• Inspiraciencia

    IX ZIENTZIAN INSPIRATURIKO KONTAKETA-LEHIAKETA

RELATOS PREMIADOS

  • ADULTO

    BERTA EN NANOLAND

    BERTA EN NANOLAND

    Comenzaron los sudores, Berta tenía una pesadilla.
    Berta, Berta, ¿qué te pasa? ¿Despierta, despierta, estas bien?
    Berta oía la voz de su padre desde muy lejos mientras tenía la sensación de caer a través de un túnel. Papá, Papá, ven, no sé dónde estoy, tengo miedo…y de repente su padre apareció para tranquilizarla.
    Tranquila Berta, lo que acabas de soñar es muy real, el túnel que has visto te lleva a un viaje alucinante y he venido a acompañarte a que lo hagas, estate tranquila que el viaje que recorrerás a continuación será sorprendente e inolvidable
    ¿Cómo? ¿Un viaje? Papá, tengo miedo
    No tengas miedo, vas a recorrer un largo camino hacía el mundo nano. La primera vez que vine a aquí también tuve miedo, pero me he dado cuenta que en nuestro macro mundo nosotros convivimos con el mundo nano diariamente, como por ejemplo con la brisa marina, llena de nanoparticulas de cloruro sódico……
    ¿El mundo nano?
    Si, si el mundo de la millonésima parte de un metro que te explique el otro día en mi trabajo. ¿Ves allí las dos letras que pone?
    Si dos emes
    Correcto, corresponden al acrónimo de milímetro y eso significa que ese es nuestro tamaño actual y eso que ves allí, con el tamaño de un caballo…en verdad es una hormiga
    ¿Una hormiga?Cómo?
    Si, nos estamos encogiendo, y aún nos falta reducirnos un millón de veces, ya verás, ya verás sigamos bajando. Ahora nos vamos aproximando a la décima del mm, y eso con forma tubular que parece una farola, es un cabello humano
    ¿Un cabello? Se ve muy diferente, no me lo imaginaba así
    Si, a medida que vemos las cosas con más detalle, estas nos revelan cosas sorprendentes. Por ejemplo, en este tamaño podemos ver los piojos con mucho detalle, podemos ver que es mucho más complejo de lo que nos podemos imaginar y esto sólo ha hecho que comenzar
    ¡Piojos, piojos, no…me pica todo!
    Sigamos viajando que esto no ha hecho más que comenzar.
    Ahora ya estamos en la centésima a de mm, y esos platillos volantes rojos son en verdad glóbulos rojos, claves en nuestro organismo ya que tienen el importante trabajo de transportar el oxígeno por nuestro cuerpo. Por cierto, Papá, la hormiga que antes vimos es inmensa, gigantesca, es como una montaña
    Si, exactamente es 100 veces más grande que nosotros, se ve como un edificio de más de 100m respecto nuestro tamaño actual, que es de una décima de mm
    ¿Eso significa que a medida que nosotros nos encogemos, las cosas se ven más grandes?
    Correcto, ¿pero sabes lo más sorprendente?
    ¿Qué?
    ¡Que aún nos tenemos que encoger…10000 veces más!
    Berta, ¿allí a lo lejos ves dos letras más?
    Si una especie de u con un palito y otra vez una m. La u con un palito es la µ y junto a la m forman el acrónimo micra, que corresponde a la millonésima parte de un m, o mil veces nuestro tamaño actual
    ¡Papá, papá, socorro! ¿qué es eso? Parece un autobús con pelos y una enorme cola. Me da miedo
    No, no temas, no nos pasará nada, Eso que ves ahí es una bacteria
    ¿Papá que son esas luces de colores, que pone en ese cartel? Leo algo así como Bienvenidos a nan, nano…land. Bienvenidos a nanoland. ¿Qué significa eso?
    Continuando con nuestra reducción de tamaño, estamos llegando a la décima de micra, justo donde empieza el mundo nano, a NANOLAND, que va de la décima a la milésima de la micra, o dicho de otra forma de los 100nm al nm.
    Esto que ves allí, en la décima de micra dónde nos situamos actualmente es un virus
    Buenos días señor Díaz (se oye a lo lejos)
    Buenos días Sra. Gold, contesta el padre de Berta
    ¿Papá quién es esa señora redonda de color violeta?
    Es una nanopartícula de oro.
    ¿De oro? ¿No tendría que ser dorada?
    Berta, en el mundo nano las cosas no son como parecen, y algunas propiedades cambian, ya te explicaré lo que le pasa a las nanopartículas de oro, pq la familia de la Sra Gold , la familia de las nanoparticulas de oro puede tener diferentes colores entre 1 y 100nm y a su vez, estos colores ser totalmente diferentes al oro que nosotros conocemos en nuestro mundo macro, al oro que por ejemplo podemos encontrar en un anillo
    Ohhh, que extraño
    Berta continuemos que estamos llegando al tamaño de 1nm, donde nos quedaremos para que te pueda enseñar mejor todo lo que ocurre en NANOLAND
    Vamos papá, ¡esto es muy divertido!
    Ven Berta, vamos a entrar en ese bar, que tomaremos algo. ¿Ves esa escalera?
    ¿La escalera de caracol, Papá?
    Correcto, pero no es una simple escalera, es la señora Franklin, aunque nosotros la conocemos como ADN

    Publicado un 12 de marzo

    Publicado un 12 de marzo

    Introducción
    El día que comencé a preparar el experimento era martes. Estábamos a finales de septiembre pero todavía hacía calor. En aquella ciudad no se conocía el invierno hasta casi acabado el año, pero yo todavía no habría de saberlo. El ritmo de la cosas, como un preludio de lo que posteriormente sería mi vida, avanzaba costosamente, a duras penas bajo el sol abrasador. Me habían dicho, así por encima, aquel martes a primera hora, que me iba a dedicar a purificar una proteína de la ruta de transporte de los complejos antena en los cloroplastos. Almudena, ¿no? Me preguntó él, Alberto, que todavía era una cara extraña en un mar de rostros nuevos. No era mucho mayor que yo, pero me miraba como si el departamento de biología molecular fuera un reino del que él poseyera las llaves. Tenemos muy buenas referencias tuyas, estamos deseando tenerte en el departamento.

    Métodos y materiales
    Puse a incubar las placas a treinta grados. Me repetí a mí misma mentalmente el orden de todo lo que había echado, por si acaso. Almudena de verdad, me decía siempre, a estas alturas...
    Recordaba perfectamente los primeros días. Trabajando en silencio, siempre mirando desde lejos cómo funcionaba aquello que no había usado antes. Me gustaba imaginar el momento en el que sabría qué trucos podía hacer para facilitarme a mí misma el trabajo en el laboratorio. Soñaba con ser yo la que le dijera a algún alumno en prácticas que dos horas eran suficientes aunque en el protocolo pusiera tres, que podía echar esto o aquello en un orden u otro. Sin embargo, parecía encontrarme a años luz de ese día. Me mareaban aún cosas que debería haber sabido hacer después de cuatro años de carrera. Y pensaba, pensaba muchas horas en mis compañeras, en que Amparo llevaba ya dos meses de baja y en que Alberto comentaba, siempre en ese grupo pequeño de quienes se rodeaba, bajito, que ya se le había ido a la pobre todo a la mierda.

    Resultados
    Tenía treinta y dos años el día en el que me presenté a media mañana en su despacho. Había meditado tanto lo que iba a decir, cómo iba a decirlo y aún así, se me escaparon las palabras de la boca sin que pudiera detenerlas, para que acabasen flotando en el aire, alrededor de ambos, entre los dos, solidificando una verdad que unos meses más tarde acabaría cayendo sobre mis hombros. Estoy embarazada. Me dio la enhorabuena, por supuesto, porque uno nunca espera que un embarazo vaya a ser motivo de desagrado, de pena, de decepción. Tenía que poner buena cara y hacer como que no era un imprevisto incómodo. Pero después del abrazo, cuando las palabras que había dicho se disolvieron definitivamente en el aire y a él no le quedaron ganas de seguir sonriendo, me miró a los ojos como si pretendiera encontrar dentro a una Almudena distinta. ¿Tú estás segura de esto? Le dije que llevaba posponiendo el embarazo unos años. Joder, Almudena, que estás a punto de publicar, que por fin están saliendo las cosas.
    La niña tenía que haber nacido un doce de marzo. En mi mente, como siempre, repasé todo lo que tendría que haber ido bien, todo lo que podía ir mal. A estas alturas, Almudena... Lloré durante tres días seguidos, como si mis ojos se hubieran vuelto líquidos para siempre. Después de eso, desestructuradas las formas, los límites de mi vida, no me quedó más remedio que continuar con el orden impuesto para las cosas, y volví al laboratorio sin que hubiese llegado todavía la primavera.

    Discusión
    Cuando era pequeña no soñaba con nada en especial. Cada día cambiaba de idea como si el futuro tuviera varias páginas y yo pudiera habitar en todas ellas, cambiando de personaje a mi antojo, sin consolidarme nunca en uno de ellos. Me preguntaban qué quería ser de mayor y a todo me decían que estaba bien. Siempre estaba bien.
    A veces pienso en esa época, en lo capaz que me sentía de rellenar como quisiera ese hueco en la línea del tiempo que iba a ser mi vida, y todavía me pregunto cómo es posible que cupiese tanta ambición en un solo cuerpo. Hoy, abrazada a la ciencia como a una madre en la que me refugio, llorándole la pena que aún me atormenta, puedo escuchar su voz arropándome, y me consuela saber que es capaz de silenciar lo demás, el ruido del mundo, que gracias a ella puedo existir en todas las páginas que quiera.

    UN CÚMULO DE VARIABLES DESAFORTUNADAS

    UN CÚMULO DE VARIABLES DESAFORTUNADAS

    Con una sucesión atolondrada de golpes de maza, el lacayo anuncia la llegada del matemático Karl Krakauer al baile de gala. Aunque su nombre pueda serles desconocido, podría afirmarse que es el protagonista absoluto de la jornada; el hombre más admirado y envidiado del mundo científico, pues acaba de recibir de manos del rey el más prestigioso galardón internacional en el campo de la investigación sobre probabilidades estadísticas.

    Desde lo alto de la escalinata de mármol blanco que preside el Salón de Honor, los corrillos de ilustres asistentes y algunas parejas que ya han comenzado a danzar al ritmo de los primeros compases de la orquesta parecen figuritas de porcelana en la inmensidad prendida de luz, cristal y espejo. El recién llegado se recoloca majestuoso los faldones del frac, pasea la vista orgulloso de derecha a izquierda con los ojos entrecerrados de puro triunfo e inicia el descenso sin pararse a pensar con qué pie va a dar el primer paso y, lo más relevante, que seguramente nadie ha verificado si la nueva criada ha ajustado bien la alfombra bajo los rieles dorados. Y esa bien podría señalarse como la variable más importante dejada al azar.

