Tomarse la foto para el DNI no es cosa de bromas. Esta foto puede marcarte y serle útil a tu madre para ridiculizarte delante de sus amigas mientras toman el brunch. Y, es que, sí, mi madre es de esas que sacan el monedero y presumen de hija con tus peores fotos. Lo que estaba diciendo, que me voy del tema, es que, ahí estoy yo, aguardando mi turno en la dichosa cola, al final de la cual me enfrento a la cámara.
Parece que la hora nunca llega y con el paso del tiempo aumentan también mis nervios. Poco a poco voy avanzando. Y, cuando voy a revisar por quinta vez el muro de Instagram, los mensajes de WhatsApp y las historias de Snapchat , llega mi turno. Entro lentamente en la luminosa habitación donde el fotógrafo me espera y me indica que tome asiento en el pequeño taburete. Realmente me doy cuenta de lo que voy a hacer cuando el fotógrafo me pide que levante la cabeza, me aparte el cabello del rostro y mire fijamente a la cámara. En ese instante el tiempo se ralentiza y me enfrento cara a cara con mi peor enemigo. Mientras el muchacho prepara la cámara me asaltan las dudas: ¿Tendré restos de comida entre los dientes? No lo sé, no he podido resistirme a ese croissant que tan buena pinta tenia. ¿Destacarán mucho mis ojeras consecuencia de una larga noche de estudio? ¿O quizás capte toda la atención la enorme espinilla que habita en mi mejilla? La vida del adolescente es demasiado ajetreada como para acordarse todos los días de maquillarse. Y, es que, hoy no llevo ni pintalabios ni mascara de pestañas y, mucho menos, tapa ojeras. En la foto saldré al natural. Estando sumergida en mis pensamientos no me he dado cuenta de que el fotógrafo tomará la foto en breve. Si antes ya estaba nerviosa ahora ya, casi vomito. No por favor, ahora no. El joven empieza la cuenta atrás: 3… Noto la aceleración del corazón y a sí mismo la de mi respiración. Se me seca la garganta. 2… Sí, confirmado, en el peor momento me vienen ganas de estornudar pero debo evitarlo y para ello sigo posando con mi mejor sonrisa que, poco a poco, se convierte en falsa. 1… El estornudo es casi inevitable, y parece que el tiempo no avanza. Como mínimo, si voy a estornudar, que sea con los ojos abierto para no estropear tanto la foto. Pero, en cuanto la aguja segundera del reloj de pared marca el segundo “0”, un flash se dispara junto con mi estornudo. Me levanto temblorosa para mirar como he quedado en la fotografía. Cruzo los dedos y deseo haber estornudado con los ojos abiertos como mínimo.
El domingo siguiente me encuentro a mi madre almorzando en el cetro comercial. Oh no, otro de su brunch. Me acerco para saludarla y veo una foto en la mesa. Deseo que no sea mía pero, efectivamente, lo es. Odio esa foto. Salgo con los ojos cerrados y la cara arrugada.
Y, es que, amigos míos, la ciencia ha demostrado que es imposible estornudar con los ojos abiertos.

El amor…

El amor es una droga, nunca mejor dicho, ya que la parte del celebro que estimula el amor también es en la parte que se regulan las drogadicciones.
Esto no hace falta decírselo a Miranda, ella si sabe de lo que se habla. Esta es su historia:
-¿Miranda estas con nosotras?
-Qué guapo es…
-Miranda deja de decir bobadas i céntrate.
-Me derrite el corazón.
Así empezó todo, una chica joven y guapa enamorada de un joven, más grande que ella, y muy guapo. Cada día, cada hora, cada segundo Miranda estaba pensando en él. Veía su cara en todas partes, como si hubiera consumido drogas que hacen ver alucinaciones.
-Miranda, empiezas a asustarnos.- Le decían sus amigas.
Miranda decía que no sabían lo que ocurría porqué ellas nunca se habían enamorado. Enamorado, una palabra muy fuerte según sus amigas. Pero Miranda estaba muy ilusionada y contenta. Llego un punto en el que sus padres creían que se había drogado y estaban tan asustados que llamaron a un especialista. La llevaron a un centro especializado en tratamiento de drogadicciones. Sus padres no la entendían, Miranda creía que nadie la entendía. También creía que se estaba volviendo loca. I puede que se estuviera volviendo loca, loca por amor.
Mientras él, él tonteaba con todas, Miranda no era importante para él. Y esto la frustraba cada vez más. No lo soportaba, hacia lo que estaba en su mano para llamar su atención, pero él no le hacía caso. Si él supiera lo que estaba sufriendo. Había veces que lloraba sola en su cama, sin nadie que la entendiese ni la consolase. Lo pasaba muy mal. Llego a tal punto que hasta pensó en suicidarse, hasta que se dio cuenta que no valía la pena estar así por un chico, que si estaba así debería ser por una persona que de verdad la valorara y la quisiera y que le hiciera caso. Debería estar así por su familia, sus amigas de verdad, pero no por un chico.
Cuando Miranda aprendió la lección nada se interpuso ante ella para barrarle el paso a un futuro lleno de una vida feliz, y si llegaba la persona perfecta, viviría una vida a su lado, y con hijos, tres en concreto, Miranda aprendió a ser feliz.
Esto no solo le ocurrió a Miranda, hay muchas niñas, adolescentes, hasta mujeres ya adultas que sufren por amor, pero deben ser fuertes, como si alguna persona consume drogas, debe tener mucha fuerza de voluntad y dejarlo, por él, por su familia y por sus amigos. La vida es mejor sin drogas y sin sufrir. Ahora Miranda ya no sufre por amor, su familia duerme tranquila al saber que está bien y sabe que nunca más dejara que nadie le haga sufrir más. Todos deberíamos aprender del error de Miranda.

EL BARCO..

Sobre el año 1500 el aventurero Cristian queria cruzar el Atlántico y para eso tenia que flotar en el agua, pero solo disponía de una plancha de metal de dos metro de largo por uno de ancho.EL joven criaturillo pensaba que podía flotar .
Como todo el mundo sabe solo pueden flotar los objetos ligeros y su placa pesaba mucho.
Entoces estudio y investigo como poder flotar con una plancha de metal.
Insvestigo y investigo mucho sobre el tema.
El joven dio con la solucion a su problema. Engancho a los dos lados de la plancha dos trocos de madera, los cuales dieron soporte y mayor superficie y mas peso que esto conlleva a que la fuerza de empuje hacia arriba sea mas grande y asi flotara . Fantastico descubrimiento el cual hizo que Cristian consiguiese cruzar el Océano Atlántico con una simple placa de metal y dos troncos, poco a poco fue mejorando su descubrimiento y asi consiguió inventar el llamado actualmente BARCO!!!!!!

EL CEREBRO

El cerebro, que cosa tan curiosa en la que pensar. Me despierto de un sueño profundo y pienso en como puede ser que mi cerebro no se canse de trabajar. En todo momento está enviando órdenes a mi cuerpo a la vez que pienso en lo que me apetece hoy de comer. Hago el pensamiento de mover las piernas para levantarme de la cama y al segundo mi cerebro ya envía una señal diciéndoles -¡Eh vosotras, despertad! Pongo un pie en la alfombra, el otro en el suelo, a medida que mis dedos van posándose lentamente en él, noto un frío horrible y en seguida saco el pie para ponerlo en la alfombra junto al otro, son estímulos rapidísimos del cerebro, increíble. Enciendo el móvil y le doy play a mi canción favorita de las mañanas, la sintonía me entra por una oreja y me hace bailar al compás mientras que la letra me entra por la otra y me provoca escalofríos con su mensaje. Salgo de la habitación de puntillas para no despertar el cerebro dormido de mi marido y corro hacia la ducha. Me desnudo y me miro al espejo, hoy mi cerebro está mas activo que nunca y me hace pensar en lo asombroso que es nuestro cuerpo. Me paso las manos por los hombros, la cintura y aunque no me guste lo que veo por la parte subjetiva de mi pensamiento, la objetiva me dice que el cuerpo es precioso, que solo los humanos disponemos de él y que por lo tanto debemos tenerle el mayor respeto seamos como seamos. Entro en la ducha, pongo el agua hirviendo y la enciendo. Las primeras gotas salen frías y noto como se me contraen los músculos, pero el agua sigue corriendo hasta ponerse caliente. A medida que el agua fluye, mis ideas fluyen con ella, que si hoy tengo que hacer no se que, que si luego tengo que ir a no se donde… por un instante desearía dejar de pensar y centrarme en sentir el agua corriendo por mi espalda. Cuando logro dejar a mi parte imaginativa ser libre y dejarse ir, la parte lógica me interrumpe y me advierte de que si no salgo de la ducha, voy a llegar tarde. Abro las cortinas, una corriente de aire helado me recorre la nuca, provocándome un escalofrío, rápidamente me enredo con la toalla sintiendo al fin un poco de calor y me seco para vestirme. Abro la puerta del baño y me sorprende mi gata al otro lado. Pasa restregándose primero por una pierna, luego la otra y finalmente suelta un maullido, entonces pienso en que si ese sonido que para mi no es más que un ruido significará algo para ella, imagino que me dice buenos días y le devuelvo el saludo con un beso en la cabeza. Vuelvo a mi habitación y escojo el conjunto para hoy. Instintivamente escojo las prendas que más me gustan y que mejor combinan entre si. ¿Quién fue que decidió como deben conjuntar los colores? Al hacerme esa pregunta decido dejar escoger los colores a mi yo menos racional y me sale un conjunto de lo más bonito y especial. Camino al trabajo, en el tren, miro por la ventanilla y me doy cuenta de que proceso las imágenes a una velocidad espantosa, ahora un árbol, ahora un edificio rosa, uno amarillo, uno blanco, ahora empieza un rio y ahora termina. Llego al trabajo y me siento en mi misma mesa de cada día, y la veo distinta, en vez de ver un ordenador, veo una máquina muy eficaz creada por un ser humano como yo, en vez de ver un café, veo un líquido milagroso del que alguien se fijó una vez y seguramente no pensó en que llegaría a ser consumido por todo el mundo. A la hora de ponerme a escribir el artículo para la revista de este mes, me siento poderosa, poderosa por estar ordenando letras y palabras de forma que no lo había hecho nadie antes y por estar escribiendo y creando un contenido del que nunca antes alguien en su casa sentado en el sofá había leído.

Al llegar a casa reflexiono sobre mi día de hoy, he hecho exactamente lo que hice ayer o lo que hice el jueves pasado, pero hoy ha sido muy distinto, por un vez me he parado a pensar en la real importancia de la vida, y en la suerte que hemos tenido por haber estado creados con tal cerebro.

El compuesto

‘’Tenemos que bajar los niveles de contaminación este año. Estamos destruyendo la preciada capa de ozono que nos protege’’. Las palabras del presidente de la ONU sonaron por los altavoces de la televisión de Sergio Casablanca. Este joven de 19 años acababa de llegar de la universidad y se disponía a comer cuando oyó la noticia.
‘’Qué más nos puede pasar’’, pensó. Tenía claro que se enfrentaban a un gran problema. Al momento, recibió un mensaje en su teléfono. Su amigo Fernando le dejó un mensaje claro:
‘’Tengo una idea para lo de la contaminación y necesito tu ayuda. Esta tarde a las 7 en la biblioteca’’.
A la hora acordada, entró en la biblioteca y lo encontró en una mesa entre libros y papeles llenos de ecuaciones químicas tachadas. Fernando le explicó que estaba buscando un compuesto químico que reaccionara negativamente con los gases destructores de la capa de ozono. Sergio accedió a ayudarle. Empezaron a buscar información sobre compuestos que reaccionaban negativamente contra gases, pero ninguno de los muchos ejemplos que encontraron les servía y decidieron dejar la búsqueda para los días siguientes.
Los días iban pasando, sin encontrar el compuesto definitivo para aniquilar los gases contaminantes. Una noche, sobre las 2 de la madrugada, Sergio recibió una llamada que lo despertó y, a la vez, le alegró:
-Sergio, la encontré- dijo Fernando ilusionado.
-¿Qué has encontrado?- contestó Sergio, medio dormido.
-La fórmula del compuesto que salvará la capa de ozono. Mañana en el laboratorio de la universidad lo probamos.
Y eso hicieron durante unos 3 meses. Al terminar las clases iban a uno de los muchos laboratorios de la universidad y, con la ayuda del profesor Serrano, probaban el compuesto. Hasta que llegó el día que, tras varios intentos, consiguieron crearlo.
-Por fin lo tenemos. Tenemos que testar primero si es perjudicial para los seres vivos -dijo Sergio.
Al instante, el profesor Serrano trajo un pequeño ratón para probarlo. Se lo echó encima y no le hizo nada.
-Está bien el animal -afirmó el profesor.
-Perfecto -dijo Sergio- Ahora tenemos que comprobar si funciona con los gases contaminantes.
Para probarlo con gases, decidieron salir al aparcamiento para hacer una prueba con el humo de los coches. Arrancaron el coche de Fernando y, cuando salió el humo por el tubo de escape, le echaron el compuesto y el humo desapareció.
-Lo hemos conseguido -dijo Sergio emocionado.
Al día siguiente, mientras estaban en clase, el rector los sacó y los llevó a su despacho para felicitarles y otorgarles un premio:
-¡Estoy asombrado con el trabajo que habéis hecho! Quiero entregaros un premio honorífico a ambos por el descubrimiento que habéis hecho.
Y ese no sería el único. Recibieron también varios premios nacionales por colaborar en la lucha de la contaminación.
Al tiempo, decidieron llevar el compuesto a las distintas organizaciones internacionales, como Greenpeace y a la ONU, decidiendo que el compuesto sería liberado en las capas de la atmósfera para frenar la contaminación. Y llegó el gran día.
Fueron enviados a Florida, al mundialmente conocido Cabo Cañaveral, de donde saldría en dirección al espacio la nave que soltaría el compuesto a la atmósfera.
-Espero que funcione.- le dijo Fernando, muy nerviosamente, a Sergio.
- Ya verás como sí que funciona.- le contestó, muy seguro de sí mismo.
Y funcionó. Habían conseguido frenar la destrucción de la capa de ozono con su gran invento.

El día del resultado

Estoy en el hospital y tengo unos nervios que ni os los podeis imaginar, hoy es mi día. En este bonito martes me darán mi resultado, el resultado de los diagnósticios de las pruebas del cancer de colon.
Hace unos cuantos meses me empezó a doler mucho la barriga y me empezó a salir sangre por el ano. Le dije a mi madre pero ella dijo que no era nada y que podía ser que estaba malo pero que no nada importante. Pasó una semana y empezé a perder peso de manera exagerada y le volví a decir a mi madre pero ella decía lo mismo, así que le dije a mi padre y estubieron hablando los dos juntos y decidieron llebarme al médico.
La mañana siguiente no fuí al colegio sino que me llebaron al hospital para hacerme diferentes pruebas y analíticas de sangre. Entre esas pruebas la primera que me hicieron era para comprobar si tenía cancer de colon o algun tumor en el intestino fue una colondoscopia, en la cual me detectaron unos bultos, más tarde nos llebaron a una sala muy extraña para hacerme un TAC abdominal que era para detectar si existía un tumor, su localización y tamaño. La última prueba fue una analítica de sangre completa que esa fue la más rápida.
Yo no sabia para que servian esas pruebas y le pregunté a mis padres para que me habían hecho tantas pruebas. Mis padres serios y preocupados me explicaron que todas estas pruebas me las habían hecho para comprobar si tenia alguna anomalía intestinal ya que por genética en la familia se habían dado casos de cancer de colon.
Mis padres intentaron quitar importancia para que no me preocupara. Yo solo tenía 14 años y estaba lleno de miedo en mi interior. Nada más tenía ganas de que llegara el día en el que me dieran todos los resultados de esas indeseadas pruebas.
Ese día es hoy...
Estando en la sala de espera del médico, viene una enfermera y pronuncia mi nombre. Enseguida nos levantamos mis padres y yo para entrar en la consulta del médico.
Nada más entrar el doctor nos estaba esperando sentado en su silla para atendernos y explicarnos el resultado. Lo primero que nos a dicho es que estubieramos tranquilos que todo tenía solución y que confiemos en él y su equipo. Después de estas palabras nos ha dicho que si se ha detectado un tumor en el colon. Nos ha explicado el proceso que habría de hacer. Estoy tan nervioso que no puedo entender nada de lo que me estan diciendo, aun así he empezado a llorar junto a mis padres.
Grácias a mis padres y médicos se que me recuperaré pronto.

El ente

EL ENTE
Sentado en su videoconsola, como siempre, se aburría enormemente. Pensó que ya era hora de hacer algo que lo sacara de la rutina. Pero algo grande.
Los acontecimientos a los que iba asistiendo eran cada vez menos de su interés. Hacía tiempo que la vida iba desapareciendo de algunos sistemas solares. Se acuerda aún, porque formaron mucho jaleo, de aquel pequeño planeta de la Vía Láctea. Aquel pequeño y estúpido planeta llamado Tierra.

Cuando los planetas se quedaban sin recursos, los seres vivos habían intentado irse a otros planetas deshabitados, pero no habían tenido éxito. Lo ponía de mal humor que los seres vivos fueran tan idiotas. Tan destructivos.
¿Qué tal si pasaba a la acción en vez de seguir observando? Miró un rato todos los mandos de su videoconsola. Se decidió por uno de los botones, el de la temperatura. Empezó a subirla, muy despacio. A medida que la flecha del cursor ascendía contemplaba lo fácilmente que se iban extinguiendo las formas de vida de todos los planetas de todas las galaxias. ¿Y las estrellas? El espectáculo era increíble. Se le escapaba la risa al ver cómo millones de estrellas iban desapareciendo y cómo se llenaba todo de cadáveres estelares.
Un poco más de suspense.
Se le ocurrió crear un efecto invernadero a escala universal. Cuando subió la temperatura a 300 grados ya había conseguido que todos los planetas fueran inhabitables. La contracción del universo era cada vez más rápida. Cuando llegó a 2000 grados hubo una radiación cósmica. Las pocas estrellas que quedaban chocaban entre sí porque ya no tenían espacio. Otras, al no poder deshacerse del calor acumulado en su interior, pasaban a absorberlo del exterior hasta llegar a estallar.
Ahora solo quedaban los agujeros negros que dejaban el estallido de las estrellas y un plasma como lava ardiente y de muy diferente densidad. La temperatura de este plasma, cada vez más alta, destruyó los átomos y las partículas elementales, dejando solo quarks. Para divertirse un rato más, empezó a fusionar los agujeros entre sí. Al fusionarse, empezaron a absorber materia hasta dejar el super agujero negro.
Final del juego. El fin del espacio, del tiempo y de todo.
Impresionante.
¿Y ahora?
El ente inmortal se sentó de nuevo en su consola. Pensó en cómo seguir el juego, en qué hacer para no acabar con la diversión.
Así que se dispuso a desencadenar un nuevo Big Ban.

El matrimonio

Esta es la historia de un noviazgo. En ella un joven, de aspecto extraño, con una familia de lo más aérea, casi se diría que etérea. Por más que iba de Norte a Sur, de Este a Oeste, no encontraba a su media naranja. Tanto era asi, que su primo que era tres veces mayor que él, se llamaba Ozono, le dijo te vas a quedar soltero y yo de eso se un rato.
Pero el siguió buscando, llegó incluso al espacio, el quería casarse, pero todo estaba en su contra. Pero insistió y nunca desistió, hasta que un día,conoció a dos gemelas idénticas, eran como dos gotas, para ser exactos, era imposible diferenciarlas. Se llamaban igual, pero a él no le importó, eran tan iguales que importaba el nombre. Ambas se llamaban Hidrógeno, y nada más verlo, quedaron prendadas de él, tanto fue su amor que no se lo pensaron y decidieron casarse ya. Y se casaron, las hermanas hidrógeno con el joven oxígeno, y de su matrimonio perfecto y maravilloso, de su unión y su fusión apareció el agua. Un matrimonio de lo más llamativo.

El ojo de cristal

Cuando era pequeña, con cinco años, estaba en la playa y vi a un señor que se acercaba con un perro. Tenía una correa muy extraña yo me pregunté que para que la utilizaría. También me fijé en que llevaba unas gafas. Me estuve un rato preguntando el “porqué” hasta que se lo pregunté a mi madre. Después de esto yo seguía sin entender porqué el no veía y yo sí. En este momento decidí que de mayor quería estudiar medicina, pasé primaria, secundaria, bachiller y finalmente llegue a la universidad y me puse a estudiar lo que quería.
No era una universidad muy bonita ni tampoco muy prestigiosa, pero para esto habían alcanzado mis notas; así que me bastaba. Empecé a estudiar y buscando encontré un tipo de cristal que me valdría para lograr mi invento.
Al acabar la universidad comencé investigando sobre ese material y cómo podría crear un instrumento para curar a las personas ciegas. Después de muchos años conseguí hacer un ojo de cristal con una mini cámara. El ojo se implantaba en el hueco si la persona no tenía ojo y si tenía ojo se le ponía una capa del cristal por encima. Luego se le implantaba un micro chip en el cerebro al que le transmitía las imágenes con los colores y formas. Continué investigando hasta que una universidad americana se ofreció a poner el invento en prueba. Por fin, el invento, en las personas que lo ensayaron iba bien, así que lo sacaron al mercado
Hice mi mayor fortuna, por haber querido ayudar a un señor, ser una gran científica al servicio de personas que lo necesitan.

Apriende a ser fuerte

Un buen día en Mali un grupo de periodistas fueron a buscar información sobre la pobreza y la vida en un tercer mundo. Un periodista llamado Héctor hizo una foto a un niño de 3 años que estaba en un parque jugando con sus amigos después de salir del colegio. Este pobre niño tenía un bulto en el ojo, lo tenía muy hinchado. Después de dos días, esta foto fue colgada en el diario nacional de España. Una agencia de adopción le afectó muchísima aquella imagen y decidieron ir a buscarlo para saber que enfermedad tenía.

Dos semanas después, dos trabajadores de la agencia fueron a Mali a buscarlo, en la capital de este pobre país. Al final lo encontraron. Primero de todo prendieron la decisión de llevarlo al hospital de la capital, se hablaba que era un buen hospital. Una vez allí, esperaron 5 horas a una sala con los trabajadores de la agencia i la madre del niño llamado Rek de 11 años. Al final les atendió un médico, les dijo que era un murado que se había dado un golpe y se marcharon del hospital. Ana i Alex, los dos trabajadores, no se les veía muy convencidos de que fuese solo un golpe. La madre del niño les dijo que estuvieran tranquilos que no era nada y gracias por preocuparse.

Un mes después, llegó un mail a la agencia de adopción. Esta carta se trataba de una familia de Mali, la misma que fueron a ver hacía un mes, el mail decía que viniesen urgentemente a Mali porque el bulto del ojo del niño había incrementado mucho. La agencia volvió y se lo llevó en Barcelona para saber exactamente que tenía. No le extrañaba que en un país tan pobre tuviesen aquel tipo de médicos.

Primero de todo fueron al hospital Clínico de Barcelona. Un hospital muy famoso. Una vez allí les dijeron que se trataba de un tumor, una leucemia. Rek, su familia y la agencia se comprometieron a llevar a cabo el tratamiento para llevar a cabo la enfermedad. Para tener un mejor tratamiento especializado en niños con leucemia, el hospital clínico les dijo que sería mejor que fueran a Sant Joan de Déu, un hospital para niños.

Una vez allí en Sant Joan de Déu, volvieron a hacer un tac y se trataba de un tumor que se manifestaba en muchas partes del cuerpo. Pero el gran problema era que para realizar el tratamiento se necesitaban células compatibles con las de su cuerpo. Primero de todo fueron a buscar a sus hermanos que podrían ser una solución buena para dejarle células compatibles ero hubo un problema y era que no dejaban pasar células así como así y era un proceso muy largo porque la policía no dejaba. La familia de Rek, preocupada, no encontraba solución, él se estaba muriendo. El hospital les dijo que uno de cada un millón de personas tenía esas células. Estuvieron 3 meses buscando las malditas células. Al final las encontraron. Se sintieron muy satisfechos con el trabajo y Rek empezó a hacer el tratamiento. Fue todo bien i correctamente, se sanó al cabo de 8 meses. A pesar de todo, todo un éxito.

Ahora Rek tiene 24 años, es ingeniero y vive en Barcelona. Ha hecho un libro sobre su enfermedad y ha tenido un verdadero éxito.

Autosalvado

Mi historia empieza presentándome: soy un chico de 13 años que vive en una pequeña villa, por cierto me llamo Franbow, soy un chico de pelo castaño, ojos marrones, mido un metro con setenta y cinco centímetros, nariz chata, boca grande, robusto, fuerte, deportista, empático y bastantes adjetivos más, pero hoy estoy aquí para contaros mi experiencia sobre los viajes del tiempo al pasado.
Mi idea sobre lo de viajar en el espacio-tiempo fue inspirada por mi hermano Jacob, mi hermano se parece bastante a mi pero la diferencia es que él es más bajito que yo por lo que en baloncesto siempre le gano.
Mi hermano es un gran amante de las películas de ciencia ficción pero sobre todos los géneros que hay dentro de la ciencia ficción es los viajes espacio-temporales y su película favorita es regreso al futuro III, el es muy importante para mí ya que cuando se murieron mis padres él era todo lo que tenía y lo único que me hacia seguir adelante era su perseverancia por lo que estudie mucho y entonces cree la máquina del tiempo solo para hacer feliz a mi hermano.
Mi primer viaje espacio temporal fue a la edad del humanismo el año 1490 para ver como dibujaba Da Vinci el Hombre de Vitruvio, la cual quiere representar la perfección del ser humano.
Después de ese viaje y comprobar que mi máquina funcionaba, llame a mi hermano y le pregunte que si tuviese la oportunidad de ir a cualquier momento histórico a cual seria, y él me respondió que el 11 de septiembre del 2001 y así poder evacuar todo el edificio y así salvar todas esas vidas inocentes.
El día de su cumpleaños decidí enseñarle la máquina y así llevarle a la fecha que el deseara; cuando fuimos al laboratorio (que estaba a la otra punta de la ciudad) mi hermano fue arrollado por un coche, yo me eche a llorar en medio de la carretera, sentía que ya no tenía nada por lo que luchar ni seguir adelante, entonces se me ocurrió la forma de cómo salvarle y era gracias a él.
Entonces decidí ir 15 minutos atrás del accidente para decirme a mí mismo que no fueran ese día porque Jacob moriría en un accidente de tráfico, entonces me vi a mi mismo asustado y estaba en estado de shock, entonces me prometió que no saldrían de casa esa noche.
Al volver al presente volví a casa y me encontré con Jacob y me puse muy feliz, entonces comprendí que la máquina del tiempo sería un secreto para él y para todos porque no quiero que muera nadie más por una invención mía.