    El tropezón va acompañado de un golpe seco de tacón que apenas atrae la atención de algunos presentes. El bueno de Karl manotea en el aire al tiempo que envía una señal visual de socorro a dos damas que ahogan un ¡oh! no pronunciado. Por un momento diríase que va a ser capaz de recobrar el equilibrio trazando un quiebro de rodillas con salto lateral estabilizador, pero finalmente cede su posición derrotada, cae ovillado y empieza a rodar escalones abajo. Su propio zapato derecho, liberado, le va precediendo con refinados pasos de claqué.

    Wilhem Bauer, Matthias Berlepsch y Franz Tausch, furibundos rivales en la carrera por el premio, no pueden evitar murmurar cálculos sobre el gradiente zodiacal de la escalera, la velocidad de precipitación en relación con la edad y la calvicie del sujeto, y el precio que un caballero pagaría por esas ligas para sujetar calcetines que dejan a la vista las velludas canillas del desafortunado científico. Mientras, el cuerpo orondo prosigue su descenso, adoptando posturas y ademanes cada vez más grotescos, como un saltimbanqui de circo de pulgas. El monóculo sale despedido y compite en fulgor con las lágrimas de la inmensa araña que ilumina el vestíbulo. En este punto, varias señoras ya no pueden esconder su rubor tras los abanicos, incluso podría pensarse que también algunas risitas, pero manteniendo la compostura mientras los caballeros las miran con reprobación y se atusan las guías del bigote.

    El pobre Krakauer sigue resoplando, manoteando, pataleando; siempre en dirección descendente como proponen todas las leyes físicas. En una de las numerosas volteretas se abren las costuras de los pantalones y salen a relucir unos calzones blancos a manera de bandera de rendición, pero sin esperanza de que se conceda ninguna tregua. Los espectadores que se han ganado el mejor puesto al pie de la escalera a base de codazos estallan por fin sin cortapisas, con una risa franca que propaga por las filas traseras un sentimiento de desinhibición comunitaria. Unos cuantos escalones más abajo asoman por fin las esperadas nalgas, sonrosadas como las de un bebé. Los próceres y augustos representantes del reino tienen que sujetarse los riñones para no desternillarse y sus esposas se carcajean dándose palmadas en los muslos como vulgares pescaderas. No hay ni uno que no tenga la cara congestionada o los ojos de pez, y de las bocas se escapan gotitas de saliva voladoras.

    Cuando el premiado llega finalmente al pie de la escalinata, descabalado como un pelele, está perfectamente muerto. Difunto, cadáver, fiambre. Ha quedado tendido con los hombros y la cabeza reposando sobre el último de los escalones, los labios abiertos en eterna sorpresa y la pajarita a punto de echar el vuelo. Crece en oleadas el silencio a su alrededor; los músicos interrumpen la alegre polka con la que amenizaban la escena y le contemplan consternados. Los que reían a mandíbula batiente improvisan ahora panegíricos y alabanzas. A modo de postrero homenaje, la Academia propone un debate sobre la fórmula —que recibirá el nombre de Principio de Krakauer— que permitirá calcular en qué preciso peldaño la cosa dejó de tener maldita gracia.
    JOVEN

    ¿De qué sirven sus ondas de radio?

    ¿De qué sirven sus ondas de radio?

    "Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42 para violín y piano, de Piotr Chaikovsky…"
    No, no había prestado atención a la pieza. Se dijo así mismo que los programas de radio deberían dejar la música correr, sin decir cómo se llaman las melodías. Esperaba que la voz siguiese hablando pero el ruido comenzó a comerse todo, hasta que las notas se perdieron en un molesto murmullo inaudible y su madre apagó la radio. La señal se había perdido.

    Quiso pasar todo el trayecto recostado, para no ver el paisaje. Imaginaba que al llegar habría un riachuelo, un bosque frondoso, un campo lleno de flores y mil cosas más que le parecieran adecuarse a “fuera de la ciudad”. Al escuchar que habían llegado, se incorporó rápidamente para mirar por la ventanilla, y grande fue su descontento al ver únicamente un valle seco con vegetación poco amistosa y una montaña no muy empinada.

    — La camioneta no subirá—dijo la madre—, habrá que dejarla. Caminaremos.
    — ¿Qué tanto?

    Ella no respondió. Bajó del vehículo tomando una mochila y emprendió la marcha sin esperarlo.
    Anduvieron por dos o tres horas en el calor abrasador. Subieron, bajaron, saltaron una reja y al fin divisaron lo que buscaban: un instrumento gigantesco compuesto de varias antenas que gruñían con el pasar del viento, un sitio marcado por el olvido. A ella se le iluminó el rostro, él no sabía qué pensar.

    —Manuel, te presento un radiotelescopio— dijo antes de correr a un edificio un poco más al fondo.

    Él caminó lentamente, pasando embobado entre las antenas. Con los ojos en el cielo notó que se hacía de noche y apresuró el paso.

    — ¿Mamá?—Gritó con un pie dentro del edificio — Mamá, ¿dónde estás?
    — ¡Aquí!

    Sin saber dónde era “aquí”, penetró las sombrías instalaciones siguiendo el único pasillo hasta dar con ella, con su figura pequeña, con su gesto cansado, con su mirada imponente.

    —Enciende la linterna, está en… Olvídalo, ya lo encontré — Ella apretó un interruptor y todo se iluminó— Dime, ¿por qué tan callado, Manuel?

    —Por nada. ¿Ya puedo saber qué hacemos aquí?
    —Sucede que… Vamos hacia las máquinas primero.

    En los ordenadores había carpetas y carpetas de información; siglas ininteligibles, gráficos e imágenes por doquier. Para ella todo tenía sentido. Se sentaron en las viejas sillas de la sala para observar mejor.

    —Mira todo eso. Es sólo una muestra del trabajo de años que realizamos aquí, la mayoría está en discos duros que tomaremos antes de irnos, a eso venimos. Nada de esto parece importar ya, pero en realidad creo que es de las cosas más hermosas que existen, no me quiero poner sentimental ni nada, es sólo que pienso… ¿Por qué lo dejamos todo?
    — ¿Qué dejaron?, ¿qué hacías? —Su mirada inquisitiva sugirió interés, y ella se moría por contestar.
    —Las antenas de afuera captaban señales de radio, era una forma de ver objetos que los telescopios normales no podían captar. Aquí era el centro de operaciones, convertíamos esa información en verdaderas fotografías, bellísimas, pero ya ves que todo se acaba siempre. Llegó un momento en el que dejó de haber financiamiento, a nadie le importaban los malditos cuásares, los inútiles agujeros negros que observábamos… No sirven de nada, supuestamente. Aún recuerdo ese discurso de los jefes de gobierno “Los países de primer mundo no invierten en tonterías, ¡ese no es el futuro! No podemos darle dinero a los que tienen la cabeza en la luna, o dígame alguno de ustedes, ¿de qué les sirven sus onditas de radio?, ¿eh?” y se rieron, Manuel, se rieron.

    Se miraron en mutismo, pensando quizá que hacían mal en estar ahí. Temerosa del silencio, la madre tomó el ratón de uno de los ordenadores y reprodujo un archivo. De unas bocinas salió una melodía conocida, al final una voz dijo “Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42 para violín y piano, de Piotr Chaikovsky…”

    —Mamá
    —Dime

    Abrieron juntos una gran puerta, dentro había montones de cajas.

    — La radio, las estaciones, ¿qué no usan ondas de radio?
    —Sí, así se transmiten los programas que escuchas.

    En las cajas había discos duros, tomaron 20, metieron algunos en la mochila, los otros los cargaron.

    —Entonces sí sirven para algo.

    Salieron con el aire melancólico, dejando sonar una y otra vez la misma melodía. Miraron el edificio, las antenas, el cielo nocturno una última vez.

    —Sí sirven, claro que sirven. Debes saber que son el arte y la ciencia lo que nos hace humanos, aquellos que censuran ambos tienen miedo de su humanidad.

    — ¿Por qué nos llevamos esto?
    — ¿Por qué no?— Dijo ella. Y él sintió esperanza, aunque no hubiese ningún radiotelescopio funcionando en la tierra, nadie que lo comprendiera.

    En la camioneta, de regreso, la radio dijo “Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42 para violín y piano, de Piotr Chaikovsky…”

    LA SAL

    LA SAL

    Nadia, integrante de la familia Sodio, cuyo emblema es Na, es muy positiva, siempre está contenta. Por ejemplo, si pierde algo se alegra porque alguien lo habrá encontrado y está segura de que le dará un buen uso.
    Un día iba paseando por la calle y se encontró a un chico del que nada más verle se enamoró.
    Le preguntó a su amigo Hugo, que era miembro de la familia Hidrógeno, con el que se llevaba muy bien porque cuando se juntaban surgía una química especial llamada Hidruro de Sodio. Hugo le dijo que ese chico iba con él al colegio y que se llamaba Clars, que era miembro de la familia Cloro, cuyo emblema es Cl y era muy negativo, por ejemplo, antes de hacer un examen ya estaba llorando porque decía que le iba a salir muy mal.
    Hugo le dio su número de teléfono y ella le llamó.
    Estuvieron hablando un tiempo por Whatsapp porque Clars no quería quedar con ella porque al ser tan negativo pensó que a ella no le iba a gustar, así que Nadia tuvo que insistir para que accediera para que se conocieran en persona.
    En cuanto se encontraron se enamoraron porque eran la unión perfecta: ella con su lado positivo y él con su lado negativo, acababan siendo neutros, a eso lo llamaban Compuesto iónico, aunque ellos preferían que les llamaran SAL.