Azul cielo

"AZUL CIELO"

Era una tarde de agosto y hacía mucho calor. Juan y su padre estaban tumbados en la hierba al lado de la piscina a la sombra de la palmera. Carlos, que así se llamaba el padre de Juan, se estaba quedando dormido cuando un pájaro se posó en su frente. A su hijo le hizo mucha gracia el salto que Carlos pegó al sentir algo en su cara, y no paraba de reír.
Entonces le entró la duda a Juan y le preguntó:
- Papá, ¿por qué las aves pueden volar y nosotros no?
Era de esas preguntas que Juan siempre hacía, ya que con cinco años empezaba a descubrir los secretos de la vida y todo le parecía raro.
- Verás hijo, no todas las aves pueden volar. Algunas aves no están preparadas para volar como las gallinas, los pavos o el avestruz. Sin embargo, la mayoría de las aves pueden volar porque tienen los huesos huecos y pesan muy poco. Sus alas que son musculosas y muy fuertes hacen de motor, su timón es la cola y sus patas están preparadas como tren de aterrizaje. Cada una de las plumas de sus cuerpos están preparadas de forma que faciliten el vuelo y no pongan resistencia al aire.
Juan se quedó maravillado con la explicación de su padre y no perdía de vista a un gorrión que estaba volando alrededor de la palmera. Lo estaba observando tan detenidamente viendo el movimiento de sus alas y su cola para confirmar lo que su padre le acababa de decir, que enseguida le surgió otra pregunta.
- ¿Y por qué el cielo es azul?
Esa pregunta cogió a Carlos por sorpresa, ya que no se esperaba de su hijo, que estaba observando a un pájaro, que le surgiera una duda totalmente distinta en ese momento. Pero no le extrañaba, ya que estaba acostumbrado a este tipo de inquietudes.
- Eso no es muy fácil de explicar, pero lo voy a intentar. Realmente el cielo no es azul, eres tú el que lo ve azul. Juan miró a su padre con cara de no entender nada y de necesitar una respuesta más concreta.
- Vamos a ver cómo te lo explico, le contestó su padre.
- Lo que tú ves es la luz del sol que se refleja en la atmósfera, que es la capa de aire que hay sobre nosotros y que recubre la Tierra. La luz del Sol, en realidad, tiene los mismos colores que el arcoíris, rojo, naranja, amarillo, verde, cian, azul, y violeta. Para que la luz del Sol llegue hasta nosotros, tiene que cruzar esa capa de aire. Hay colores muy valientes que consiguen cruzar y llegar a nosotros y otros, que son más torpecillos y no lo consiguen. Ese es el caso del color azul, que no consigue cruzar y se queda allí atrapado chocando con el aire. Y eso es lo que nosotros vemos, la luz azul del Sol chocando con el aire.
A Juan le gustó la explicación de su padre, pero enseguida le entró otra duda.
- ¿Y porqué a veces cuando el sol se está ocultando el cielo es rojo?
- Cuanto más cerca de la Tierra, más partículas de humedad y polvo hay, y por eso, cuando la luz nos llega casi de lado, como de buena mañana y cuando anochece, tiene mucha menos fuerza y se encuentra con muchas de estas partículas. En el encuentro con esas partículas, la parte cálida de la
luz (los tonos naranjas y rojos) es la que más fuerza tiene y los colores más fríos, como el azul o el verde, se quedan por el camino y rebotan contra las partículas. Por eso la luz que tú ves es el rojo reflejado en esas partículas.
El niño estaba cada vez más sorprendido con las explicaciones de su padre pensando que este lo sabía todo y que podía explicar cualquier cosa.
- Papá, me voy a quedar con los ojos bien abiertos hasta que anochezca, para poder ver como los colores rebotan con el aire.
Carlos se fue a limpiar la piscina y dejó a su hijo allí tumbado viendo al cielo sin mover ni una pestaña. Había quedado fascinado con las explicaciones que su padre le había dado a sus preguntas.
Eran las siete de la tarde y Carlos que ya había terminado se fue junto a su hijo y vio que éste se había quedado dormido viendo al cielo. Lo recogió y lo llevó en brazos para su habitación, necesitaba descansar después de todo lo que había aprendido ese día.

Belson, el gusano auditivo

El gusano auditivo

No sé por qué, pero la gente me quiere al principio, al final me repudian. Me presentaré antes que nada, yo soy Belson, y soy un gusano auditivo al que he “afectado” a 1.000.000 de personas. Me acuerdo de todas las canciones a las que he enganchado a la gente desde hace ya unos 40 años. La primera que enganché fue una muy boba llamada “el tren chuchu”, luego una de Queen, llamada “We are the champions”, y la más reciente fue una canción de ópera. La última que he enganchado no me acuerdo de cual ha sido, pero ya estoy un poco cansado de hacer esto, ya hice demasiado trabajo con un hombre al cual estuve en su cabeza aproximadamente unos 6 meses y, no se podía concentrar en nada. Lo hice porque me pareció una persona la cual no utilizaba su cerebro y por lo tanto, quise darle un poco de “vidilla” a su horrible y patética vida. Cuando me aburro mucho los humanos dicen que soy crónico. Y lo que hago es que todo lo que escucha se me quedaba en la mente y se lo pasaba a la suya, haciendo que todo el rato la cantara o la tarareaba. Ahora, por supuesto me gusta más por ejemplo escuchar los bellos sonidos de la naturaleza, o escuchar conversaciones de humanos. Con eso, hago mis propias canciones y, luego si me apetece se las engancho a los humanos. Pensaba que a mí esto pegar las canciones, no me afectaba, pero estaba muy equivocado, porque me puse a escuchar mí propia música y se me enganchaba, y todo el día estaba cantando. Fui a ver a un humano y engancharle alguna canción, y si en un día, ya estaba contagiado. Seguí en su cabeza hasta que, fue a un hombre al que llaman psicólogo o algo así para que le curase y así yo tomar nota de cómo quitarme la enfermedad que yo mismo contagiaba. Le dijo que escuchara música con mucho ritmo y con mucha letra, lo que llaman ellos “Rap”. Así que me quede un poquito más en su cabeza para escuchar ese tipo de canciones y al cabo de unos meses se curó del todo, pero yo no. Fui a otra cabeza y volví a hacer lo mismo salvo que a esta persona le dijeron que escuchara música “Pop”, y así lo hice, pero… Tampoco dio resultado. Me fui ha otra cabeza y lo mismo pero a este le dijeron que escuchara música “Rock, pero supongo que sabréis la respuesta, no dio resultado. Estaba ansioso por no tener esa enfermedad, pero no había terapia para mí. Al final me fui a otra cabeza y escuche música “electrónica” y tampoco, me fui a otra y escuche música “trap”, pero tampoco y al final me fui a un sitio lejano escuche mis propias canciones y dio resultado, estaba bien no tenía nada en mi cabeza. Desde ese momento Belson dejó de enganchar canciones a los humanos y vivió tranquilamente en el bosque. Por desgracia, Belosn no supero su propia enfermedad y murió en dicembre de 2015, a causa de estrés postraumático. La familia de Belson murió por contagio, y nada más quedo su hijo, el pequeño Marley que sigue vivo por ahora.
FIN

Cada siete años

-¿Pero qué…?.- dije mientras mi vista se volvía borrosa por las lágrimas que abarcaban todo mi ojo.
-Lo que escuchaste.- dijo con tono seco y cabeza gacha, el cobarde no se atrevía ni a mirarme pero yo si a él. Me lo quede observando mientras las lágrimas corrían por mis mejillas y él, seguía sin mirarme… Si tuvo el coraje de decirme esto bueno que más que me vea a la cara ¿no?
-Mírame- le exigí.
Él siguió con la cabeza gacha.

Cuando me invito a salir no me lo creía. ¿Yo? ¿Con el capitán del equipo de lacrosse? ¿Con el tío que casi todas las niñas de la escuela sueñan y desean?
Haberse fijado en mí fue un milagro… y a la vez de las peores cosas que me pudo haber pasado.
Era primer día de bachillerato, yo elegí el área de ciencias de la salud ya que me quiero dedicar a ser oncóloga… pero bueno. Es un área en la que casi nadie se mete ya que es muy difícil, la mayoría se va a arte o algo por el estilo y no es por nada pero hay una diferencia en tener un lápiz de color en la mano que un bisturí. Cheque la lista de alumnos, éramos 10 en total. Entre, me senté y empecé a platicar con los demás.
El señor Andreu entró y nos dio la bienvenida a todos y al parecer el igual estaba satisfecho como yo… Y ahí paso. Tocó la puerta.
-En serio lo siento, no volverá a pasar, se lo juro.
-Está bien, pase pero… ¿Qué hace usted aquí?
-A lo que los demás vienen- sonrió de lado mirando a la clase, es que yo estaba alucinando.
-Si es así… tome un asiento por favor ¿señor…?
-Santiago… soy Santiago.
-Perfecto… empecemos.
Al lado mío no por favor, no quiero tener a un presumido, bueno para nada como compañero.
-¿Me puedo sentar aquí?
Aparte mi mochila y la puse a mis pies sin decirle nada. Nunca lo había visto de cerca, solo iba a los partidos porque la escuela nos obligaba a apoyarlos. Pero Dios… nunca había visto un ser tan magnifico en mi vida.
Yo que iba a saber que dejarle mi asiento iba a ser el comienzo de una gran historia.
Era muy tonto, la medicina no era lo suyo pero la verdad era tierno ver como se equivocaba, exclamaba y se reía de él mismo.
-¿Te puedo hacer una pregunta?-dije con timidez.
-¿Qué? ¿Tu? ¿Hacerme una pregunta? No me lo creo- se rio.
Es que ya habíamos sido compañeros de mesa por un mes y nunca le había dirigido la palabra aunque él a mi si pero lo ignoraba, como hago con todo lo que me molesta.
Me le quede viendo fijo y le pregunte:
-¿Qué haces aquí? Quiero decir, casi todos tus amigos se fueron por áreas menos difíciles y la verdad es que medicina no se te da muy bien.
-Tienes unos ojos preciosos.
-No contestaste a mi pregunta.
-Perdón, es que… ¿Quién eres?
Le señale la portada de mi libro donde había una etiqueta que decía mi nombre.
-¿Por qué no te había visto antes Maya?
Baje la mirada y noté las mejillas calientes.
-Contestare a tu pregunta con una condición- se acercó a mi hasta que su cara estaba casi tocando la suya.
-¿Cuál?
-Me ayudaras a estudiar para el examen de la siguiente semana.
-Lo pensare pero contesta.
Se separó y subió la mirada hasta que nuestros ojos se encontraron.
-Mi padre tiene varios hospitales donde recibe a demasiada gente y me gustaría ayudarlo a salvar vidas ¿sabes? Sentir esa satisfacción de mejorarle la vida a una persona y…
-No me lo esperaba de ti.
-Si… no soy la que lo gente piensa, ¿quedamos hoy?

Esa misma noche se la paso diciéndome cumplidos. Al día siguiente me buscaba en la escuela y me presento en frente de sus amigos que sorprendentemente son muy simpáticos.
Una semana después fue nuestra primera cita.
En nuestra segunda cita fue nuestro primer beso.
Después de un mes conoció a mis papas y yo a los suyos.
Lo iba a ver a todos sus partidos y cada vez que notaba venia corriendo a darme un beso.
A los tres meses me entregue a él.
A los cinco y medio, empezamos a ahorrar para todas nuestras aventuras que moríamos por hacer.
A los ocho, nos volvimos la droga del otro.
Y al año, éramos completos adictos.


-¡Que me mires Santiago!
Subió la mirada con las mejillas empapadas.
-Maya…
-¡No me toques!
Más que tristeza, era rabia lo que sentía, me entregue más de un año a este niño.
-En serio lo siento…
-Que no te acerques.
La rabia y decepción se apoderaban de mi cuerpo, sentía que iba a explotar pero me calmé, respiré hondo y me dirigí a él.
-Maya, podemos hablar de esto… en serio lo siento… pero lo podemos solucionar.
- No te preocupes- dije limpiándome las lágrimas-fue mi culpa, yo malinterprete las cosas.
-¿Qué?
-Talvez lo nuestro era conocernos pero no estar juntos.
-Maya solo escúchame…
-El señor Andreu nos dijo que cada célula en nuestro cuerpo entero se destruye y es reemplazada cada siete años. Que reconfortante es saber que un día tendré un cuerpo el cual tú nunca tocaste.

Entonces me alejé y él no me siguió, fue ahí cuando noté que había tomado la decisión correcta, la había tomado desde el principio.

Caja de ratones

Martes, 19 de octubre de 2219. Comenzamos con la recogida de datos del experimento. Las primeras observaciones recogidas parecen favorables para llevar a cabo este proyecto. Los habitantes de Hilltown conviven pacíficamente, no saben que forman parte del acontecimiento científico de la historia. Seleccionados para ser los progenitores de los primeros humanos considerados superhombres, con la capacidad de mejorar la especie humana que ahora está en vías de extinción.
Viernes, 20 de octubre de 2219. Habiéndose establecido la población, iniciamos el tratamiento en los sujetos seleccionados. Procedemos a la inseminación sin que sepan que los embriones están modificados genéticamente.
Miércoles, 18 de junio de 2220. Han nacido el 75% de los embriones implantados, el 25% restante no llegó a término por diversas causas, ninguna de ellas relacionadas con el embrión, todas ellas fueron por problemas de la gestante. Comienza la observación sistemática de los recién nacidos, a los que los llamaremos generación T.
Sábado 28, de julio de 2221. A partir del sexto mes, han convivido en guarderías con niños normales. La generación T ha sido expuesta a diferentes virus gástricos, respiratorios, enfermedades producidas por bacterias, que los otros niños han padecido, resultando inmunes a todas ellas los bebés T.
Jueves 12, de marzo de 2229. Hemos observado en los primeros años de escolarización, que su rendimiento frente a los niños normales es mayor debido a su CI de 160 en la mayoría de los casos, destacar su atención sostenida y plena que es el doble de los otros niños, físicamente son superiores a sus compañeros, tanto en resistencia, desarrollo motriz, estabilidad y destrezas motoras. Durante este periodo de tiempo se hayan diferencias en cuanto al desarrollo socio-afectivo, siendo niños poco empáticos, nada asertivos y muestran poco interés por relacionarse con los otros niños, parecen estar mejor en soledad o con sus iguales T con los que prefieren relacionarse.
Domingo, 15 de julio de 2236. Los sujetos están en plena adolescencia, observamos que con el cambio hormonal, normal de esta edad, los niveles de agresividad son muy superiores a los demás, tanto en hombres como en mujeres. Aunque ninguno de ellos son conscientes del experimento, la generación T tiene tendencia a desafiar las normas y a cuestionar el sistema de vida de la ciudad, como si sospecharan que detrás de los poderes de mando hubiera algo. Por ello, mis superiores han mandado administrar un nuevo fármaco sobre la generación T.
Viernes, 10 de diciembre de 2236. Un grupo de individuos de la generación T ha estado cometiendo actos vandálicos recientemente, el nuevo fármaco no resulta eficaz, solo los hace más violentos. Han llegado a amenazar a las autoridades y a quemar zonas urbanas. Tendremos que realizar una nueva reunión para cambiar la medicación y debatir sobre el rumbo de la nueva humanidad, esto no puede seguir así.
Lunes, 2 de agosto de 2244. Tras años y años de experimentos sobre los sujetos para reducir el nivel de agresividad, por fin dimos con la tecla, pero el destinar tanto tiempo y recursos al completo desarrollo de la generación T, ha causado problemas en los demás civiles. Los recursos de Hilltown se empiezan a agotar poco a poco, necesitamos apresurarnos para que la generación T sea capaz de adaptarse a las nuevas condiciones medioambientales de la Tierra tras la Gran Radiación.
Viernes, 19 de septiembre de 2244. A partir de hoy vamos a realizar una serie de entrenamientos físicos y mentales, los cuales solo la generación T está capacitada para soportar. Gracias a estar genéticamente modificados, se espera que sus capacidades físicas aumenten en un 40% a las de una persona corriente. Estoy a cargo de la supervisión de las pruebas físicas… será mi último trabajo, se acerca el fin de Hilltown.
Lunes, 28 de enero de 2245. Hemos completado el entrenamiento. Las pruebas han salido positivas, puede que el experimento al fin y al cabo sea un éxito. Hemos reunido a la generación T para explicarles la situación. La mayoría se lo ha tomado bien. La utopía de Hilltown está por terminar, tendrán que salir de esta caja de ratones para sobrevivir e ir al norte hacia la antigua base del ejército americano, donde se encuentran otros sujetos de la generación. La Gran Radiación hizo muy difícil la vida en la Tierra, no será trabajo sencillo. Se despide el científico Roy Hawkeye.
Miércoles, 10 de febrero de 2245. Soy Edward Mustang, elegido líder de la generación T de la zona este, es hora de partir, ya nos hemos despedido de nuestras familias. Nos vemos en el norte…

Cara a la pared

Dónde me he metido pienso yo. Esta es la pregunta que inunda mis días de soledad, una soledad que parece un pozo oscuro sin salida, donde nada es posible. Pero de repente dentro de mi algo se ilumina. ¿Qué es eso me pregunto? Nada, no debe ser nada, solo una fuerza en mi interior que va a durar muy poco y en seguida se marchará. Como decía, ya ha desaparecido...