    MEMORIAS DE UN HALCÓN PEREGRINO

    MEMORIAS DE UN HALCÓN PEREGRINO

    (29 de octubre de 1963, Fairbanks, Alaska)
    Los primeros rayos de sol se empiezan a ver a través de los árboles de los bosques, donde he pasado cuatro meses. Echaré de menos esto, ya que me dirijo hacia unas ciudades sucias y ruidosas con muchos humanos. Salgo en busca de alguna presa que comer antes de partir, y tras algunos minutos encuentro un lagópodo indefenso y no dudo en lanzarme a por él.
    Soy un halcón peregrino de cinco años que migra, como muchos de mi especie desde Alaska hasta Montana en invierno. Durante mucho tiempo fui el halcón más rápido y fuerte de la zona, y, aunque ahora más jóvenes me ganan, los halcones somos temidos por la mayoría de aves, ya que somos el ave más veloz. Algunos humanos dicen que podemos alcanzar los 300 km/h cuando caemos en picado hacia un pobre animal para matarlo.
    Después de dejar sólo un manojo de huesos en el suelo, tras mirar por unos segundos mi “hogar”, salgo volando hacia el sur.
    (31 de octubre de 1963, sureste de Alaska)
    Llevo tres días de viaje pero mis fuerzas siguen intactas. Estoy pasando por encima de grandes bosques y encuentro a varias aves que recorren un camino muy similar pero una pareja de felices halcones me llama la atención y me entristezco enseguida. Aunque lo intento evitar mi mente empieza a recordar:
    Fue hace algo menos de un año, yo era muy feliz viviendo con una preciosa halcón hembra que estaba conmigo desde años atrás y que se había convertido en una amiga inseparable. Un horrible día, mientras volábamos a punto de iniciar el traslado, ella empezaba a encontrarse mal, y, mientras yo había ido a estirar las alas, ella descansaba a la sombra de un huerto que nos servía muchas veces de reposo. Cuando volví, estaba muerta y, después de destrozar todos los cultivos de aquellos humanos me fui tan lejos como pude, pues enseguida me di cuenta que había sido por uno de esos pesticidas que usan en exceso para ahuyentar a los animales.
    (1 de noviembre de 1963, Dawson City, Yukón)
    He conseguido yo la presa por la que estábamos luchando pero ahora veo su sombra perfectamente en los campos de debajo. Está encima de mí y me persigue. Es un águila furiosa que me intenta arrebatar la comida y estoy a punto de rendirme. Cuando la voy a soltar algo me golpea en la espalda. Caigo como un peso muerto y me quedo malherido en el suelo.
    Unas horas después algo me mueve y todo de repente se vuelve oscuro. No sé cuánto tiempo estoy así, pero más tarde me tocan, y me alumbran los ojos; entonces me doy cuenta. Son ellos. Humanos. Me inspeccionan, yo intento evitarlo, sin embargo, es imposible. Apenas han pasado unos segundos, me pinchan y me adormezco.
    Cuando me despierto, estoy solo. Así paso varios días, en la oscuridad, y de vez en cuando me pinchan o me sacan de la jaula pero luego, todo es diferente. No tengo noción del tiempo. Poco a poco me voy sintiendo mejor hasta que un día dejan abierta la jaula donde me encontraba, y cundo salgo, me encuentro en un espacio abierto, que aunque no tiene nada que ver con el exterior, ya que una red cubre todo, es mil veces mejor que estar entre rejas.
    Después de estar unos segundos en estado de shock, despliego las alas por primera vez en mucho tiempo e inspecciono el lugar. Hay varios árboles. Veo un pobre búho con una pata destrozada pero no peleo y me poso en un árbol. El lugar no está mal, aunque huele a humano. Al ver que han dejado carne cerca de mi bajo a comerla. Presiento que mi estancia aquí no será tan mala como pensaba.
    (30 de noviembre de 1963, centro de protección de aves en Dawson city)
    Llevo varios días aquí y se está muy cómodo. A veces un joven humano entra y se me queda mirando, pero en seguida se va.
    Un día deja unos pedazos de conejo en el suelo frente algunos arbustos. Voy hacia ellos y de repente todo está negro. Estoy cubierto con algo e intento liberarme de sus extrañas garras sin resultado. Me meten en una caja y en unos minutos me abren la tapa. Al comprobar que estoy al aire libre decido irme, pero veo que llevan otra caja. Espero en un árbol y otro halcón sale disparado. Es una hembra.
    (14 de octubre de 1964, Fairbanks, Alaska)
    Estamos a punto de migrar. Estoy seguro de que mi nueva vida con ella va a ser fantástica.

  • ADULT

    Autopista

    Autopista

    Encara era negra nit quan l’autoconduït m’ha portat primerament pel camí de terra, després pels revolts de la carretera comarcal i a continuació per les rectes interminables de l’estatal. Ha estat allí a la plana que m’he adonat que anava sol: cap altre vehicle al costat, ni al davant, ni al darrere; cap punt a la pantalla del radar. Cap dron controlava les cruïlles. Poc més tard, quan la resplendor de l’alba retallava la silueta de l’immens complex petroquímic abandonat, la sensació d’estranya solitud ja era inquietant.
    Al principi era normal no trobar ningú perquè l’alta muntanya està poc habitada i era d’hora. Però a mesura que avances per l’estatal, la quantitat de vehicles que hi circulen s’incrementa progressivament, de la mateixa manera que el riu principal acreix en rebre l’aigua dels afluents. Instintivament he buscat una explicació: avui era primer d’any, la gent havia sortit de revetlla, es llevaria tard. No com jo, que no havia celebrat l’arribada del nou any perquè no m’agrada fer-ho i, com cada dia, m’havia llevat abans que sortís el sol. I aquesta matinada, en lloc de posar-me a treballar amb la novel•la com de costum, havia decidit d’anar a veure la mare. Ara ella s’està en una comuna assistida força lluny del refugi on visc sol i desconnectat del món, com els antics anacoretes.
    Crec que la inesperada sensació de ser l’únic usuari de tota una carretera estatal ha afectat la velocitat de reacció del meu cervell. He trigat una bona estona a pensar que al canal permanent dirien si passava alguna cosa. Quan he atansat el dit índex al rectangle de l’holograma, però, només han aparegut puntets blancs parpellejants, i l’àudio tan sols emetia una remor sorda i monòtona. També he comprovat que no hi havia accés a cap xarxa de comunicació personal. M’he regirat inquiet al seient, he posat l’esquena més recta, he tivat el coll.
    El sol despuntava per sobre dels turons del prelitoral. D’acord amb el programa de navegació, l’autoconduït ha enfilat el primer desviament per entrar a l’autopista magnètica. Ningú no s’esperava al control d’accés. El cotxe ha avançat a poc a poc fins a situar-se sobre una de les plataformes de connexió i tot seguit, fent una essa suau, ens hem integrat al flux electromagnètic de l’autopista.
    A aquella hora preveia veure centenars de vehicles al meu voltant, avançant exactament a la mateixa velocitat que el meu, conformant entre tots un corrent com el d’un riu ample i cabalós. Però seguia anant sol. M’he adonat que suava. He passat un dit entre el coll i la camisa per deixar circular l’aire. El cel també es veia estrany. Tan blau, tan llis, sense les habituals traces dels aerobusos. El sol m’enlluernava.
    Tranquil•litza’t, relaxa’t, em repetia, i respirava fondo. M’he plantejat que potser havia quedat sol al món. I també m’he preguntat què havia de fer. Seguir com si res no passés? Aturar-me en una àrea de descans i esperar? (a què?) Fer mitja volta i tornar al refugi de la muntanya? En passar per sobre d’una ciutat, ara no en recordo el nom, he pogut veure carrers amb vehicles ben aparcats però cap persona, res viu, ni tan sols un robot. Els semàfors, però, funcionaven i creaven una aparença de tranquil•la normalitat. El món seguia rutllant en absència dels seus habitants. Bé, de tots excepte jo. Potser m’havien deixat de testimoni?
    Al cap d’uns quilòmetres, he percebut la reverberació característica amb la qual el Govern avisa de la cloenda dels exercicis col•lectius universals. Encara pensava que jo no era conscient de que se n’hagués convocat cap, d’exercici col•lectiu, quan he vist que s’atansaven tres vehicles en sentit contrari. En creuar-nos, he observat que es tractava de dos cotxes semblants al meu i d’un altre més gran amb l’anagrama ben visible d’una coneguda empresa que fabrica de matalassos d’inducció. A l’interior dels autoconduïts hi havia persones que conversaven animadament; alguns menjaven i bevien. L’home dels matalassos atenia una holotrucada. M’he apressat a connectar el canal permanent. Ara sí que funcionava! He estat a temps de presenciar com el President agraïa la participació al simulacre. Pel que han explicat a continuació, he deduït que s’havia assajat la resposta a un hipotètic atac neurològic de nivell 5 a través de les ones. D’acord amb les instruccions que s’havien divulgat amb profusió, tothom s’havia confinat als habitacles, i totes les freqüències dels sistemes de comunicació havien estat inhibides. Han mostrat imatges d’avingudes desertes, de carreteres sense trànsit, d’escoles tancades. Més tard, una locutora ha comentat que els sensors del satèl•lit de vigilància havien detectat un humà que no havia participat. Ara que surto de l’autopista veig un cotxe de la policia que, travesser, barra el pas

    Jo, no robot

    Jo, no robot

    -Per què plores, Tània?

    -Mira’m, mare! No sóc perfecta. Tinc pigues per tot el cos, i a classe se’n riuen de les meves ulleres.

    -I què vols fer, filla?, la nostra imperfecció ens fa humanes.

    -Però a mi m’agradaria ser perfecta. Com un robot.

    -No diguis això, Tània. Les persones podem sentir, estimar, emocionar-nos fins a plorar... Els robots no poden plorar, com fas tu ara.

    -Si fos una robot seria molt forta i no ploraria mai.

    -Plora qui pren mal, però també plora qui té el cor ple d’alegria.

    Els primers rajos de sol desperten la metròpoli. Una gràcil figura femenina deambula, sense rumb, fins a aturar-se enfront d’un petit bassal d’aigua adormida, acumulada en el transcurs de la nit per la pluja artificial forçada pels Dominants, com a atenuant dels gasos fluorats. L’esplèndida criatura s’ajup el suficient per a reflectir-se. En emmirallar-se amb el líquid, una immensa llàgrima, d’un límpid absolut i brillant, cau del seu preciós i precís ull; i darrere d’aquesta primera es precipiten moltes més, col•lapsant el cristal•lí, i esdevenint per uns instants que la precisió que caracteritza l’estàndard de la seva biomecànica ocular quedi del tot ennuvolada per unes emocions del tot humanes, sense rastre de la forçada empremta de l’evolució artificial. De sobte, una llum hostil la il•lumina de dalt a baix per concentrar-se en el seu rostre.

    -Què fas? –li pregunta una agent uniformada amb els colors de la Tercera Força, duent sobre el pit esquerra la llegenda “Detecció d’obsolescència”.

    -Ploro –contesta ella, mentre amb una ma s’eixuga les llàgrimes, i amb l’altra es defensa de la llanterna de punt quàntic que l’atordeix.

    -Plores? No estàs programada per sentir emocions. Ets una modificada, i examinant la teva perfecció deus estar propera al nivell Omega. A més, els teus ulls són sintètics.

    Les autoritats permetien dues modificacions biomèdiques voluntàries per persona cada tres anys. Les prescrites pel tribunals mèdics estaven exemptes, així com la cirurgia estètica, força generalitzada. La població, embriagada per la utòpica promesa de la perfecció per part de les grans corporacions, col•lapsava les llistes d’espera per fer-se millores de tot tipus, com implants al còrtex cerebral per a l’augment de la capacitat intel•lectual i de la memòria, així com la supressió dels sentiments de por, vergonya o dolor; articulacions i òrgans bioimpresos en 3D d’una força i rendiment sobrenatural; i la cirereta del pastís, el darrer esglaó de tots, el canvi de consciència, d’humana a biònica.

    -No ho necessites, filla. Mira’t al mirall. Has crescut per convertir-te en una noia preciosa...

    El primer que es va canviar la Tània van ser els ulls; uns preciosos i grossos ulls blaus turquesa amb l’iris de darrera generació eren força llaminers per defugir-los. Aprofitant la intervenció quirúrgica també es va eliminar, amb tècnica genètica irreversible, totes les pigues de la cara i de la resta del cos. Va perdre aquella mirada innocent que enamorava a la seva mare, i sense la diferenciació de les pigues, començà a fer el pas. Cada tres anys dues millores més: cap i coll, cabell i pell, ulls, extremitats, òrgans... Prop de la trentena, poc quedava ja d’aquella nena pigada d'ulls petits color avellana. Com més millorava més s’obsessionava amb la perfecció.

    La societat s’havia fos en una escalada de consumisme tecnològic, on les grans corporacions havien arribat al poder a base d’artifici, acompanyat d’enginyeria biomèdica i mecatrònica “low-cost”. Quan la Tercera Força va arribar al poder, milions de joves van creure que la cultura del perfeccionament i el culte a la precisió encaixava en aquella incompresa generació.

    Amb el darrer canvi, la Tània va desenvolupar un pensament biònic impressionant, tant com per a plantejar-se si el camí que havia seguit era el correcte.

    De manera òbvia, l’obsolescència programada no podia desaparèixer dins d’aquesta escalada tecnològica. Sense dependre del petroli, esgotat feia temps, el cultiu de mineral sintètic ho era tot. Però allò que es manufactura pol•lueix, i també es modifica a voluntat del fabricant: fallides multiorgàniques, còrtexs cerebrals socarrimats, pèrdua sobtada de mobilitat... Aquella desmesurada cobdícia va ser la gota que va vessar-ho tot, amb l’aparició d’una sèrie de mutacions genètiques que ferien de mort els fills dels optimitzats. En una espiral d’obsolescència i mutació, l’ésser humà s’apropava a l’extinció, i ni els governants, autoproclamats Dominants, es permetien esquivar-la.

    -Deus començar a fallar. Les llàgrimes són una fuita dels circuits. Els biònics falleu per aquí. Et portaré a control de ginoides relinquides. Llàstima. Ets tan perfecta. Tard o d’hora a tothom se’ns avaria alguna cosa...

    La Tània, amb un immens somriure s’apropà a l’agent, regalant-li les seves darreres paraules, abans d’adormir-se per sempre més.

    -Mira’m! Ploro d’emoció. M’ha aparegut una piga a la galta.

    La Tània sentia que aquella diminuta imperfecció la feia humana de nou, i inconscientment obria una minsa però tangible esquerda d’esperança a l’espècie.
    JOVE

    Dades confidencials

    Dades confidencials

    L’home que m’ha estat atenent durant els últims 6 mesos m’atansa el formulari que canviarà la meva vida per sempre; dins hi ha el meu futur, la meva descendència.
    Fa un mes que vaig complir els 38 i des de fa més de 10 anys que tenia el desig de ser mare, però la ciència i la societat només feien que apartar-me del meu projecte. M’havia recorregut mig país, fins i tot vaig viatjar dos cops a l’estranger sense sort. L’edat mínima per ser mare eren els 38 i hi havia una proposta des de govern de canviar-ho, ja que en els últims anys la natalitat havia disminuït considerablement i la gent que volia tenir fills ho feia a partir dels 45. Però, per fi, ho tenia davant dels meus ulls. El meu marit em dona la mà i me l’agafa amb força. La vista se m’ennuvola i decideixo desviar-la. Mentre, de fons, sento la veu del doctor, però per molt que intento entendre les seves paraules, la felicitat em desborda i no hi trobo cap significat aparent. Ens dedica un somriure i tot seguit ens diu:
    - Us deixo 15 minuts perquè? que decidiu com és el/la nen/a.
    Quan es tanca la porta, ens fonem en una abraçada. Després d’eixugar-nos les llàgrimes, obrim el dossier que ens han ofert. La primera pregunta és si volem nen o nena. La mirada és de complicitat i marquem amb una X la casella de nena.
    Ens vam conèixer quan jo tenia 18 anys i ell 22; des del primer moment vam tenir una connexió especial i a l’any de sortir ja vam comprar-nos un petit pis que ens servia per somiar desperts. Ningú apostava per la nostra relació, deien que érem massa joves, que res és per sempre i menys en els temps que corrien. Però vam seguir sense pensar en res més que el nostre bé.
    Després, anem omplint-lo, pregunta darrera pregunta. Els cabells marrons i llisos, de pell bruna i ulls blaus. Tants cops havíem imaginat aquest moment... i ara, en decidir la personalitat, estàvem tenint molts problemes per posar-nos d’acord.
    Vam estar més d’una hora, però va valer la pena. Eren dos quarts de nou quan va sortir del centre. Ja tinc al bebè al ventre. Durant la tarda van estar modificant el genoma ja que tot el que venia abans ja ho havíem fet els mesos previs. El somriure no se’m esborra del rostre tot i això; en el meu cap, em segueix rondant la qüestió de per què jo no he pogut veure els termes i la lletra petita del contracte. Però elimino aquesta idea de la ment per poder gaudir de la vetllada.


    Ja han passat dos mesos, noto com va creixent, la meva nena ja té la mida d’un cigró.
    Em faig l’esmorzar mentre llegeixo una noticia sobre el suïcidi una dona embarassada; es desconeixien les causes, però la font diu que té relació amb el fet que estigués gestant. En analitzar-ho, decideixo obrir els arxius de l’ordinador del meu marit sobre l’embaràs. No era el primer cop que ho intentava, ell marxava cada matí a treballar i jo em quedava a casa per obligació mèdica i política. No podia fer res que alterés la genètica del bebè. Per tant, a casa estudiava i llegia. Sempre havia estat una noia curiosa i tot el secretisme entorn a la nova medicina m’atreia ja que alhora m’implicava i, en canvi, a les dones no se’ls donava la informació necessària. Sabia que als documents del portàtil hi trobaria allò que busqués.

    Vaig obrir-lo, allà hi havia una carpeta que posava centre mèdic (bebè). Hi faig doble clic, s’obre una finestra la qual em demana la contrasenya. Hi rumio i ho veig clar, és la data programada del naixement de la nostra filla. Encertada! Dins hi ha dos documents, em crida l’atenció el segon. Per títol té: DADES CONFIDENCIALS.
    La lectura m’esgarrifa. Estic fora de mi, les llàgrimes em brollen dels ulls, aquestes deixen passar la ira. Ho entenc tot, el pare és el que decideix. Proporcionen un llistat d’una malaltia no mortal, una per any. I l’última dona opcions es tracta d’una mortal i preus amb diferents franges d’edat. Està marcada la de 60-70. Hem pagat 50.000 euros perquè visqui tan poc, ara l’esperança mitjana dels qui no havíem estat triats superava els 100. L’esforç econòmic arriba a 150.000€ perquè sigui una nena perfecta només fins als 60 anys. Podia arribar a entendre que fos per regular la natalitat i la mortalitat. Però jo no volia veure morir a la meva filla i menys així.
    Agafo el cotxe i em dirigeixo a aquella vella casa a la qual vaig assistir fa 5 anys quan vaig acompanyar a una de les meves alumnes a avortar de forma clandestina.



    La teva decisió

    La teva decisió

    Has pensat mai en el moment en què mors? El que passarà després d'aquest? Bé, et puc assegurar que he pensat molt en això, i la conclusió a la qual he arribat és que no m'importa. No és com si tingués més opcions. Quan cada dia ets conscient de tots els perills que t'envolten, només pots viure la teva vida en un pànic constant o sense preocupar-te en absolut.

    Visc amb una condició estranya que no crec que ningú més tingui. Qualsevol cosa que em passi, sigui aquí o en una altra línia temporal, ho puc sentir. El meu altre jo rep un cop de puny per una lluita que jo acabo d'evitar? Sento tot el dolor que causa (bastant). El meu altre jo mor perquè creua la carretera amb el semàfor encara vermell quan jo acabo de decidir que no? Bé, jo sento tot el dolor. Per descomptat, no m'afecta físicament. Però, sabeu que difícil és mantenir una cara normal quan un sent com s'està morint?

    Tot i això, per als que estan perduts amb les línies temporals, ho explicaré. Alguna vegada heu sentit parlar del gat de Schrödinger? No? És clar que no. Bé, el que passa és que Schrödinger no tenia molt a fer, i llavors va dir: "Per què no poso al meu gat dins d'una caixa tancada amb un mecanisme radioactiu que té un 50% de probabilitat de matar-lo i un 50% de no fer-ho?" Gran idea, oi? I a partir d'aquest pensament va deduir una cosa. "Mentre que no obrim la caixa, el gat està mort i viu al mateix temps". Això és el que s'anomena superposició, on ocorren dues coses diferents al mateix temps. I és el que em passa a mi. Moro i visc al mateix temps. Em donen un cop de puny i m'alluno il·lès simultàniament. Per descomptat, quan obriu la capsa, o, en el meu cas, quan algú em veu, s'atura, i les línies de temps es converteixen en dues. Cada vegada que faig alguna cosa, pateixo les conseqüències de no fer-ho, i a l'inrevés.

    Però també té un bon aspecte! O, com a mínim, n'he trobat un. Saber el que passarà amb antelació a causa de sentir les conseqüències, em permet salvar a altres persones de sentir-les també. Continuem amb l'exemple del semàfor vermell. Al meu món, on no m'atropella un cotxe, veig com una altra persona es dirigeix al mateix destí que hauria tingut jo. Així que, per descomptat, els paro, salvant-los. No espero que em donin les gràcies, més aviat em renyen per la molèstia. Però sempre sento la felicitat de salvar una vida.

    Té també la part dolenta. Igual que la vegada en què vaig ser rebutjat per una noia, mentre estava en una altra línia temporal, vaig ser besat per ella. És un fàstic saber que estàs en el costat dolent, per si us ho preguntàveu.