¿Por qué he caído en esto, por qué he sido tan tonta de caer en la trampa, por qué? Necesito que alguien me lo responda. Ser preciosa o aunque sea gustar a la gente no lo es todo, pero parece ser que mi cabeza no lo asimila. Ella solo quiere ser perfecta, ¿es mucho pedir? Se ve que si, nunca tiene bastante, siempre quiere ir más allá.
Una vez empiezas ya no sabes parar, es tan difícil y, por mucho que la otra gente te diga que pares, no sirve de nada. Yo sigo en mi mundo, un mundo donde cada día cuesta más levantarse y luchar para la curación.

Ya llevo mucho tiempo así y no hay manera, y aunque me diga: ¡Mar, tú puedes! No es bastante. Estoy atrapada dentro de un malsueño que nunca despierta. ¡Quiero salir! Digo. El sentimiento de frustración invade y se apodera de mí y, sobretodo de las persones que me quieren y desean con todo su alma que me cure. La impotencia también les es presente, la impotencia al ver que un ser querido cada vez es menos persona y ellos no pueden hacer nada para remediarlo. Todo depende de mí.

100 son las veces que he deseado que una simple pastilla fuera la solución de esta enfermedad y que al tomármela pudiera despertar en un mundo mejor. Pero no es así de fácil, todo tiene un porque y cada persona, por muy pequeña que sea, lo tiene que buscar para poderse encontrar a sí mismo.

Mis manos al notar las teclas del teclado esrciben sin parar. Nunca he sido capaz de verbalizarlo, pero puede que esto sea el principio de una vida mejor. Una vida que sólo está en mis manos cambiarla.

CIENCIA = SALVAR VIDAS

CIENCIA = SALVAR VIDAS

Corre el año 2050, estoy en la gala de los premios Nobel, y mi nombre suena favorito para ganar el premio de medicina por mi gran invento, conseguir adaptar el material más versátil del mundo al campo de la medicina, lo que ha abierto las puertas a muchos avances, desde detectar enfermedades con muchísima antelación, hasta la creación de prótesis con unas características que se asemejan muchísimo a las de cualquier parte del cuerpo humano. Sí, les estoy hablando del grafeno. Aunque no tenga ningún discurso preparado, sé perfectamente que es lo que voy a decir.
- Bien, señoras y señores, ahora vamos a pasar a la entrega de premios del campo de la medicina – Anuncia el presentador con bastante entusiasmo - La tecnología de todo tipo, ya sea medicinal, educativa, e incluso aeroespacial ha avanzado mucho en los últimos años, pero en esta sala hay un hombre que lo ha llevado hasta el extremo para poder salvar la vida de su hermano, y más tarde la de muchos más hombres que necesiten la ayuda de su invento.
- Señoras y señores con ustedes!… - Anuncia ahora la presentadora – ¡Jordi de la Cruz!
Me levanto de la butaca mientras todo el mundo me aplaude, mi cara no refleja mucha satisfacción, subo las escaleras del escenario, me entregan el premio y me sitúo detrás del atril para decir unas palabras, espero a que la gente deje de aplaudir, y entonces, empiezo:
- Gracias, gracias; es un gran honor para mí ganar este premio, sabiendo que muchos más doctores también han tenido esta oportunidad ya que no solo yo he conseguido avanzar tanto en el campo de la medicina; sois vosotros los que me habéis elegido, pero pienso que lo que hice, lo tenía que hacer, era mi obligación como doctor y como hermano pequeño, ya que si fracasaba no me lo hubiera perdonado nunca. ¡Gracias!
Bajo las escaleras y me siento en la butaca.
- Para finalizar, la actuación del grupo de música ColdPlay!
Al finalizar el concierto, todos fuimos a nuestras respectivas casas.
La mañana siguiente, me levanté bastante tarde ya que tuvo que despertarme “Javier”, el sistema operativo instalado en mi casa. Ese día tenía fiesta así que lo hice todo tranquilamente y sin prisas. Al terminar de desayunar, encendí el ordenador y entré en mis redes sociales, como ya esperaba estaba todo lleno de felicitaciones, pero mucha gente quería saber más detalles de mi camino hacia el invento revolucionario que salvaría muchísimas vidas. Había todo tipo de preguntas, así que decidí contar toda la historia desde el principio. Pero lo hice para que todo el mundo se enterara, mediante una entrevista para el periódico más influyente del momento. Envié la petición, y antes de 24 horas, ya habían aceptado. La entrevista se realizaría en mi casa y harían solamente una pregunta.
Llegó el día, y el entrevistador llego a mi casa junto con un redactor que iría copiando todos los detalles de la historia.
- Bien, Jorge de la Cruz, empecemos, ¿Cuál es la respuesta a todas las preguntas realizadas por las redes sociales? - preguntó el entrevistador.
- Bueno pues la respuesta a todas esas preguntas, estoy seguro de que es, contar la historia desde el principio: Todo empezó cuando a mi hermano le diagnostiqué una enfermedad muy rara, la cual todavía no tiene nombre, esta atacaba a los órganos vitales y al tejido de la piel. Esta enfermedad, ya se predecía que solamente tenía dos curas, si la enfermedad solo atacaba al tejido, la solución era el amputamiento precoz para que no se pudiera extender por el resto del cuerpo; o si atacaba a los órganos, no había solución posible, a no ser que hubiera una forma de crear órganos artificiales, los cuales pudieran realizar la misma función que los originales sin afectar al funcionamiento de los demás. Al principio, la enfermedad se extendía por la parte del hombro izquierdo, entonces, nosotros no sabíamos que podría ser, así que estaba en investigación; la mancha negra cada vez se extendía más por el pecho y el brazo, hasta que un día empezó la arritmia del corazón con peligro de infarto, descubrimos que la mancha había llegado al corazón, y teníamos que actuar rápido si no queríamos perderle. Yo estaba muy preocupado, cuando se me ocurrió la idea, era muy eficaz y en un par de pruebas lo pusimos en práctica con humanos, funcionó a la perfección. Ahora mi hermano vive con su mujer e hijos, tiene un corazón hecho de grafeno funcionando a la perfección además de un brazo robótico también hecho de grafeno el cual tiene la misma funcionalidad que un brazo humano. Él es feliz.

COMO ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

Era todo muy extraño, no sabia si era real o no, pero parcia un sueño. La gente de mi alrededor cada vez se hacia mas pequeña, los libros crecían, yo crecía.
Era dificil de creer, pero era cierto, catorze de febrero, el dia de san valentín, todo el mundo con sus parejas y yo en una clínica donde habia gente con diferentes diagnósticos y todos cada vez mas raro, pero sin duda el mio era el ganador ese dia.
Síndrome de Alicia en el país de las maravillas, o lo que viene a ser un transtorno neurológico. Síndrome que afectaba a niños pequeños o a adultos con cierto grado de migraña, y uno de esos niños era yo, a ver, niña, niña, lo que se viene a decir niña, no era, solo unos dieciseis añitos.
Me diagnosticaron terápia de grupo, donde se suponía que irían chicos y chicas de mi edad (más o menos) y me ayudarían a recuperarme (solo un poquito). Allí conocí a mi actual mejor amiga, Julie; padecia de un transtorno del sabio, tenia memrizados de pies a cabeza más de 2.000 libros aunque no todo era increible, sino que eso le hacia olvidar o no saber hacer cosas básicas y eso era un poco chocante.
Hizimos montones de planes para irnos de viaje, de acampada o a cualquier sitio exepto esa estúpida terápia que no servia para nada (bueno para algo si pero...) la ilusión era tan grande que ninguna de las dos pensaba que todo hubiera acabado en esta situación, a ella le dieron "el alta" y se recupero (no del todo) bastante bien.
Se fue, le dije que me llamara, aunque no lo hizo tantas veces como yo esperaba, a veces me mandaba fotos, tenía un piso y un novio (un possible futuro marido), ella siempre me decía que le encantaría tener un marido que la quisiera (bueno eso todas las mujeres) y dos hijos o tres, un niño y una niña preferentemente; Jack y Melodie.
Y parecía que lo iba a conseguir, quiza era la persona más valiente que habia conocido jamás.
Increible.
Yo sin embargo, seguía allí sin hacer nada de lo que propusimos, bueno, en algo si que acerté porque tenia una família que me cería y una amiga que sin duda iba a llegar muy lejos.
Y estaba decidida a comerme el mundo haciendo lo que más quería.
Porque ni la reina de corazones me iba a ganar esta vez.

Conceder un sueño

Cada día cuando me tumbaba en la cama mi cabeza solo podía pensar en eso que soñaba ser des de los tres años, cada tarde cuando volvía del colegio me enganchaba a ver la serie de “hospital central”, mi sueño era ser como Laura la protagonista de la serie, tenia una bata blanca como la suya que solo la usaba para ver la serie. Tenia diecisiete años apunto de los dieciocho apunto de jugármelo todo y a punto de hacer selectividad, quedaba una semana para el examen los días cada vez que se iba acercando el momento se iban haciendo mas largos y cada vez mas nerviosa pero quería que pasase ya lo antes posible y lo más rápido posible, tenia que entrar en la universidad pública si o si, o no podría estudiar medicina, mis padres estaban pasando por una mala época económica y no se podían permitir que su hija fuera a una universidad privada casi cuando no llegábamos a fin de mes, yo tenia mi pequeño trabajo del chiringuito de la playa pero solo en verano. Mi madre estaba convencida que sacaría más de un doce con siete sobre catorce simplemente por que me lo merecía por la voluntad y el estudio que he mostrado des de siempre con esto, solo quedaba un día para el momento al día siguiente había de estar a las ocho allí haría un último repaso y ya no me lo miraría mas ni pensaría en eso más, una profesora de catalán que era mi tutora en quinto de primaria me dijo que me había de dejar de mirar los apuntes unas horas antes porque si te lo lees a última hora te pones mas nervioso y vas pensando que no vas a aprobar, que no te lo sabes y te quedes totalmente en blanco. Llego el día mi madre me dejo, y me di cuenta que me había olvidado los apuntes en casa, me acorde de mi antigua profesora y dije que me quería ayudar. A la semana siguiente de haber realizado el examen me habían dicho que había sacado un doce con nueve y que entraba sin ningún problema para entrar en la universidad pública de medicina, de la emoción no sabia que hacer ni como expresar como me sentía cuando llegue al coche donde mi madre me vino a recoger, ella sabia que ese doce de diciembre nos daban las notas, entre al coche y le dije a mi madre: he aprobado y empecé a llorar no sabia por que si era de la emoción o de que era y me di cuenta que había cumplido una parte de mi sueño que quería que se concediera des de los tres años. Hoy tengo veintisiete años vivo en Estados Unidos y trabajo en uno de los mejores hospitales de Nueva York como cirujana, he cumplido mi sueño y estoy muy orgullosa por la pena que ha valido el estudio y las noches estudiando sin poder dormir, he podido sacar a delante a mis padres que han sabido como llevarme por el buen camino y educarme de la mejor manera que ellos sabían o podían. El otro día con mi primera operación de mas riesgo me di cuenta de lo que es para una familia que su hijo que se esta muriendo por un tumor en una de las extremidades del cuerpo, encontrado muy grande y extendido por más partes del cuerpo y tu puedes conseguir de alguna manera salvarle la vida, sabes que luego habrá de pasar por muchos ciclos de quimioterapia y perderá la extremidad pero sabes que has salvado una vida. Para mi salvar una vida es como para un policía encontrar el asesino o el ladrón. Simplemente doy gracias a la gente que me ha animado y me ha levantado cuando había caído y estaba hundida, sobre todo a mi familia con sus ánimos y ayudas que podían hacer por los pocos recursos que habían podido tener, hoy en día me siento orgullosa de hasta donde se puede llegar con un poco de ganas y de voluntad.

Crónicas de León

Las persianas de mi habitación se abren y una tenue luz del amanecer atraviesa los cristales de las ventanas e ilumina la estancia. Me tapo la cabeza con las sábanas en un intento de continuar durmiendo pero resulta en vano pues, cómo todas las mañanas, mi despertador realiza su labor.
-Hora de despertar Tasha. Me dice el holograma de pie al lado de mi cama. Podría ignorarlo, pero no me dejaría en paz hasta que me levantase. Así que despacio me levanto, me pongo mi bata y salgo al balcón. Los primeros rayos de luz del sol iluminan los altos edificios metálicos de León.
Aun que sea muy temprano el tráfico de coches y aerocoches ya es denso, y los trabajadores de la parte baja y la parte alta de la ciudad están a todo vapor. Los carteles holográficos de anuncios nunca desaparecen de las fachadas de los edificios más importantes. Y se extiendo la vista hacia el horizonte se puede ver la alta valla electrificada que marca los límites de la ciudad.
-Llegarás tarde al entrenamiento Tasha. Me comunica el holograma.
-Voy ahora mismo. Le contesto. Enseguida me visto, desayuno y voy al ascensor. Pongo mi mano sobre una placa que escanea mis huellas digitales y el ascensor se pone rumbo al subsuelo, que es donde se encuentran, además de las carreteras para camiones de carga y plantas de reciclaje y depuración, las instalaciones militares de la ciudad, que están en el último nivel del subsuelo.
Al llegar, me encuentro con Dek, un amigo que tengo desde que llegué aquí.
-¿Listo para recibir una paliza? Le pico.
-Hoy no Pelirroja. El capitán quiere verte.
-¿Para qué?
-Ni idea. Pero no parecía de buen humor.
-Genial, no hay nada mejor que recibir gritos para empezar bien la mañana-Digo con sarcasmo-Bueno, nos vemos más tarde.
-Vale, adiós.
Doy media vuelta y subo en ascensor hasta la sección de la sala de comando, donde me encuentro con el capitán Ramos.
-Capitán.
-¿Porqué ha tardado tanto soldado?
-Vine lo más rápido que pude ¿Qué ocurre?
-Nuestros radares detectaron a una unidad de biónicos acercándose a la base leste de la valla.
-¿A qué distancia están? Al preguntarlo, se escucha un disparo y la alarma comienza a sonar.
-Señor, los biónicos llegaron al a la valla. Informa otro soldado.
Yo rápidamente me siento en una de las cillas de disparo. Las cámaras de la base enfocan los aerodeslizadores que se acercan.
-Preparen y apunten los cañones de plasma. Ordena el capitán. Lo hago, enfoco bien en uno de los aerodeslizadores y…
-Disparen!
-Disparo. Consigo acertar el objetivo, el cual cae en picado. Sigo disparando a los demás que se acercan hasta que uno de sus disparos acierta el cañón.
Los demás soldados continúan disparando, pero los aerodeslizadores llegan a montones, los cuales fueron inutilizando los cañones uno a uno, hasta que al final consiguen pasar la valla.
-El capitán avisa la aleta roja y ordena que todas las unidades de defensa suban a la superficie.
Unos segundos después, se pueden ver y escuchar a través de las cameras de seguridad los estruendosos disparos de los atacantes, y gritos de los civiles. Al cabo de un rato todo se silencia, y lo único que se escucha es la voz de un soldado.
-Se retiran! Los aerodeslizadores se retiran!
En la sala de comando todos aplauden y suspiran de alivio. El capitán sobre todo.
Después de estar toda la tarde vigilando a ver si no volvía los biónicos, vuelvo a casa. Me siento agotada y todavía tensa por el ataque. Bajo del ascensor, abro la puerta de mi apartamento y entro.
Enciendo las luces y, le veo, sentado en mi sofá. Intento volver salir, pero dispara a la cerradura con el laser que le sale de los ojos y la funde.
-Cuanto tiempo sin verte Tasha. Dice Sam con una sonrisa ladeada.
-¿Qué quieres Sam? Pregunto tajante.
-Quiero hacerte una oferta. Quiero ese colgante que tienes.
-Yo no hago tratos con biónicos.
-No tienes elección. A menos que quieras que tu madre muera.
-¿Mi madre? Murió hace años.
A su derecha se proyecta un holograma de una mujer sucia y llena de cicatrices. Es mi madre.
-¿Eso crees? Si no quieres que muera, mañana llévame el colgante a la valla. Lo dice y se desvanece.
Es un farol. Mi madre no está viva. La vi morir con mis propios ojos y, ese colgante es lo único que me une a ella y a Cato, mi hermano.
No le veo desde que empezó la guerra. Él y la mayoría de los seres humanos abandonaron el planeta. Yo, sin embargo, cómo muchos otros me quedé abandonada aquí. Él intentó salvarme pero no consiguió.
No sé que puedo hacer ¿Hay alguna posibilidad de que mi madre siga con viva?

Cuando no hay nada que perder, solo se puede ganar.

Como ya sabéis me llamo Jessica Serrano y estas son las últimas hojas de mi Diario.


Querido Diario,

Hoy es día 3 de enero de 2009. Ya no soy la misma que fui en un entonces. He cambiado. La ciencia me ha cambiado. Me ha hecho sentirme como hace mucho que no me sentía. Me siento viva, como la típica niña de mi edad. Una chica sin problemas sanitarios.

Comienzo a respirar con facilidad, he comprobado que mi capacidad pulmonar se ha duplicado. Los constantes tests que me hacen muestran que mis latidos son estables, y que mejoro a medida que pasa el tiempo. La digestión de alimentos aún me presenta problemas. Desde la operación parece que mi nuevo sistema digestivo carece de su funcionamiento habitual. Por lo demás, es como si el resto de mi cuerpo se hubiese regenerado. Ya no padezco los síntomas que me provocaba ese cáncer tan devastador que se iba apoderando de mí, en poco tiempo. Me lo detectaron hacía no más de 5 meses, y pasadas unas semanas se había expandido desde una décima parte de mi pulmón izquierdo hasta gran parte de mi aparato respiratorio. Había sido una situación difícil de masticar, ya que no había tenido tiempo para asimilarlo. Ni mi madre tampoco. Era lo único que le quedaba. Mi padre falleció cuando yo tenia 3 años; 4 menos de los que tengo ahora. No terminaba de entender por qué me estaba ocurriendo esto. Aunque al parecer, no era tan inusual hoy en día.

Una mañana llegaron unas enfermeras a la habitación 221 de la segunda planta en el Hospital Miguel Servet, Zaragoza. Llamaron a la puerta, y como de costumbre, supuse que me realizarían algún análisis para comprobar mi estado. En pocas semanas, supe analizar cada una de las expresiones de los médicos cuando venían a ponerme al día. Gracias a ello, y a los sollozos de mi madre por las noches cuando se quedaba dormida a mi lado, agarrándome la mano, pude darme cuenta de que mi salud caía en picado. No me quedaba mucho mas tiempo de vida.

Una noche, oí como mi madre hablaba con mi médico, el señor Hernan. Al principio solo oía susurros sin poder distinguir muy bien las palabras que se decían. Hubo un momento que mi madre alzo la voz, y entonces distinguí una pequeña parte de la conversación. Decía así: "Pero Pablo,¿sabes con certeza si hará desaparecer el cáncer?"

Días después, vino a mi habitación una enfermera. Llevaba en su mano una jeringuilla. A medida que me inyectaba el líquido, iba cerrando los ojos. Caí dormida. A las horas, me desperté. Me sentía diferente. Ya no necesitaba respirar mediante una mascarilla. Note el aire en mis pulmones, el aire fresco, que daba gusto respirar. Hacía mucho que no lo sentía así, ya no notaba pinchazos cuando lo inhalaba. Me incorporé y acto seguido, salté de la cama eufórica. Vi como mi madre se dirigía hacia mi cuarto con su café mañanero lleno de espuma, y con buena cantidad de azúcar, que la animase. Vi como fruncía el ceño al verme correr en dirección hacia ella. De inmediato, tiró el café por los aires y una sonrisa se esbozo es su rostro de par en par. Levantó los brazos y vino corriendo hacia mí. Me agarro tan fuerte, que apenas sentía mi cuerpo. Y entonces le dije: "Gracias". Comenzamos a llorar sin parar. Me beso la frente, y no me soltó hasta que Pablo nos volvió en sí.

¿Qué es este escándalo?- soltó alegremente.- ¿Te encuentras bien Jessica? Parece que no te ha quedado marca.- dijo, examinando mis brazos.
¿Cómo lo habéis hecho?- pregunté intrigada.
Como pudiste comprobar, te hicimos varios análisis de sangre estos últimos meses. Al analizar esa sangre en laboratorio, después de mucho tiempo dimos con el gen que te estaba causando esa enfermedad. Realizamos varios experimentos día tras día, y mediante ese gen, encontramos otro en una especie de planta poco frecuente. Vimos como ese gen, modifico tu ADN haciendo que el gen causante del cáncer dejase de reproducirse y cesase. De hecho, lo reduce, cada minuto que pasa desde que te lo inyectamos.

***

Quedé abrumada ante tal perspicacia. Jamás había oído hablar de tal experimento. Se dicen llamar transgénicos. Y a partir de ese día puedo decir que, gracias a ellos, soy como soy ahora. Mi vida cambió por completo desde aquel momento. Así que, hoy, día 12 de abril de 2016, siete años después; vivo felizmente acompañada de mi madre y su nuevo marido. A quien si no fuera por esos transgénicos no habría conocido ni podido compartir todos aquellos momentos que he compartido, junto a mi madre. Y a lo que me concierna, voy a poder compartir muchos más años.Y con esto me despido.

Desde otro punto de vista.

DESDE OTRO PUNTO DE VISTA


En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...vivía un asno, al que nadie nunca le dio importancia.
Sancho, mi dueño, me separo de mi familia de équidos. La verdad es que casi no me acuerdo de ellos, excepto de mi tío, que fue como un padre para mí, hasta que dejó a mi tía y se fue con una yegua.
Al tiempo me lo encontré, mientras pastaba. Ahí es cuando me enamore, me enamore de la hermosa mula que salió de ese amor que parecía imposible entre mi tío y la yegua. Me enamore hasta las pezuñas, nos empezamos a ver a escondidas, ya que entre mi familia no estaba bien visto juntarse con mulas, ya que, las mulas no suelen ser fértiles y en el caso tendríamos hijos débiles y pequeños.
Estábamos casi convencidos, casi decididos a intentarlo a pesar de todo, cuando Sancho vino preguntando por un asno, al rato se me llevo, no me despedí de ella, manda a mi madre a decírselo, que le dijera a Julieta que la amaba, y desde entonces no hay una luna llena que no piense en ella.
Ahora me recorro la mancha con mi fiel amigo Rocinante, es un joven caballo, que espera ser un gran caballo de guerra. A pesar de que sea joven e ingenuo, le admiro muchísimo, sus grandes brazos y piernas, esas grandes pezuñas que resuenan como cañones, las largas crines blancas, y sus grandes dientes blancos, yo, en cambio, que hasta la cruz no mediré más de 1,4m. Soy viejo, tengo 25 años y Rocinante está en la flor de la vida, tiene 10 años. Aún me acuerdo cuando con tan solo 2 años alcance la madurez sexual. Mi querida Julieta...
La verdad que la vida junto a Sancho era de lo más interesante, aunque no estoy seguro de que Don Quijote, dueño de Rocinante, este en buen estado mental, por lo menos no nos aburrimos. Una de nuestras hazañas, nunca contada, fue la historia de la Pitonisa Rosalina.
Las pitonisas no estaban tampoco bien vistas, eso me recordó a Julieta... Bueno, se pensaba que eran brujas, pero Don Quijote sin miedo alguno, contacto con una de ellas y decidió ir a visitarla. Una vez allí, Rocinante y yo esperamos fuera, yo preferí no beber del agua que nos ofreció, pero "Ro" bebió . Sancho y Don Quijote entraron.
Vuestra vida va a ser prospera, manteneros en equipo, ser el uno por el otro- dijo mirando una bola de cristal.
Vuestras hazañas serán contadas, serán famosas, serán leídas por todo el mundo, y un hombre llamado Miguel de Cervantes las escribirá, él será vuestro pase a la fama, pero no os aseguro que lo lleguéis a conocer. El os ve, pero vosotros no lo veis.- concluyó, y con eso desapareció.
Eso nos dio tema de conversación para semanas, Don Quijote, Sancho Panza, El Rucio ( yo ) y Rocinante.
La vida continuo como siempre.
Al pasar por un pueblo las vimos, vimos a las más preciosas yeguas que había visto jamás, blancas, negras, pintas, tordas...de todas las capas...
Ro dio el primer paso, yo fui después, una yegua no muy grande rápidamente fijo su mirada en mí.
Don Quijote también pareció enamorarse de Dulcinea, y mira tú por dónde, de la dueña de Amapola que es la amada de Rocinante. A Sancho le costó más pero encontró el amor en Pepa y yo, en la yegua de Pepa, se llamaba Princesa.
Princesa y yo no tardamos en traer un hijo al mundo, y aunque parecíamos una pareja peculiar, nos queríamos. Y si os preguntáis cómo fue posible, un burro/asno tiene núcleos de 62 cromosomas mientras los caballos los tienen de 64 cromosomas. Nadie sabia si sería chico o chica, si fuese chico sería estéril por un problema en la glándula seminal, sin embargo si fuese chica podría llegar a tener un hijo, generando óvulos fértiles, cuando los cromosomas se recombinan, antes de quedarse con la mitad de la dotación genética de la hembra y formar así un gameto, se reparten al azar. Todos aquellos ovillos generados con parte de los genes procedentes de yegua y burro( progenitores de la mula) mezclados, son ovulo se estériles y no podrán ser fecundados. Sin embargo existen caso con el ADN solo de uno, yegua/asno que sí que pueden ser fecundados.
Bueno, con esta pequeña explicación, os dejo y espero que vosotros me hagáis con este relato tan famoso como Cervantes me hizo con el suyo.