    Ara estic atrapat en, possiblement, el pitjor escenari que he presenciat mai. Estic a les portes de la mort, i de veritat aquesta vegada. Un pensaria que haver mort abans et prepara per exactament això, però no. Una cosa és sentir-ho, però una altra és saber-ho. Veure com s'acabarà si no fas res, però no ser capaç de fer cap diferència.

    Però quina és la situació? Bé, és clar que havia d'intentar salvar una noia de caure d'una alçada de quatre plantes, i ni tan sols pregunteu-me com vaig arribar allà. La cosa és que ara estic atrapat a la vora penjant d'una mà d'una mort segura.

    Ara venen tots els "i si". "I si fos prou fort per pujar?" "I si hagués arribat més aviat?". Per a mi, són realitats. Amb cadascun puc veure un final diferent, un, quan no caic. Realment és un fàstic estar en el costat dolent, eh?

    Veig que si només hagués aguantat una mica més, potser podria haver estat salvat. Però no ho faig. I llavors, l'únic que veig és la foscor.


    Sempre vaig pensar que morir seria diferent. Que sentiria dolor. Que aniria a algun lloc. Pot ser que tot acabaria. Però definitivament mai vaig pensar en això. Ara puc veure a totes les altres meves versions. Tots els altres jo que van morir també han vist això? Com tots estem vius i morts al mateix temps? Fins que un dia, algú ens noti, i finalment ens dirà què som. Era estrany, però bell d'una altra manera
    ....
    Per descomptat, l'univers no em deixarà descansar.

    Una llum, i aquí estic de nou. Sembla que estava en coma. Explicaria molt. Però ara que no estic mort, què se suposa que he de fer? Suposo que hauré de tornar a ignorar-ho tot. Però, veig l'habitació buida que hi ha davant meu, i crec que potser, faré alguns amics al llarg del camí aquesta vegada.
  • HELDUAK

    ∀a∈R,∃b∈R /a*b>a∧a*b>b

    ∀a∈R,∃b∈R /a*b>a∧a*b>b

    ∀a∈R,∃b∈R /a*b>a∧a*b>b
    (Zenbaki erreal ororentzat beste zenbaki erreal bat existitzen da bien arteko biderkadura bietako edozein baino handiagoa izanik, edo maitasuna)

    F(x)=x^2 aita funtzioa zen. F(x)-ek, esponentzialki, lau seme-alaba izan zituen. Hiru handienak, f_1(x)=x^4, f_2(x)=x^6 eta f_3(x)=x^8, bere antzekoak ziren eta aita F(x) harro zegoen.
    —Gogor tematzen bazarete, edozer lortu dezakezue —esan zien egun batean—. Ez duzue mugarik izango, eta infinituraino iristeko gai izango zarete, ni bezala.
    Laugarren semea, f_4(x)=x^2/(x^2+1), pixka bat ezberdinagoa zen. Hasieran bere aitaren eta anaien gisakoa zela zirudien. Berauek bezala abiatzen zen, berauek bezala ziharduen, baina puntu batean inflexio bat gertatzen zitzaion eta infinituak ihes egiten zion.
    —Berriz saiatu beharko duzu —esaten zion aita F(x)-ek—. Batzuei beste batzuei baino gehiago kostatzen zaie, baina ezin duzu amorerik eman. Zure familiaren eredua jarraitu behar duzu.
    Sutsuki tematzen zen, adorea ez galtzen saiatzen zen, baina alferrik. f_4(x)=x^2/(x^2+1)-ek 1 abzisan muga gaindiezin bat zeukala nabaritzen zuen. Gogor jardun arren bere gorakada oso geldoa zen sabai hura noizbait zeharkatu ahal izateko.
    —Zure anaiak jada infinituan daude, eta zuk ez duzu ezta unitatea ere lortu —Esan zuen aita F(x)-ek. Batzuetan hitz saminagoak erabiltzen zituen.
    —Lotsatzen nauzu.
    Eta f_4(x)-ek negar egiten zuen ezkutuan. Dena den, ez zen hain traketsa. Bazituen edertasun bereziak, baina besteen hitzek eta bere malkoek ez zioten ohartzen uzten.
    Ez zuenez nahi aita F(x)-ek negarrez ikusterik, f_4(x) familia polinomikoetatik aldendu zen eta bakartasuna bilatu zuen. Puntu batean, funtzio ezezagun batekin ebaki zen. f_4(x) negarrez zegoela ikustean, funtzio berria kezkatu egin zen eta galdetu egin zion:
    —Zergatik zaude horren triste?
    f_4(x)-ek negar egiteari utzi zion, eta funtzio berriari erreparatu zion, lehenago sekula ikusi ez zuen bat zen, g_1(x)=log⁡(x).
    —Zuk ezin nauzu ulertu. Poliki zoaz, baina zu ere infinitura iritsi zaitezke, nire anaiak bezala, eta nik nahiz eta bizitza osoa saiatzen eman ezingo nuke harrapatu. Ez dut ulertzen zergatik zauden oraindik hemen, zenbaki erreal txikienetan, infinitura abiatu beharrean.
    —Infinitura abia naiteke —erantzun zion g_1(x)-ek—, eta azkenean harrapatuko nuke, baina orduan ez nuke inoiz ganbiltasuna ezagutuko. Izan ere hemen da, zenbaki erreal txikienetan, berezitasun berriak ezagutzeko daukadan aukera bakarra, eta ez dut infinitura iritsi nahi ez dakidan zerbait baliotsua atzean utzirik.
    f_4(x)=x^2/(x^2+1)-ek hobeto so egin zion g_1(x)=log⁡(x)-ri.
    —Ez nekien nire ganbiltasuna norbaiten gustukoa izan zitekeenik. Hain ohituta nago, non arrunta iruditzen zaidan. Baina nirekin bazatoz, ganbiltasuna erakutsiko dizut.
    —Eta zu nirekin bazatoz, infinituraino abiatuko gara elkarrekin.
    —Ez gara galduko?
    —Elkarrekin, ez gara inoiz galduko —erantzun zion g_1(x)-ek. Baina, ordurako, ezin zen ez f_4(x), ez g_1(x) bereiztu, bai ganbila, bai infiniturainoko funtzio berri bat osatzen ari baitziren, f_4(x)*g_1(x).

    Monikari proposamena

    Monikari proposamena

    - Presidente anderea, hemen dira Taleb presidenteordea eta Korporazioko zuzendari orokorra eta zuzendari zientifikoa.
    - Ederki, sar daitezela.
    Handia izanagatik, goxoa zen Gobernuko presidentearen bulegoa. Inbidia ziztada bat sentitzen zuen Antoni Taleb presidenteordeak han sartzen zen bakoitzean; izan ere, ekonomia-ministerioan zuen egoitzak ez zuen honekin zerikusirik. Berarekin batera sartu ziren bulegoan berrogeita hamar urte inguruko emakumea eta hirurogei inguruko gizona:
    - Monika, hauek dira Andrea Asimi doktorea, Korporazioko zuzendari zientifikoa, eta Ben Turus jauna, Korporazioko zuzendari orokorra.
    - Ongi etorri bioi. Turus jauna ezagutzen nuen baina Asimi doktorearekin ez nuen inoiz topo egin. Zer moduz dena, kafea nahi duzue? Ura badugu hemen nahi duzuenean hartzeko.
    Kafe beharrik ez zuen hirukote bisitariak eta presidenteak lau aulkiz inguratutako mahai biribil bateraino gidatu zituen. Korporazioaren azken hiruhilabeteko emaitzei buruz hitz egin zuten bost bat minutuz, bileraren benetako gaiari heldu aurretik. Zegokion moduan, presidenteak erraztu zuen gai-aldatzea:
    - Antonik aurreratu dit gaur aurkeztu nahi didazuena, baina ez dit gehiegi kontatu nahi izan. Aitortu behar dut jakin-min handia dudala.
    - Gu ere azaltzeko gogoz gaude, egia esan – ihardetsi zuen Korporazioko zuzendariak. – Dakizun bezala, duela hogei bat urte, 2030ean , garatu genuen lehenengo Machina Oeconomiae, ordutik ekonomia ministerioan laguntzaile gisa erabili den adimen artifiziala. Esperientzia honen emaitzen laburpen bat Asimi doktoreak eta ministroak egin dezakete nik baino hobeto.
    Andrea Asimik bere nagusiari buruarekin baiezkoa egin eta irribarre alaia zuzendu zion presidente andereari:
    - Benek esan duen moduan, hogeita bi urte daramatzagu Machina Oeconomiae erabiltzen, gobernu ezberdinekin. Laburbilduz, hiru fase izan ditugu. Hasieran Machina aurreikuspenak egiteko erabiltzen genuen: hurrengo urteko prezioen igoera, barne produktu gordinaren bilakaera, langabezia tasa, eta abar.
    Hau zioen bitartean poltsikotik pantaila bilgarri bat atera eta mahai gainean zabaldu zuen, mahaian zeuden laurok ikusteko moduan.
    - Pantailan ikus dezakezue nola aurreikuspen horiek doitzen joan ziren. Hasieran hain onak ez baziren ere, bosgarren urtetik aurrera batez beste ehuneko laurogeita hamabosteko zehaztasuna izan dute eta, gainera, urte guzti hauetan estimazio-errore handienak ere oso txikiak izan dira. Hau da, aurreikuspenak beti daude benetako emaitzatik oso gertu, kasu txarrenetan ere.
    Eskua gainetik pasa eta pantaila itzali zuen azalpenarekin aurrera egiteko:
    - Hasierako urte horietako arrakasta ikusita pixkanaka Machina erabiltzen hasi ginen ez iragarpenak egiteko soilik, baizik eta erabakiak hartzen laguntzeko ere. Gobernuak har zitzakeen neurri ezberdinak simulatzen ziren eta haien aurrean Machinak aurreikuspen ezberdinak egiten zituen. Esaterako, simulatzen zen interesak puntu bat igota ala berdin utzita zer gertatuko litzatekeen, eta emaitzen arabera ekonomia arloko erabakiak hartzen hasi ziren Ministerioan.
    Presidenteak hasperen egin eta baietz esan zuen buruaz. Gogoan zuen oposizioan zegoela izan zuela Machinaren berri eta nola bere alderdiko zientzia eta teknologia aholkulariekin hitz egin ostean erabaki zuten Machinaren kontrako iritzirik ez ematea, etorkizunean beraiek ere erabiliko zutelakoan. Andrea Asimik jarraitu zuen:
    - Eta azken pausua konputazio kuantikoa eta adimen artifizialaren elkartzeari esker eman genuen: azken sei urtetan Machinak errealitatea behatu ondoren neurri ekonomikoak proposatu ditu, bere kabuz, eta gehienetan Ministerioak neurri horiek hartu egin ditu.
    Antoni Taleb presidenteordeari begira esan zuen azken esaldi hau, eta honek jarraitu zuen:
    - Hori da. Eta emaitzak hor daude, askotan hitz egin dugu honetaz, Monika. Azken sei urtetan izan dugun egonkortasun ekonomikoa paregabea izan da. Batez beste ehuneko bi hazi da ekonomia urtero, langabezia historia osoko minimoa da, soldatak igo egin dira prezioak baina bost puntu gehiago. Eta bitartean inguruko herrialdeak ez atzera ez aurrera egon dira eta gainera ingurumenaren gaineko eragina jaisten ari gara urtero.
    - Ulertuta. Eta orain orduan zer ari zarete proposatzen, zehazki? – galdetu zion presidenteak, disimula ezinezko premiaz. Begiradaz, presidenteordeak Andrea Asimiri eskatu zion erantzuteko.
    - Machinak Oeconomiaek bere kabuz ikasten du. Eskura duen munduko informazio digital guztia prozesatzeko gai da eta horretan oinarrituta Gobernu honek har ditzakeen neurri ekonomikoak proposatzeko garatu genuen. Neurri horien azken helburua gizartearen ongizatea maximizatzea da. Baina orain, bere kabuz, neurri ekonomikoez gain beste arloetako neurriak ere proposatzen ari da: hezkuntza, segurtasuna, kanpo-politika, osasuna, …
    Korporazioko presidenteak hartu zuen orduan hitza, presidenteak 'Hau ez da gertatzen ari' pentsamendua burutik kendu ezin zuen bitartean:
    - Ondo baderitzozue, Machinak berak azalduko digu proposamen horien atzean dagoena.
    Andrea Asimik aurretik mahai gainean zabalik utzitako pantaila piztu egin zen orduan eta Machinaren irudia azaldu zen bertan. Ahots garbi eta lasaia zen Machinarena:
    - Presidente anderea, 'Hau ez da gertatzen ari' pentsatzen egongo zara beharbada.
    Bi ordu beranduago hiru bisitariek presidentearen bulegoa utzi zutenean, bi eskuez aurpegia estali eta begiak itxi zituen presidente andereak.
    GAZTEAK