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE

Me levanto como cada mañana, junto con mi camarada Carlos y vamos a las otras habitaciones del edificio para despertar a nuestros compañeros.
El sol sale tiñendo de un bonito color el cielo y por un momento olvidamos el infierno que estamos viviendo. Los compañeros que han estado haciendo guardia nos informan de que no hay rastro de ningún IPE en la zona.
Después de preparar las armas salimos de la central militar con los coches para ir a buscar más supervivientes a la ciudad. Somos 86 personas de las cuales 62 són civiles y el resto somos miembros del cuerpo militar. Durante el viaje recuerdo la suerte que tuvimos de que el desastre nos pillara en la central, con todo el armamento disponible. Recuerdo que ya hacía tiempo que entre los soldados corría el rumor de que el gobierno estaba experimentando con el virus del ébola para crear una nueva arma biológica. Por lo que había oído se decía que estaban modificando el virus para que fuera mucho más agresivo y que el huésped que lo tuviera perdiera el control total del cuerpo y de la mente actuando por instinto intentando propagar el virus con su mordida.
Yo no creía en todo eso así que ignoré todos los rumores hasta el día, ese terrible dia en el que mi superior me informó de una llamada del Pentágono en la que informaban que un paciente con el cual estaban experimentando había escapado y estaba a punto de llegar a la ciudad. El sujeto había huido de un laboratorio secreto de las fuerzas especiales y era portador del virus del ébola modificado y en fase de pruebas.
Cuando me disponía a movilizar mi unidad para ir hacia allí mi superior me lo prohibió ya que según él, ya estaban perdidos y como él sabía de la existencia de ese virus me dijo que con lo letal que llegaba a ser ya sería demasiado tarde cuando llegáramos.
Entonces llegó el caos, por la televisión informaron de lo que estaba sucediendo, que la ciudad de Washington había caído y era imposible contactar con el Pentágono. Puesto que estábamos cerca de Washington, la histeria no tardó en expandirse y la gente intentó de cualquier forma huir lejos de la ciudad. Nuestro deber era intentar que mantuvieran la calma y que nos escucharan pero fue imposible. Solo conseguimos salvar a unos pocos cuando llegaron los IPEs (infectados por ébola). Muchos soldados cayeron delante de nuestras narices mientras veíamos como los humanos infectados que ya no podían ser considerados humanos, infectaban a nuestros compañeros y amigos.
Desde ese día las cosas no han cambiado. Nos levantamos como siempre y salimos a rescatar todos los supervivientes que podemos y a matar a tantos IPEs como sea posible. Con los supervivientes recatados lo que hacemos es enseñarles a usar armas para defenderse.
El sonido de los frenos y las órdenes del general deshacen mi nube de recuerdos para volver al mundo real. Ya hemos llegado a la ciudad y los primeros infectados se acercan para atacar. Mi compañero Marcus los abate con su automática mientras me da señal para que avance. Entramos en el edificio de administración de Sony para buscar refugiados en él. Mientras atravieso la puerta de cristal rota en mil pedazos escucho el sonido de las armas disparando contra algo que fue un humano en su momento.
No creo que podamos quedarnos aquí mucho más. Las reservas de comida empiezan a escasear pero no sabemos cómo estará el resto del mundo. Este es nuestro hogar, nuestra casa. Hay heridos y niños que no podrán hacer el viaje y no pienso dejar a ningún hombre atrás.
Ésta es una guerra que no merecemos sufrir. Espero que pronto encontremos una cura para un virus que tuvimos controlado y por el capricho de ser los mejores en armamento, ha acabado con nuestro planeta. No podemos jugar con fuerzas que no sabemos controlar.

Disyuntiva

Nos pasamos toda la vida tomando decisiones, ya sea por alguien o por algo, difícil o no tan complicada; todos elegimos constantemente, de una manera u otra, y lo realmente complicado no es el hecho de seguir un rumbo u otro, creo que lo difícil está en aprender a convivir toda tu vida con esa decisión. Al fin y al cabo, es una manera de vivir, mi manera de vivir, inclusive.
Es el último curso de bachillerato y después de seis años en el instituto, a tan solo un mes por terminar, las dudas asaltan mi cabeza. Desde que empezamos bachiller, las palabras selectividad, universidad, futuro estan constantemente presentes, y este año han sido el vocabulario de uso diario desde el primer día. Aunque siempre les he dado importancia, nunca han llegado a preocuparme tanto como ahora; cuando se acerca el momento y empiezas a creer que va a ocurrir es cuando las cosas cambian y debes plantearte seriamente que va a ser de ti. Llevo medio año pensando en futuras posibilidades, pero a falta de unos treinta días para la selectividad no sé qué camino tomar; siempre he sido indecisa, nunca he tomado una decisión sin pensarlo mucho previamente, demasiado incluso, diría yo. De momento, después de haberme informado en páginas webs, de haber preguntado y solicitado más información sobre todas aquellas posibilidades que me interesaban, finalmente, he logrado centrarme en dos: la medicina o la ingeniería. ¿El problema? No lo sé ni yo, hay algo que me frena a decidir; por un lado intento seguir mi instinto, lo que de verdad quiero hacer, pero por otro pienso en mi futuro, en lo que debe de ser mejor para mí, ahí está la dificultad, tengo miedo al error, a equivocarme tomando una decisión que creo que puede condicionar mi futuro en bastantes aspectos: es a lo que me quiero dedicar toda la vida, al fin y al cabo.
Los días han ido pasando y casi no he sido consciente de ello, todo me ha pasado demasiado deprisa, todos estos años, pero sobretodo este curso. Creo que ha sido el más duro con diferencia, pero también sé que lo es porque debe serlo; es el final de una etapa que ha sido importante para llegar hasta aquí, y también el principio de otra muy diferente. Creo que es el puente entre dos conceptos muy distintos pero semejantes a la vez, todo es importante para tu futuro, no importa cuando lo hagas, ya que todo te va a llevar a un momento concreto si así lo deseas y si trabajas para ello. Y es muy curioso, después de ciertos meses con incertidumbre, el día de hoy me ha hecho ver de manera diferente lo que me preocupaba hasta ahora.
Benditas clases de física y bendita mecánica cuántica, bueno, bendito Erwin Schrödinger y su famosa paradoja. Quién me iba a decir a mí, que un experimento mental, que una incógnita para la cuántica, me haría abrir los ojos a mi manera. Tan sólo se debe imaginar un gato en el interior de una caja opaca junto a un mecanismo que une un detector de electrones a un martillo; si el detector capta un electrón, el mecanismo se activaría y caería rompiendo así el frasco de cristal con veneno letal situado debajo. Pero, si no llega a ser detectado, el mecanismo no se activaría, el martillo no caería y el frasco nunca se rompería, por lo tanto el gato seguiría vivo. La cuestión es, que el electrón es onda y partícula a la vez, toma distintos caminos, el del detector y el contrario, resultando así que sea detectado y ocasione la muerte del gato, y al mismo tiempo que no sea detectado y le permita seguir con vida. Pero tan solo al abrir la caja, lo veríamos o vivo o muerto, pero nunca ambas opciones, ya que la cuántica es válida en partículas aisladas, y cualquier interacción como es abrir la caja, haría que las leyes de ésta se dejaran de aplicar. Conclusión: nuestra realidad no se asemeja a la realidad cuántica, nuestra realidad es tan solo una realidad, de esta forma tan solo se define por una de las dos opciones posibles.
Aquí me di cuenta de una vez por todas, de que para una única realidad, debes tomar la decisión para que así sea; nadie sabe si el gato estará vivo o muerto, o en mi caso, no sé que me deparará un futuro camino u otro, pero más claro está que no lo sabré si no me decido a decidir. En nuestra realidad no hay partículas aisladas, se deben tomar caminos que te lleven a donde te deban llevar, hacia una única realidad. Puedes pensar qué podría haber pasado si hubieras elegido otro rumbo, pero es eso, otro rumbo.

Edward Johnson

En el año 1983, a las afueras de Estados Unidos vivía un científico llamado Edward Johnson. Este había tenido un retraso mental que le había afectado la inteligencia que cuando joven había tenido; por eso se había ido a vivir a las islas Canarias. Allí se le había ocurrido una loca idea, la de crear unos microchips para controlar la mente de las personas. “Para mi maravilloso invento necesitaré un ayudante” dijo Juan. -Iré a la Universidad Nacional de Francia, porque dicen que allí hay muchos científicos buenos, pero no tanto como yo.
Cuando llegó a la ciudad de París, se dirigió a la Universidad disfrazado de profesor. Dentro de ella, se encontró con el científico Brian Grey. Juan lo invitó a comer, cuando llegaron al restaurante Juan le puso una sustancia en el trago para dormirlo sin que él se diera cuenta. Luego que la sustancia hiciera efecto se lo llevó a las Islas Canarias a su malvado laboratorio.
Al despertar Brian se preguntó que hacía allí, y Juan le dijo: tienes que ayudarme en mi proyecto para controlar a las personas; Edward le explicó su plan a Brian, aunque este se negó, no podía hacer nada.
Al día siguiente comenzaron a trabajar en su maléfico plan. A las tres semanas ya habían hecho más de 300 microchips. “Empezaremos a implantarlos en la ciudad de Roma” dijo Edward. Brian quería hacer algo pero no podía.
Al llegar a Roma se dirigieron a un banquete que está ofreciendo el gobierno de esa ciudad.
En este banquete haría presencia el Gobernador, y se aprovecharon de que él fue al baño para dormirlo e implantarle el microchip. Brian conocía a uno de los vigilantes del lugar donde se realizaba el banquete y le contó lo que sucedía. Este le dijo que se escapara mientras Edward le implantaba el microchip al Gobernador. El vigilante le dijo que se escondiera en la casa de éste. Brian aceptó, entonces con mucha discreción se fueron para la casa del vigilante. Allí estuvo durante una semana hasta que pasara el peligro de que Edward lo volviera a encontrar. Después, Brian tomó la decisión de volver a París. Al llegar a París fue a la Universidad y le contó todo al comité científico que luego se lo hizo saber a las autoridades para que detuvieran al profesor y lo encerraran en un psiquiátrico.
Pasados cuatro días Brian se enteró que habían capturado a Edward; éste se sintió muy tranquilo porque sabía que el peligro había pasado. Después de un mes, Brian continúo con su proyecto científico en la Universidad de París, y así todo volvió a la normalidad.

EL ASTRONAUTA

INSPIRACIENCIA

Yo tengo… tengo una gran pregunta, y la pregunta es, si ¿los astronautas se tiran pedos? O si tienen que hacer sus necesidades ¿cómo lo hacen? Y después dónde van esos excrementos los echan en una bolsita. Pues mira os voy a explicar cómo obtuve mi respuesta.
Empecé a estudiar para ser astronauta y saqué matrícula de honor. La NASA me fichó y me dijo que un satélite se estaba desviando de su ruta y que lo tenía que arreglar porque sino en vez de ver el tiempo de la Tierra veríamos el de Marte. Yo les dije que ningún problema pero les pregunté cuanto tiempo tardaría más o menos y me contestaron que aproximadamente 4 días ir, medio día repararlo y otros 4 días volver. En total 8 días y medio. Total que fui a despedirme de mí familia i me subí en el Cohete. Cuando llegué al satélite sentí que tenía necesidades para ir al baño y buscando por la nave encontré un tubo que ponía W.C y no me lo podía creer esa cosa te la metías por tus partes y después lo tiraba al espacio. Yo me quedé de piedra y súper contento a la vez por fin sabía la respuesta. Arreglé el satélite y puse rumbo para casa. Cuando llegué a casa me hice profesor de la ESO y siempre que hablamos de los astronautas les explico mi gran anécdota y todos se parten de risa. Hubo una vez un alumno me dijo que no se lo creía y yo le respondí que si no se lo creía que fuera a comprobarlo cuando fuera mayor. Y no os lo vais a creer pero lo hizo se fue a Marte y volvió cuándo yo era bastante mayor y me dijo cuánta razón que tenia. Y es que a veces más vale dejar de ser cabezota y escuchar a alguien que de verdad sabe lo que dice.

El camino de Peter

El camino de Peter

Peter era un niño de 7 años que acudía cada día a su escuela. Era una escuela católica, oscura y fría. Peter no tenía muchos amigos. En realidad no tenía ninguno. Era un niño bastante introvertido.
Peter no tenía madre, murió siendo él muy niño, y ni si quiera conseguía recordarla. Sólo tenía un pequeño recuerdo gracias a la foto que tenía su padre en la mesita del salón.
Un día a la salida de clase el profesor le dijo a Peter que pasara por el despacho del director. Éste le dio una carta para su padre. El padre leyó la carta con detenimiento y le dijo a Peter que no se preocupara, que el director decía que no podía seguir yendo a la escuela porque ya había aprendido todo lo que le podían enseñar y que a partir de entonces sería el Sr. Smith quien le ayudaría en su aprendizaje.
A partir de ese día, el Sr. Smith, que trabajaba de contable en una fábrica textil de Manchester, iba cada día a la biblioteca pública y allí se encontraba con Peter. Juntos empezaron a buscar libros que interesaran a Peter. Pronto el Sr. Smith se dio cuenta de que los libros que provocaban mayor interés y curiosidad en su hijo eran los de ciencias naturales, y en especial los de biología.
Aquello se convirtió en una costumbre. Peter se llevaba libros a casa, y a las cinco en punto esperaba en la puerta de la biblioteca para entrar junto con su padre y disfrutar de los nuevos descubrimientos y conocimientos que iba realizando.
Peter creció, y con él sus conocimientos.
Un día cuando esperaba a su padre en la escalera de la biblioteca, lucía una impresionante sonrisa, impropia de él. Tenía una carta en la mano y se la entregó a su padre. Su padre la leyó y con los ojos humedecidos por la emoción, supo que su hijo había realizado las pruebas para entrar en la universidad de Oxford, para estudiar biología. Padre e hijo se abrazaron.
Peter fue a la universidad, y acabó biología con una calificación excelente. Peter consiguió un puesto de investigador en la prestigiosa universidad donde había estudiado.
La ciencia le daba a Peter lo que los amigos, y la sociedad le habían negado. Era feliz.
Un día recibió una carta. Cuando la abrió no se lo podía creer: lo habían nominado para un premio nobel por su investigación en el campo de la biología. Peter no lo dudó, fue a buscar a su padre porque quería compartir con el hombre que le había abierto los ojos a la ciencia aquel premio que en realidad era de los dos.