    00:00:00:00:10

    00:00:00:00:10

    00:00:00:00:10

    Lehen 6 ginen, hainbat egoera arraroengatik lotuta. Orain, ni nago, bakarrik, nire barneko zuloa ni menderatzeko zorian dagoela. Nahiko nukeenena existitzen ustea izango zen. Baina gerta ala gerta, jarratu behar dut. Bukaeraraino iritsi behar naiz.

    00:00:00:00:09

    Nire erlojuari begirada bat botatzen diot. Ez zait denbora asko geratzen. Oraindik gelditzen zaidan indarra galtzen ari naiz eta pauso bat ematen dudan bakoitzean, nire helburua urruntzen ari dela iruditzen zait. Hala ere, nire buruko ahots setatsu batek jarraitzeko esaten dit.

    00:00:00:00:08

    Nola iritsi nintzen puntu horretara? Oso istorio luzea da baina gertatzen ari dena ulertu ahal izateko laburtuko dut. Zenbait gauza gertatu ziren, orain garrantzi gutxikoak direnak eta azkenik eskaintza horren aurrean geure buruak ikusi genituen. Arriskutsua zirudien baina hain tentagarria zen eskaintza horrek emango zigun saria non baiezkoa eman genuen.

    Hainbat esperimentuetara aurkeztu behar genuen. Esperimentua zertan zetzan azaldu arren, ez genuen tutik ere ez ulertu, oso hizkera teknikoa erabili zuten eta. Baina ez genion axola, buruan saria baino ez baikenuen.

    00:00:00:00:07

    Esperimentua irauten zuen bitartean, zentro batean egongo ginateke bakartuta. Iritsi bezain pronto, eskumuturreko erloju moduko bat eman zizkiguten. Erlojua jarri eta atzerako kontaketa bat hasi zen “67:84:22:13:11”. Azaldu ziguten bezala, zenbaki horiek bizitzeko geratzen zizkigun urteak, egunak, orduak, minutuak eta segunduak adierazten zuten.

    Eguneroko egiten zizkiguten azterketa medikoak kenduta, gure kontura uzten ziguten. Egun batzuk pasa ondoren ia ahaztuta nuen esperimentua. Baretasuna baino ez nuen sentitzen. Ezta eskumuturrean nuen atzerako kontaketa ere ez zuen sentitzen nuen lasaitasuna asaldatzen. Suposatu behar izan nuen hori zela ekaitzaren aurreko barealdia.

    00:00:00:00:06

    Oso azkar gertatu zen dena. Nire lagun batek bat-batean zerraldo erori zen gure aurrean. Hura eraman aurretik, bere atzerako kontaketa ikusi ahal izan nuen. Ordu batzuk baino ez zitzaion geratzen. Ez genuen hura berriz ikusi. Azalpen bat eskatu genion esperimentuaren antolatzaileei eta aldi honetan esaten ari zirena kontu handiz aditu nuen. Zirudienez, genetikoki eraldatutako bakteria hilgarri batek zen gure lagunaren heriotzaren eragilea, antibiotiko arruntei oso erresistentea zena. Hura hiltzeko sendagai baten bila zebiltzan. Botika sintetizatzea lortzen bazuten, bakteria askatu eta dirutza bat irabaziko zuten existitzen zuen sendagai eraginkor bakarra saltzen.

    Harrezkero dena oso azkar gertatu zen. Goizean, bizitzeko egun gutxi batzuk genituen bakarrik. Prestatutako antibiotikoa ez zebilenez, bat bestearen atzetik erori ginen. Neu izan nintzen azkena.

    00:00:00:00:05

    Nire erlojuari beste begirada bat botatzen diot. 5 segundu baino ez zaizkit geratzen. Nire gorpuzak, nire bizitzarekin bukatuko duen bakteria ditxoso horren aurrean amore eman nahiko luke. Baina aurrera jarraitzea lortzen dut.

    Gaixotasunak ahalbidetzen didan adina azkar nabil, errenka, bigarren ate hori iristeko asmoarekin. Iristea lortzen badut, laborategi osoan zehar zabalduko dut infekzioa, bioterrorista horiei odolkiak ordainetan emanez.

    00:00:00:00:04

    Esperimentuaren zentroan sartu nintzenetik, ate horiek zeharkatzearekin egin dut amets. Ateen funtzionamendua gogoz behatzen nuen, norbait zeharkatzen zuen bakoitzean. 4 digituzko zenbaki bat sartu eta lehenengo atea irekitzen zen. Segundu bateko desinfekzio bat eta bigarren atea automatikoki irekitzen zen. Mekanismo berbera sartzeko eta ateratzeko.

    Hasieran, kontuz ibiltzen ziren zenbaki hori ezkutuan mantentzeko baina gorabeheraren ondoren, arduragabe bihurtu ziren eta aise lortu nuen zenbaki hori jakitea.

    00:00:00:00:03

    Zenbakia sartu eta lehen atea irekitzen dut. Desinfekzio programa automatikoak ia lurrera botatzen nau baina zutik mantentzen naiz, nekez.

    00:00:00:00:02

    Bigarren atea irekitzen da eta hura zeharkatu bezain pronto lurrera erortzen naiz.

    00:00:00:00:01

    Kanpoan nago. Ezinezkoa zirudien arren, nire helburua gauzatzea lortu dut. Irribarretxoa egiten dut. Bakean sentitzen naiz azkenik.

    00:00:00:00:00

    ISTRIPU (H)UTSAK

    ISTRIPU (H)UTSAK


    1. KANDELAK

    5 urterekin Hego Sudanetik adoptatua izan nintzen, zorte handia izan nuen; aberats familia bat “tokatu” zitzaidan eta Ginebrako luxuzko etxe batera joan nintzen bizitzera. 180º-ko bira bat eman zuen nere bizitzak, ohea beste 5 umerekin partekatzetik, ez nuen m2 bakarra ere inorekin elkarbanatzen. Bitxia da pertsona baten bizitza kandela bat pizten den bezala piztu daitekeela pentsatzea, baina gutxi batzuk daukagu hori bizitzeko zortea. Nork daki umezurztegian nirekin zeuden ume guztiak orain non dauden.

    Bizitza erraza izan dudala esan dezakegu, eskola pribatu batean ikasi nuen txikitatik, jende aberatsarekin nahastu nintzen eta eskatzen nuen guztia lortzen nuen, materiala behintzat. Ikastetxe horretan nire ametsa garatzeko beharrezko jakintza jaso nuen, alabaina, txikia naizenetik bizitzaren sekretuak estalgabetzeko nahia izan dut. Zientzia arloko irakasleri eta nire jakin-minari esker, mundu horretan ibili naiz murgilduta betidanik.

    Pertsona kontrolatzailea naiz, ez zait batere gustatzen gauzak nire kontrolpetik kanpo egotea, eta kontrol hori mantentzearen barruan guztia apuntatzeko beharra daukat. Orain arte funtzionatu didan teknika izan dela esan dezaket, ustekabe gutxi izan ditut bizitzan, edo beno bizitza profesionalean hobeto esanda.


    Bizitzan izan dudan kolperik okerrena, 24 urte nituela etorri zitzaidan, 2063ko martxoaren 27an zehazki. Gurasoek laneko bidaia bat egin behar zuten Ameriketara, eta aireportura joan behar ziren taxi batean. Aurreko egunetan eztabaida latzak izan genituen, beraiek laborategian denbora gehiegi pasatzen nuela esaten zidaten, nik, aldiz, egun osoa lanean pasatzen zutela aurpegiratzen nien. Beraien lana eta nire izaera itxia zela eta, ez genuen inoiz harreman esturik izan, baina egun horretan bertan konturatu nintzen, beraien beharra nuela. Istripu larri bat izan zuten autoak izandako arazo tekniko batengatik, aita inpaktuan hil zen, ama, berriz, koman sartu zen, eta ez zen inoiz esnatu. Momentu hartatik, ez dut pertsonekin kontaktu zuzenik izan eta ez dut autorik ukitu.


    25 urteren ostean, nork esango luke bizitzan, lehen aldiz, hain gazte itzaliko nituzkeela bakarrik urtebetetzeko pasteleko kandelak. Askok merezi dudala esango luketen arren, ez dut uste urtebetetzea bakardadean pasatzea inork merezi duenik. Atzera begiratzen jarriz, aurreko urtean agian nire desio handiena gurasoek beste auto bat oparitzea zen, aurten, aldiz, ez daukat auto baten igotzeko indarrik, eta gurasoen beharra daukat. Bitxia da pertsona baten bizitza kandeletako sua putzada batekin itzaltzen den bezala itzali daitekeela pentsatzea, baina hori ez dago konpontzerik. Gurasoekin harreman esturik ez nuen arren, gaur egun neure etxe eta familia den hori oparitu zidaten, neure laborategia. Gaur, bizirik mantentzen nauen arrazoi bakarra da. Beno, ez. Badago garrantzitsuagoa den bat; klonazioa.