El codiciado secreto

Era un hombre misterioso. Se había hecho rico a costa de un secreto que nadie jamás ha conocido. Estaba recostado en el sillón de su lujosa casa cuando yo aparecí por la puerta. Él me miró esperando que iniciara la conversación:
-¿Me ha llamado, señor?
-Así es - se aclaró la garganta y se acomodó en el sillón analizando el siguiente paso que iba a dar.
A veces abría la boca, pero más tarde la volvía a cerrar, aumentando la intriga que se respiraba en el salón.
-Y… ¿cuál es el motivo de su llamada? - decidí preguntar antes de que los nervios me consumieran por completo.
-Yo también fui universitario, ¿sabes?
Asentí y me quedé callado al intuir que aquella pregunta no había sido formulada para ser respondida.
-Pero lo que seguro que no sabes es qué estudié.
Al ser cirujano, yo siempre imaginé que estudió medicina, pero nunca entendí cómo un médico podía lograr lo imposible. En sus operaciones, jamás dejaba huella, ni cicatriz que advirtiera de una intervención quirúrgica. En cambio, como única condición para operar a un paciente, establecía que debía quedarse solo en quirófano.
Siempre me he preguntado cómo lo consigue. No cómo consigue operar de tal forma, sino cómo lo conserva en secreto y cómo soporta las miradas de envidia y las críticas que lanzan contra él sus compañeros.
-Bueno, yo estudié matemáticas.
No pude evitar adquirir una cara de asombro. Él se extrañó.
-¿Por qué te sobresaltas?
-No es nada, es sólo que no me lo esperaba, señor. Quiero decir, ¿qué tienen que ver las matemáticas con la cirugía?
-Más de lo crees, muchacho, más de lo que crees.
Tras estas palabras, el tren del silencio estacionó en aquella habitación. Yo estaba demasiado perplejo como para pensar qué decir, y él…, él simplemente continuaba conservando ese aspecto misterioso.
-El tiempo pasa muy rápido -soltó de repente.
El famoso hombre me tenía totalmente desconcertado. No entendía a dónde quería llegar.
-Sí, por desgracia -añadí torpemente.
-O por virtud. Con los años, las experiencias me han enseñado todo lo que sé.
Se acarició la barbilla.
-Aunque mi mayor hallazgo se produjo cuando tenía tu edad. Acompáñame -terminó por decir levantándose lentamente con la única ayuda de un viejo y desgastado bastón. Me acerqué a ayudarlo y juntos abandonamos la casa.
Me invitó a montarme en su coche y a continuación el chófer personal de aquel curioso anciano nos llevó hasta el famoso edificio que reconocí al instante, en el que se situaba su quirófano en el que nadie jamás había entrado ni salido consciente. Nos bajamos del coche y me invitó a pasar dentro. Yo estaba temblando de la emoción. Entramos en una sala que yo habría imaginado más grande. No había ni un solo artilugio de cirugía, ni siquiera un bisturí. La estancia estaba únicamente ocupada por nuestros cuerpos y una máquina colocada en una esquina, que a mí me pareció una máquina de refrescos. Miré alrededor por si había otra puerta que diera a otra habitación en la que situar el quirófano. Nada. El misterio había pasado a ser incredibilidad, los nervios pasaron a ser disgusto.
-Éste es mi quirófano -dijo abriendo los brazos dándome la bienvenida. -Aquel nunca visto.
-No lo entiendo. ¡Aquí no hay nada!
-¿Cómo que nada? Yo veo todo lo que necesito justo allí-señaló la máquina con el dedo.
-¿Una máquina? ¿De bebidas?-empezaba a pensar que se había vuelto loco con la edad.
-¡Insensato! No es una máquina de bebidas. Esta máquina es el hallazgo del que te he hablado, pues la descubrí con tu edad. Cuando era sólo un universitario que estudiaba matemáticas, me encargaron un trabajo de investigación basado en las dimensiones. Mientras estudiaba la perturbación del espacio, descubrí la forma de hacerlo con una máquina, y transportar un cuerpo de una dimensión a otra.
-No lo entiendo. Entonces, ¿cómo operas de esa forma?
-Transportando mi cuerpo a la cuarta dimensión.
Yo puse cara de no entender nada.
-Imagina que existieran cuerpos que solamente tuvieran medida de ancho y de largo, es decir, cuerpos de la segunda dimensión. Nosotros que somos seres de la tercera dimensión, podríamos incidir en su interior sin necesidad de abrirlos. Y del mismo modo, los cuerpos desde la cuarta dimensión pueden incidir en los seres de la tercera. Entonces…
-¡Al perturbar el espacio gracias a la máquina, te transportas a la cuarta dimensión, y no tienes por qué abrir a los pacientes para operarlos! -interrumpí quedándome con la boca abierta de par en par.
-Exacto -sonrió él.
-Es increíble. Usted es increíble, señor.
-Yo sólo tuve suerte, al igual que tú la vas a tener. Serás el único que conoce este secreto y te ruego que lo guardes bien.
-Y ¿qué pasa con usted?
-Simplemente, se me acabó el tiempo.

El corazón

Hola, mi nombre es... En realidad no tengo nombre, solo sé que soy el más importante de mis compañeros, sin mi, no serían nada, soy el corazón.
Con mis ochenta y ocho años de vida he pasado por muchas fases, como todos unas eran más buenas y otras menos, a eso iba, hay cosas que me han pasado que no he acabado de entender aún, y que creo que moriré sin saberlo.
En una etapa mía, cuando solo era un joven y saludable corazón de diecisiete años empecé a notar un dolor intenso que era diferente del que tengo ahora, un dolor que no era de enfermedad, un dolor que hacía que mis amigas las defensas bajaran y todos tuvieran menos ganas de hacer cosas.
Yo estaba allí, era el que peor lo pasaba, así que tomé la decisión de enviar a una célula al cerebro y que le preguntase que es todo lo que estaba pasando, porque por lo que veía, él era el único que no lo pasaba mal.
Cuando volvió, me explicó que mi compañero le habló de algo llamado amor y otra cosa llamada sentimientos, no entendía nada, ¿qué me intentaba decir con eso? Pues la verdad es que no lo sé, lo único que sé, es que esa fue la primera pero no la última vez que me pasaba.
Ahora tengo un dolor muy diferente de ese, se trata de que tengo un nuevo compañero, que me está intentando hacer la vida imposible, y lo esta logrando, ese compañero es la cosa más malvada que nunca he conocido, ¡Maldito tumor!
He estado siendo su rival durante unos siete meses, me he cansado ya de intentar que no me venza, ¿por qué necesito ganarle?, total, solo estoy pasándolo peor y estoy demasiado cansado ya…
¿Por qué no dejarle ganar? Creo que ya he vivido todo lo que he querido vivir y además todos mis otros compañeros lo están pasando mal por mi culpa, creo que es hora de descansar…

El elemento del 1789

Ese día me había despertado a las ocho y media de la mañana. Era un día lluvioso , de eses en los que tenías ganas de quedarte en cama sin hacer nada .Me levanté sin despertar a mi mujer ni a mi hija y me fui a desayunar a la cocina , en la planta baja ya se escuchaba a los mercaderes por las calles de Berlín. Era un miércoles por lo que me tocaba ir a abrir la botica que me dejara mi viejo amigo Valentín Rose el Viejo. Este año , 1789, no estaba siendo muy bueno para mi negocio , parecía que la gente estaba cada vez más sana y eso no me agradaba mucho.
Ya había desayunado, me había vestido, y estaba listo para irme cuando empezó a llover , fue mala suerte. Me fui rápido a abrir la botica y a atender a una señora mayor , de estas señoras que se asoman al balcón a controlar el panorama y me pidió todos las medicinas y más que le recetara el médico.
Ese día no podía ir a mejor hasta que un viejo amigo me llamó y me propuso ir a investigar un precipitado de pechblenda.
La aventura prometía , era un material muy raro y yo no me esperaba que sus características fuesen menos . Quedamos en un lugar alejado, en su antiguo laboratorio a las afueras de la ciudad. El ya me estaba esperando impaciente por examinar el material. Comenzamos certificando su origen y el me contó donde lo encontrara.
Pero tenía algo raro , había otra substancia que no se veía muy bien, eso nos llamó la atención. La substrajimos y descubrimos que no era ningún material ya conocido, con unas propiedades muy diferentes a cualquier otro material antes descubierto.DEsde ese día estaría ligado a este elemento para siempre.
Estuvimos semanas investigando sin parar y mi negocio se lo cedí a un conocido.
Era un material asombroso. Lo clasificamos, le pusimos nombre, determinamos sus características , lo introdujimos en la tabla periódica...
En hacer todo esto tardamos al rededor de dos años de duro trabajo, día a día.
Así y todo lo terminamos antes de lo previsto, y así quedo:
Era un elemento químico metálico radioactivo de color plateado-grisáceo de la serie de los actínidos.
Le pusimos de símbolo U y numero atómico 92 por lo que posee 92 protones y 92 electrones con una valencia de 6. Su núcleo puede llegar a contener entre 141 y 146 neutrones. Sus isótopos más abundantes son: el U-238 que posee 146 neutrones y el U-235 que posee 143 neutrones.
Pertenece al período 7 y al grupo 3.
Es un 70% más denso que el plomo.
También descubrimos que se originó de forma natural durante las explosiones de las supernovas hace millones de años.
Eses datos fueron todos los que conseguimos obtener durante eses años.

Más tarde me convertí en profesor de química y durante una charla en la Academia de Ciencias de Berlín propuse uran como nombre a este peculiar elemento. Más tarde se le llamó uranio ,. y todo esto en honor al nuevo planeta del Sistema Solar descubierto unos años atrás :Urano.
También trabajé como químico en el desarrollo de la química analítica, y no es por fardar, pero me conocen como su padre.
Mi último trabajo fue en la Universidad de Berlín que fue fundada en 1810 como, obviamente, profesor de química.
Desde ese año he estado trabajando ahí y ahora antes de morir quiero dejar esto escrito para que me recuerden por algo.

Maarten Heinrich Klaproth descubridor del uranio.

EL GRAN GOLPE DE ESTADO TRANSGÉNICO

Alrededor del año 2440, cobró una gran importancia la manipulación humana con ingeniería genética para diseñar a los futuros policías de la ciudad de Nueva York. Así nació un varón llamado Scott, cuya información genética fue corregida para evitar problemas hereditarios, como la miopía, el cáncer...; y proporcionarle una mejor resistencia física. Scott empezó a asistir a la escuela y desde pequeñito ya tenía claro que su sueño era ser policía. Soñaba con patrullar las calles de la ciudad, persiguiendo y deteniendo a delincuentes, haciendo justicia en aquel lugar, especialmente en el barrio de Brooklyn, lugar que le traía malos recuerdos a la cabeza.

Pasaron los años y más años y, cuando el joven hubo acabado sus estudios, decidió alistarse en la lista a candidatos para realizar las oposiciones a guardia, pero para el momento que quiso hacerlo, su madre ya le había inscrito en una determinada academia. Se presentó allí el primer día, rellenó todo el papeleo sobre el curso y le pidieron una muestra de su ADN, él se extrañó pero no hizo demasiadas preguntas el primer día. Además, conoció al que sería su profesor y tal vez algún día futuro jefe, el señor Watson. Este le ordenó quedarse hasta que finalizarán varias pruebas a las que debían de ser sometidos sus muestras para confirmar su posible aceptación y así hizo. Más tarde, al leer los resultados, desconocía una parte, así que al regresar a casa le preguntó a su padre, ya que también era policía y se había formado en la misma academia en la que él iba a hacerlo. En ese momento fue cuando Scott descubrió el secreto que sus padres le habían ocultado durante toda la vida, su primera reacción fue de enfado pero varios segundos después se le olvidó y comenzó a hacer preguntas serias como si de un interrogatorio se tratara. Su padre le contó toda la historia con todo detalle. Consistía en que, cada año, un determinado número de niños serían modificados para poder trabajar para la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y ahí tal secretismo porque nadie podía enterarse de que ese pequeño niño algún día estaría buscando a traficantes, mafiosos, ladrones... Pero Scott no era un niño cualquiera, ya que su padre, ya retirado de dicho puesto de comisario, había sido uno de los soldados que más medallas de honor y méritos había conseguido, así que la CIA tras enterarse de su futuro niño no quiso perder esa oportunidad.

El muchacho comenzó las prácticas en el cuerpo de policía varios días después y no podía estar más encantado, no sólo porque le interesaban esos temas sino por el simple hecho de haber sido seleccionado antes de haber nacido. Le aburría un poco tener que estudiarse todas las leyes, sanciones, etc. pero solo con pensar en el futuro que tenía por delante, se motivaba más y más para asegurarse que conseguiría seguir los pasos de su padre. Pasados duros años de entrenamientos físicos, largas noches en vela estudiando y diversos proyectos, Scott se graduó. Fue destinado a trabajar en la central de la CIA, que estaba situada en las afueras de la ciudad. Llegó allí el primer día y al ver todo lo que sucedía a tan solos unos kilómetros de su casa, se quedó atónito con la boca abierta. Jamás hubiera podido imaginar tal cosa y menos en la cantidad de personas que se encontraban haciendo en ese momento o pruebas atléticas, o experimentos... El señor Watson fue su guía, le resolvió toda las dudas que tenía y le contó un poco como funcionaba todo. Tenían alredor de unas 5.000 personas transgénicas trabajando para ellos, con grandes habilidades e impresionantes coeficientes intelectuales. Watson le mostró su equipo de compañeros y el camarada que sería su nuevo profesor. Scott aprendía rápido, tanto que tuvo que ser cambiado varias veces de nivel por el increíble avance que había tenido en tan poco tiempo. Además, aparte de los entrenamientos, en alguna ocasión había salido con los profesionales a cumplir las misiones.

Años más tarde, tras Scott haber adquirido todas las técnicas de perfeccionamiento de su trabajo fue nombrado jefe supremo de la CIA, cosa que a su padre no le pudo hacer más feliz en la vida. Todo parecía genial, la vida le iba bien, había conocido a una chica, tenía un buen trabajo... pero a él con eso no le bastaba, ya que nunca había llegado a entender la injusticia de que él fuera una persona transgénica y el resto no, siendo que eso conllevaría una mejor vida. Sin pensárselo mucho más, reclutó a las 5.000 personas modificadas e hicieron un golpe de Estado proclamando la igualdad para todos. Finalmente, toda la sociedad se modificó genéticamente produciendo así grandes mejorías en la vida de aquella ciudad de Nueva York.