    2. ZORIONTASUNA

    Esperimentuak ume jaio berri baten 4 klon egitean datza, hauek munduko leku desberdinetara eramango ditut, klase sozial, erlijio, zein kultura guztiz ezberdinekoak guztiak. 5 urte daramatzat familia ezberdinekin kontaktuan, eta jada aurkitu ditut hau guztia aurrera eramateko hautagai perfektuak. 001 umea Hego Sudanera joango da, munduko herrialde pobreenetakoa; bertako tribu marjinal batean biziko da, bizi kalitate eskas eta gogor batean. 002 umea, ordea, Ameriketako Estatu Batuetako leku aberatsenetariko batera bidaliko dut, San Franciscora. Familia aberats eta kristauan haziko da hau, inork imajinatu ditzakeen pribilegio guztiekin. 003 umea Siriara joango da, momentu hauetan gerraren itzalean bizi den herri txiki batera; islamaren ohiturak, zehatz-mehatz bete beharko ditu bere bizia arriskuan ez jartzeko. 004 umeak Suitzan pasatuko du bere bizitza, nigandik urrun bizi den familia baten. Bertan, aurrekoaren antzera, bizimaila altu eta eroso batera moldatuko da.


    Ezkutuan eramango dudan jarduna izango da, eta ez Victor Frankesteini gertatu zitzaion bezala munstro bat ateratzearen beldur naizelako, ilegala delako baizik. Egia esanda, uler dezaket ekintza hau ilegala izatea, bizitza artifizialak gizakiaren espeziearen desagerpena ekarri dezake eta.

    Esperimentu hau egiteko grina aspaldi piztu zitzaidan, nere gurasoek adoptatua nintzela esan zidatenean, hain zuzen. Milioika galdera planteatu dizkiot neure buruari momentu hartatik, baina badago bat burutik kendu ezin dudana: zein izango nintzateke ni, nere gurasoek hona ekarri ez banindute?


    Esperimentu honen helburua hasteko, dna-k eta biologiak gure bizitzaren zati oso txikia direla frogatu nahi dut, eta ez askok esaten duten bezala honek determinatzen gaituela. Hortaz gain, kulturak eta klase sozialak gure bizitzan duten garrantzi izugarria azpimarratzea da nire nahia. Nire bizitza baldintzatu duen galderaren erantzunaren bila nabil, nola aldatu daiteke biologikoki berdina den pertsona baten bizitza, arrazoi kultural eta sozial sinple batzuengatik?




    3. KLON-KLON

    Iritsi da eguna nire ametsa aurrera eramango dudana, gaur bidaliko ditut klonazioa gauzatuko dituzten zelulak, eta noski umeek beraien bizitzako 17 urteetan soinean eramango dituzten kamerak. Premiazkoa da kameraren funtzioa, izan ere, modu horretan beraien bizitzen guztizko kontrola eramango dut nire laborategitik, George Orwellen 1984 liburu klasikoan bezala.

    Ugalketa asexual baten parekidea dela esan dezakegu, klonaziorako beharrezkoa den prozesua. Denok dakigun moduan, umea era “naturalean” sortzeko ezinbestekoak dira 46 kromosomak. Hori lortzeko beharrezkoa da obuluaren 23 kromosoma, espermatozoidearen 23 kromosomekin elkartzea. Eskerrak zientzia aurrera doan! 2035ean lortu zuen lehen aldiz Mar Shileik ugalketa asexuala aurrera eramatea. Teknika berdina baliatu dut nik, baina helburu desberdinarekin.

    ...


  • ADULTO

    A linguaxe secreta dos xardíns

    A linguaxe secreta dos xardíns

    O recendo dunha pequena árbore de laranxa-lima, ese é sempre o primeiro recordo que lle ven á cabeza cando volta a aqueles días na emigración nos que fíxose maior ás alancadas. O primeiro encontro naquela casa nova onde os levou seu pai, dereitiños dende o aeroporto de Bos Aires. Unha tarde deixaran todo o que tiñan e a todas as persoas que coñeceran ata aquela e marcharon cara a Lisboa, coller o primeiro avión no que montarían na súa vida. E baixaron moito despois nunha cidade enorme e luminosa pero barullenta. Unha nai nova cun bebé no colo e cinco nenos pequeniños o seu redor fotografados por sorpresa por unha Leika de segunda man. Atravesaron media pampa nun vello Dodge Dart, amoreados e derreados. E aínda con esas, todos os seus irmáns menos o bebé escaparon rindo polo novo territorio adiante como ratiños liberados de súpeto só chegar, dispostos a investigar cada recuncho por descubrir. Todos menos ela, que era a maior de toda a tropa. Seis anos estreados había nada, e todas as lembranzas do que deixaran atrás na casa dos avós a falar á vez dentro da súa cachola pequerrecha.
    A pesares do paso dos anos lembra que quedou alí plantada, apampando no primeiro chanzo da esqueira. Diante dun xardín salvaxe coma nunca tiveran na outra casa alén do mar. Algo pasou no momento de pisalo que a fixo sentirse menos desgraciada. Mesmo lle pareceu escoitar o murmurio de benvida que correu baixo a terra co gallo da súa chegada:
    - Mirá qué linda! Qué tan petisa la galleguita triste, víste! - comentou a árbore de laranxa-lima con todos aqueles inquilinos que se enguedellaban ó redor das súas raíces dende que empezara a medrar.
    A frase foise repetindo polo xardín adiante engadindo preguntas e comentarios en grao sumo variados sobre a nena. As árbores e os simbiontes que compartían vida con elas no xardín, os fungos cos que formaban endomicorrizas, non paraban nunca de parolar, e naquela ocasión máis aínda. Cánto habería que o dono da casa, O Turco, deixara aquel lugar á súa sorte? O interese nos ollos dunha recen chegada foi coma un aloumiño e foi quen de facer que, dalgún xeito misterioso, todos no xardín se decataran de que a nena estaba profundamente sola, de que non era maior dabondo para traer na súa maletiña case baleira a morriña dos vellos que deixan atrás a súa terra, os seus cariños, os seus lugares familiares pero aí os levaba. Acaso por iso foi coma esa mesma tarde de calor abafante a arboriña de laranxa-lima, unha figueira alta e fachendosa, a alfarrobeira baixo a que co tempo levantaron unha casa de bonecas e os dous pradairos que suxeitaban un bambán falaran con todos os fungos de nomes estraños que formaban parte daquela familia de endogonáceas chamada Glomeromycota que compartían comida e fogar con elas. E todos xuntos acordaran acoller a aquela nena de coletas e zapatos ca sola despegada naquel universo vivo entre a terra e o ceo. Ata que ela quixera, ata que quizais esquecera como escoitar o que falaban e ver a beleza que escondían.
    Pasaron moitas cousas naqueles anos en que foi medrando. Aprendeu a falar dun xeito distinto e a celebrar o Nadal cantando “Blanca navidad” metida nunha piscina. Aprendeu que non é fácil facer amigos nunha terra estraña e que as persoas maiores que te queren non te deixan sufrir. E fan cambalaches para conseguirche roupa nova e que todos na casa vaian decentemente vestidos á escola debaixo do mandilón dun branco impecable e roído. Ou che mandan sabores que botas en falta dende o outro lado do océano, como facían os seus avós cada vez que sabían de alguén que voara a Bos Aires e podía de achegarlles enormes paquetes de presentes. Soubo de novas paisaxes e grandes amores en corazóns pequenos. E que todo pode cambiar para sempre o día en que un home cruel tolea e vese mais que ninguén, e pon todas as súas enerxías en decidir quen son merecentes de vivir ou morrer e cánta dor pode soportar un ser humano como un simple trámite para acadar uns devezos enlouquecidos. E a fin coma un golpe de estado enche de negrura e de medo os días de todo un pais.
    Así volveu coller por segunda vez na súa vida un avión, deixando atrás aqueles anos da súa historia. E atrás quedou o seu xardín, pero non o amor que descubriu nel. Xa no son nomes estraños para ela Citrus × aurantifolia, Ficus carica, Ceratonia siliqua, Acer pseudoplatanus e os seus compañeiros dos xéneros Glomus, Sclerocystis, Acaulospora, Entrophospora, Gigaspora, Scutellospora agora que traballa no seu día a día no laboratorio do departamento de botánica. Aprendendo sobre a microbiota dos solos. Buscando entender a linguaxe secreta dos xardíns.