El mejor regalo

Recuerdo aquel día como si fuera ayer, era un día soleado de abril. Fui a clase, como cualquier otro miércoles. El día de antes mi hermano Jorge y yo habíamos estado enredando, resulta que él no iba a ir a clase, tenía revisión médica. Esto se debía a que hacía ya algunas semanas, mi hermano se llevaba encontrando no muy bien. En el entrenamiento no rendía igual, se cansaba antes. Y los últimos días le había salido un hematoma de muy mal aspecto en el brazo.
Acabaron las clases aquel día, y mi padre, como de costumbre, vino a recogerme. Para mi sorpresa algo malo había pasado. Lo note en su cara en cuanto lo vi. Era mi hermano. Aquel día a mi hermano le habían hecho un análisis de sangre y algo no marchaba bien. El doctor insistió en que no era concluyente, que había que realizar algún estudio más. Esa noticia cambió la vida de mi familia y la mía como nadie esperaba. Aquel día la cena fue más incómoda de lo normal. Silencio. El silencio lo decía todo, aquella sensación de preocupación, de miedo, de saber que algo escapaba a nuestro alcance y que podía repercutir en mi hermano.
Esa noche pude oír a mi madre llorando. Al día siguiente me dirigí al colegio, con una sensación de incertidumbre, mi hermano se disponía a ir de nuevo al médico, iban a realizarle una biopsia. Aquella era la prueba a la que el doctor se refería como concluyente. Pasé aquel día en la escuela como un mal sueño que nunca acababa, solo quería oír aquellas palabras que me rondaban la cabeza: está bien. Mi padre vino a recogerme, al entrar en el coche me cogió la mano, me miró fijamente y me dijo: -Haremos esto juntos, tu hermano nos necesita-. Una lágrima efímera recorría su rostro. Ahí lo entendí, mi hermano merecía mi apoyo y yo iba a hacer todo lo posible por ayudarle. Cuando llegamos a casa, una desesperanzada reunión familiar en la que mi hermano no estaba presente me hizo enterarme de lo que pasaba realmente.
Mi hermano tenía leucemia aguda. No pude contener las lágrimas y fui corriendo a la habitación de mi hermano, allí estaba mirando por la ventana. Dejé a un lado mi orgullo y corriendo me acerque a él, le di un beso en la mejilla y le susurré al oído: -Te quiero-. Fue en ese momento cuando me dí cuenta de que él también estaba llorando. Un gran abrazo entre los dos es lo último que recuerdo de aquel día.
Las próximas tres semanas fueron más duras, le empezaron a administrar quimioterapia, para intentar frenar el avance de la enfermedad. Poco a poco íbamos dándonos cuenta de la gravedad de la situación, a mi hermano se le empezaba a caer el pelo. Después de algunos días yendo al hospital y volviendo Jorge lo había perdido completamente. Uno de los siguientes días, para sorpresa de mi hermano, decidí apoyar a mi hermano peculiarmente, y opté por raparme al cero. Cuando Jorge me vio, recuerdo que afloró en su cara la primera sonrisa sincera en mucho tiempo, las lágrimas de mis padres, mi hermano y mías sellaron en aquel momento un pacto de fuerza y amor. Fue uno de los momentos más felices de mi vida. El mes siguiente mi hermano lo iba a pasar en una cámara de aislamiento, donde estaría a salvo de las posibles infecciones que lo pudieran amenazar. Ya que iba a empezar con una quimioterapia más persistente. Según como lo entendí en aquel momento, el plan trataba de dejar a mi hermano sin defensas, ya que la quimioterapia acabaría con las células malignas, pero también con las que le protegían. Una autotransfusión de sangre era la primera opción, pero no dio resultado. Aquello nos dejó conmocionados, pero había más opciones. Yo veía a mi hermano mayor, el fuerte, cansado, triste, pero las largas tardes en el hospital hablando a través de aquel cristal me hicieron darme cuenta de que era mucho más que eso. Entonces surgió la luz. Una serie de pruebas de compatibilidad a los familiares desveló que había alguien que podía ayudarle a salir de la enfermedad. Aquel era yo. Pasé alrededor de tres horas conectado a una máquina que me extraía sangre, y finalmente, de allí surgió el milagro que curaría a mi hermano y acabaría con aquella pesadilla. Separando las células madre del resto de componentes sanguíneos. Recuerdo las siguientes palabras de mi hermano: -Te debo mi vida-.
Han pasado diez años desde aquel instante, pienso en todo ello como un mal trago que quedó en eso. Me acuerdo de todo esto porque hoy, un miércoles soleado de abril, un chico de 16 años ha sido ingresado en la planta de hematología donde trabajo.

El mundo de las espadas

Estamos en el 2022, donde la humanidad finalmente ha hecho realidad un mundo virtual completo. Acaban de poner a la venta un nuevo videojuego, un título de lanzamiento, para un dispositivo apodado “Nerve Gear” con forma de casco que se conecta tanto a la red eléctrica como a la red de internet y permite experimentar en primera persona mundos virtuales generados por ordenador. La gente ha estado haciendo cola durante días para poder conseguir su copia de este nuevo juego “El mundo de las espadas”, por suerte, fuí uno de los mil afortunados ‘beta-tester’, quienes se encargaron de probar el juego tiempo antes del lanzamiento para solucionar posibles errores de programación. Estaba sentado delante de mi escritorio junto a mi cama mirando fijamente al monitor del ordenador mientras daban la transmisión de juegos MMO semanal, en la que hablan justamente del lanzamiento de dicho juego, al cabo de haber terminado, decidí conectarme, me coloque el casco, lo enchufé a la red y me tumbé en la cama. “Inicio del enlace” oí a medida que se encendía el aparato. De repente empecé a ver infinidad de luces de colores pasar rápidamente delante de mis ojos y apareció un formulario pidiéndome iniciar sesión con mis detalles de usuario. Luego de rellenarlo aparecí en el punto de reunión del mundo virtuales, la ciudad de los inicios, me costó acostumbrarme a los movimientos, hacía tiempo que no me conectaba, pensé. Eché una ojeada a los alrededores, estaba todo lleno de gente, de repente, oigo gritos de un hombre joven dirigiéndose corriendo hacia mí. Me preguntó si había participado en la etapa de beta-test, me pidió que por favor le mostrará lo básico para progresar, acepté a medias, pero ya era demasiado tarde. “Me llamo Klein, mucho gusto.”, dijo. Me presenté, mi seudónimo es Kirito respondí mientras nos dirigimos a un campo cercano, quería enseñarle a subir de nivel, para ello debía eliminar las criaturas que habitaban aquellos lares, para empezar, le propuse combatir contra uno de los enemigos de nivel más bajo, un jabalí. No duró ni quince segundos, lo tuve que ayudar a levantarse del suelo mientras se quejaba de un golpe en la entrepierna. Le sugerí que intentara usar una habilidad de espada y hacer el movimiento de entrada correctamente. No me entendió así que se lo repetí, le dije que hiciera una pequeña pausa antes de atacar y que cuando notara que se empezaba a activar la habilidad la ejecutara y listo. Se puso en posición de ataque, blandiendo su espada a medida que el jabalí corría hacia él con la intención de embestirle, al estar a unos pequeños centímetros de distancia, Klein logró bajar todos sus puntos de salud de un solo golpe y saltó de felicidad cuando se dió cuenta de su hazaña. “Felicidades”, le dije, “pero ese jabalí es casi tan débil como un ‘slime’ lo sería en otro juego.”, añadí. “¡¿En serio?!” contestó, “Imaginaba que era un jefe o algo por el estilo.” dijo. “Por supuesto que no.”, respondí, riendome. Me pregunto si habían muchas habilidades, y le aseguré que había una infinidad de ellas. Aunque en cambio, no hay magia, argumenté. “¿Un juego de rol sin magia?” dijo, “Una decisión muy atrevida.” objetó al mismo tiempo que probaba las nuevas habilidades que había desbloqueado combatiendo al jabalí. Decidí continuar y mostrarle lo siguiente, acabamos sentados en una colina y dijo que por muchas veces lo viera seguía sin creer que de verdad estuviera en un juego. “Quien lo haya hecho es un genio.”, dijo. Se sintió contento de haber nacido en aquel momento en el tiempo, donde esto era posible. “Siempre exageras con todo.” dije, “¡Es la primera vez que experimento un mundo virtual completo!” replicó. Entonces le pregunté si era la primera vez que jugaba a un juego de Nerve Gear, dijo que no, al parecer fue uno de los diez mil afortunados que logró pre-comprar el juego antes de que se esfumaran todas las unidades en menos de tres segundos. “¿Hasta dónde llegaste en la beta?” preguntó Klein. “Solo hasta el piso 8, en dos meses.”, contesté. “Aunque esta vez solo me va a tomar un mes.” añadí. Le pregunté si quería seguir cazando un poco más, respondió que le encantaría, pero dijo que tenía hambre y que se desconectaría, dentro de un mundo virtual la comida no llena solo te hace pensar que no tienes hambre. Me dio las gracias por todo y dijo que me debía una. Klein se apartó a un lado y abrió el menú de juego. “Qué raro.”, dijo Klein, “No hay botón para desconectarse.” añadió extrañado. Le pedí que se fijara bien. “No, no lo veo por ninguna parte.” respondió. Al final del menú principal, dije a la vez que abría el menú por mí mismo, aquí está… me quede mudo al comprobar que de verdad había desaparecido el botón de desconexión. “¿Ves? No esta.”, dijo Klein, “Bueno, es el primer día de servicio oficial, habrán algunos errores.”, “Estoy seguro que administración debe estar a punto de llegar.” añadió. “Son las cinco y media.”, dije. “¡Va a llegar el repartidor de pizza a domicilio y no le voy a poder abrir!”. “Llama de una vez a un moderador, entonces.” le respondí. “Lo intenté pero no responden.” dijo, “No había alguna otra forma de desconectarse.” añadió. “No. Cuando un jugador quiere desconectarse tiene que hacerlo por el menú.” contesté. “Que cosa más ridícula. Debe de haber otra forma.” rebatió. “Tampoco hay ningún cierre de sesión de emergencia en el manual.” respondí. “Estás bromeando, ¿verdad?” dijo. “Ya sé, solo tengo que quitarme el Nerve Gear de la cabeza.” añadió mientras acercaba sus brazos a la cabeza como para quitarse un casco inexistente. “No puedes.” le contesté. “No podemos mover nuestros cuerpos reales.” dije, “El Nerve Gear cancela todas las órdenes que le mandamos a nuestro cuerpo desde nuestro cerebro.” señalé. De repente un humo azulado nos envolvió y fuimos teletransportados de vuelta al punto de reaparición. Al parecer no habíamos sido los únicos, de hecho, parecía que todo el mundo estuviera allí. Al cabo de unos instantes empezó a sonar una campana y el cielo se volvió de color sangre al mismo tiempo que aparecía una gran figura como de un hombre, flotando en el cielo, llevaba una capucha que no le dejaba ver la cara y decía en voz solemne:
“Atención, jugadores. Bienvenidos a mi mundo, soy el creador de este juego. Actualmente, soy la única persona que controla este mundo. Estoy seguro que ya habrán notado que el botón de desconectarse no está en el menú. Pero eso no es un bug en el juego. Es una característica de El mundo de las espadas. No pueden salir de salir de aquí por sí mismos. Y nadie del exterior puede apagar o quitarles el Nerve Gear. Si alguien lo intenta, el dispositivo de alerta dentro del Nerve Gear, enviará una microonda poderosa que destruirá sus cerebros y terminará con sus vidas. Desafortunadamente, muchos amigos y familiares de los jugadores han ignorado esta advertencia e intentaron quitarles el Nerve Gear. Como resultado, 213 jugadores ya no están ni en El mundo de las espadas ni en el mundo real. Todos los métodos de resucitar a alguien dentro del juego han dejado de funcionar. Si sus puntos de vida llegan a 0, su avatar se perderá para siempre, y al mismo tiempo, su cerebro será destruido por el Nerve Gear. Solo hay una forma de salir: Terminando el juego.”

El origen de nuestra especie

Este de África, sabana, hace 3,7 millones de años.

Hace más de ocho lunas que perdí el rastro de mi grupo, y desde entonces no he podido llevarme nada a la boca. Me siento débil y cansado. Ya está atardeciendo, y subo a un árbol para pasar la noche. Me tumbo en el pliegue de una rama baja; no puedo ni trepar a una altura más segura. Al rato de dormirme, un débil ruido me pone en alerta. Miro abajo y veo un ser de enormes colmillos que me mira fijamente, listo para el ataque. Aterrorizado, asciendo todo lo que puedo para ponerme fuera de su alcance, pero sé que tarde o temprano se me acabarán las fuerzas, y será el fin para mí. De pronto, la rama que me sostenía (más débil de lo que yo hubiera deseado) se rompe, y caigo al vacío, con la suerte de que aterrizo sobre una rama más baja a la que me engancho con ambas patas, sin darme cuenta de que, en las extremidades superiores, aún sostenía con fuerza la vara a la que antes estaba agarrado. Entonces, una idea nace en mi mente. Una idea. Algo en mi interior me dice que me descuelgue y use la vara para batir con fuerza sobre la cabeza de mi enemigo. Con un rugido, la fiera da media vuelta y se interna en un bosque. Una idea. Tuve una idea. Nunca antes había utilizado otros objetos para ayudarme... ¿Qué más podré hacer? ¿Para qué me podrá servir esa piedra, ese tronco seco, ese barro?

Ya ha pasado mucho tiempo desde el episodio de la rama, y he reencontrado la manada. Gracias a mi ingenio, ahora soy el nuevo líder. Ahora nos es más fácil conseguir alimento y defendernos. Sin embargo, temo que mi descubrimiento pueda acabar con nosotros, ya que ahora dependemos demasiado de las herramientas, se nos está adormeciendo el instinto... Espero que esto no acabe llevándonos al desastre, y que mi legado tenga un buen uso.


Centroamérica, selva, 2016:

Un accidente. Estoy perdido, solo, lejos de todo, desprovisto. ¿Podré sobrevivir sin otros objetos que mis manos? Mi viaje será un viaje atrás en el tiempo. Hasta entender el mundo como si fuera el primer hombre.