    Gedankenexperiment

    Gedankenexperiment

    Vivo. O gato estaba vivo e eu cheguei a casa con ganas de enredar. Daquela, apenas comprobar que os meus pais aínda non chegaran, encetei a empresa con afouteza.
    O pouco material que ía necesitar podía atopalo no territorio de papá: o recuncho do garaxe inzado de ferralla ao que el chama o seu taller. Tres cousas, só tres –gato aparte, por suposto–, era canto necesitaba: unha caixa de cartón, un globo e o veleno.
    Eu ben sabía onde agocha a garrafa transparente co líquido azul; non é necesario falar estranxeiro para comprender o significado da etiqueta cunha caveira vermella e a advertencia admonitoria: atchung! Sempre que o emprega, enfundado nunhas luvas e cunha máscara tapándolle o nariz, refunga o aviso: non te achegues. É velenoso ata respiralo!
    Xusto por iso, por remexer onde non debía no laboratorio de bioloxía, puxéranme na porta. Na porta, si, pero do lado de fóra. Dez minutos aí tranquilo –dixéranme con voz seria ao tempo que me esculcaban con ollada analítica–, reflexionas e logo volves ao teu sitio sen armar ruído.
    Na aula a carón da nosa a clase de física discorría coa porta aberta e podía escoitarse todo. Naquel intre falaban dun deses experimentos mentais que moito lle gustan a eles e tanto nos aburren a nós. No medio dunha desas frases que ninguén entende –as partículas elementais posúen o don da ubicuidade, poden estar en dous lugares diferentes ao mesmo tempo–, escoitei falar dun gato, dunha caixa e dun veleno. Como amentaban un micho, erguín a orella: as leis do mundo cuántico son outras; as súas regras non rexen no mundo clásico. No mundo cuántico o que pode suceder, sucede. Sempre. O que dicían non tiña sentido algún; case nin parecía unha clase de ciencias. ...a probabilidade dos dous sucesos é a mesma: a metade cada unha. A desintegración sucede e non sucede. Ambas á vez. A ampola rompe e non rompe e polo tanto o gato...
    Emporiso, en canto cheguei a casa, fixen o que fixen. O experimento repetino tan igualiño como puiden; cando menos procurei ser fiel ao seu espírito. De onde ía sacar, coitado de min, un mangado de partículas radioactivas cunha posibilidade de desintegración nos seguintes minutos do cincuenta por cento?
    A caixa pecheina con cinta de embalar por todas e cada unha das xunturas. Cando acabei, nada se podía enxergar de canto puidese suceder no interior. Para o orificio do lado superior tracei unha circunferencia co compás, precisión científica, e logo recorteina coa coitela. A fase máis delicada do traballo, envorcar o veleno dentro do globo, necesitou dos meus cinco sentidos: estireille o pescozo con coidado, axusteino ben á boca da garrafa e vertín o contido pouco e pouco, inclinándoa cunha velocidade de apenas uns graos por segundo, ata encher a metade do volume. Para rematar, só me quedou comprobar que o globo encaixaba, de xeito tan preciso como unha chave no seu pecho, no burato que practicara na caixa.
    Eu ao gato quérolle ben, iso que se entenda. Se non fose pola miña devoción á ciencia, xamais o poñería en perigo. Erwin é mequeiro e enredante; aínda agora, que vai para grande, agarda na porta pola miña chegada para que xogue con el. Mais se unha cousa estaba clara era que sen gato non había experimento. Entón, sen concesión posible aos remorsos, executei o meu plan: fixen soar na cociña a súa caixa de comida e, sen darlle tempo a cheirar o contido do prato, engancheino polo pelello da caluga e levanteino no aire. O Erwin, pendurado da miña man, espernexou con desespero, como intuíndo o encerro incerto que o agardaba. Asegureime de que ninguén estaba a mirar, ninguén, seica requisito indispensable da experiencia, metino na caixa e encaixei no burato o globo letal.
    Mentres roía a merenda púxenme a pensar que a cuestión, segundo entendera, quedaba deste xeito: se Erwin rabuñaba o globo xa non había marcha atrás, o veleno caía e o gato morría; porén, se el contiña as rabuñas, eu remataba a merenda, volvía ao garaxe e deixábao libre. Ou o que é o mesmo: naquel instante preciso, mentres eu deglutía con afán, e sempre que non abrise a caixa e mirase dentro, Erwin estaba vivo e morto ao mesmo tempo en pólas diferentes do universo.
    Daquela sentín miañar. Sentín, sen dúbida. Malia que aquelas reflexións me afastaran lonxe de alí, os maus sacáronme do ensimesmamento. Fun incapaz de dicir de onde proviñan, se do interior da caixa ou dalgún outro lugar fóra do cuarto. Mais iso non tiña importancia. Deixei caer o bocata, corrín ao garaxe e abrín a caixa.
    Mais o gato... O gato... non estaba.
    MOZO

    (PA)CIENCIA

    (PA)CIENCIA

    Se boto a vista atrás doume conta de que eu non era un neno movido, traste… se non que en realidade tiña curiosidade científica.
    Explícome.
    Cando soaba o espertador e non me levantaba non é porque fose un vago, se non que o meu corpo estaba a experimentar unha das tres leis do movemento de Newton!
    O meu corpo permanecía en repouso ata que era obrigado a cambiar o seu estado por forzas impresas sobre el (a miña nai arrincándome literalmente da cama).
    A de veces que escoitei á miña nai dicir: Canta paciencia teño que ter contigo!
    Ou cando empuxaba ao meu irmán mentres ía no patinete para facerlle caer e quedarme eu co patinete, non o facía con mala intención, só estaba a alimentar a miña curiosidade científica.
    E se encima conseguía tiralo e quedarme co patinete, mellor que mellor.
    Agora doume conta de que o meu irmán tamén tivo moita paciencia comigo.
    Todas as veces que non me terminaba a cea non o facía para enfadar ao meu pai, que días despois terminaba atopando o prato cheo de mofo escondido nalgún lugar da casa, se non que o facía para comprobar como se deterioraban os distintos alimentos a diferentes temperaturas.
    O meu pai é outra desas persoas que tivo unha enorme paciencia comigo.
    E nin falar da vez na que case incendio o instituto ao facer o parvo cuns mistos, cando probablemente só estaba a facer un experimento químico!
    Todos os meus compañeiros e os meus profesores tiveron moita, quizais demasiada, paciencia.
    E como estas, miles e millóns de anécdotas máis….
    Que probabilidade había de que un neno como eu, que a primeira ollada parecía un neno traveso bastante común, terminase dedicándose á ciencia?

    A fantástica formación da Lúa

    A fantástica formación da Lúa

    Hai ó redor de 5.000 millóns de anos, nun lugar do Universo chamado Vía Láctea, habitaban unha serie de partículas de po e gas. A súa vida era moi curiosa. Non tiñan casa e pasábanse o tempo flotando no medio dun espazo baleiro, frío e negro. Tampouco eran moi sociables. Non sei moi ben se era cousa súa ou das circunstancias, pero semellaban ter preferencia por permanecer illadas, sen contacto algún entre elas. O maior pracer, ou o único, para estes minúsculos habitantes era observar o firmamento. Millóns de pequenas luceciñas iluminaban constantemente o ceo negro no que pululaban. Coñecíanse todas unhas a outras, as que vían por diante, as traseiras, as que se situaban nos lados ou as de debaixo, até a algunhas lles puxeron nome. Os puntiños estaban sempre alí, sempre no mesmo sitio, sempre coa mesma cor e co mesmo fulgor.
    Así, o tempo pasaba sen sentir. Toda a vida destes miniseres consistía niso: flotar, deixar pasar o tempo e ver as estrelas.
    Pero como o Universo non é estático e todo está suxeito a modificacións, un día chegou o cambio. A monotonía deu paso ó caos. Unha das estrelas fíxose máis e máis grande, aumentou o seu brillo e, estoupou. Foi unha explosión rápida e violenta que desprendeu unha enorme cantidade de enerxía e de materia e á que chamaron Supernova.
    A onda de choque empurrou as partículas, arrastrounas e revolveunas. Formáronse grupiños, ó principio pequenos, e logo cada vez máis grandes e voluminosos. Púxose de manifesto entre eles a forza gravitacional, que non só os mantiña unidos, senón que os xuntaba cada vez máis. Aínda por riba, esa mesma gravidade ía atraendo e capturando a máis partículas e obxectos grandes que había polos arredores. O ambiente quentouse chegando a ser sufocante. Alguén o chamou Sol.
    Pero non todas as partículas quedaron atrapadas. Houbo algunhas que conseguiron escapar á salvaxe atracción do novo Sol que se estaba formando. Elas víanse moi felices a si mesmas, crendo que pasada a tempestade viría a calma e todo volvería ser como antes. Nada máis lonxe da realidade. Estes restos de materiais que lograron manterse apartados tamén se viron forzados a agruparse, tamén entre eles apareceu a gravidade e eles tamén estiveron obrigados a capturar partículas solitarias. A única diferenza era o tamaño. No Sol, había moitas partículas, moita masa e moita calor. Nestes grupos máis pequenos a situación non era tan asfixiante.
    O feito de seren moito máis pequenos que o Sol e con todo, estar preto del, obrigoulles a virar ó seu arredor. Cousas da gravidade: ás veces non atrapa nin engule, só condena a xirar en torno a un corpo para sempre.
    En pouco tempo, aqueles seres de vida aburrida concentráronse en grupos para dar lugar ó Sol e ós planetas. Non terían máis remedio que socializarse e, aínda que custe crelo, non se levaban mal de todo. Cada planeta xiraba en torno ó Sol nun camiño definido chamado órbita. Cada planeta tiña cadansúa traxectoria curva e pechada, que non compartía con ningún outro, agás a Terra. Na súa órbita coouse outro planeta que pretendía facerlle a vida imposible, Theia.
    - Busca o teu propio camiño. Vai chegar un momento no que nos despistemos e choquemos!- berráballe a Terra.
    Pero Theia non atendía a razóns. Seguir á Terra converteuse nunha obsesión. Os demais planetas observaban a situación con verdadeiro desagrado. Saturno chegou a dicir que Theia fora atrapada nesa órbita e, por non marchar a tempo, xa non sería capaz de saír xamais.
    Todo o mundo sabe que dous corpos que se moven nunha mesma órbita están destinados a chocar tarde ou cedo. E así foi. Colisionaron e Theia rompeu en anacos. A Terra perdeu parte da súa codia, aínda que co paso do tempo conseguiu curar as súas feridas. Os fragmentos que quedaron soltos vagaron polos arredores un tempo até que a gravidade, unha vez máis, os uniu nun corpo esférico e algo máis pequeno que a Terra, a Lúa.
    - A ver agora que órbita elixes, Lúa, non vaia ser que ti tamén queiras ir detrás da Terra -vocexáronlle os planetas en canto souberon da súa formación.
    A Lúa pensouno un momento e creu que a mellor compensación que podía ter a Terra pola irresponsabilidade de Theia era que ela mesma xirase ó redor. E así, se un día houbese vida no planeta azul, os seus habitantes poderían gozar do espectáculo que supón a Lúa.
    Ó pouco tempo a Lúa recibiu unha mensaxe anónima: “Non te atribúas todo o mérito, sabes que se viras ó redor da Terra non foi por decisión túa, é pola gravidade”.

PREMIO DEL PÚBLICO

“Memorias de un halcón peregrino”

“Memorias de un halcón peregrino”

PRIMER PREMIO JOVEN
Autora: Clara Mainz Ester
“Berta en Nanoland”

“Berta en Nanoland”

PRIMER PREMIO ADULTO
Autor: Jordi Díaz Marcos

PREMIO INSTITUCIONAL ADULTO

“∀a∈R,∃b∈R /a*b>a∧a*b>b”

PRIMER PREMIO EUSKERA ADULTO
Autor: Mikel Casuso Lomas
“Gedankenexperiment”

“Gedankenexperiment”

PRIMER PREMIO GALLEGO ADULTO
Autor: Agustín Agra Barreiro
“Autopista”

“Autopista”

PRIMER PREMIO CATALÁN ADULTO
Autor: Josep Casals Arbós
“Un cúmulo de variables desafortunadas”

“Un cúmulo de variables desafortunadas”

PRIMER PREMIO CAST. ADULTO
Autora: Belén Sáenz Montero

“Monikari proposamena”

FINALISTA EUSKERA ADULTO
Autor: Xabier Artaetxebarria Artieda

“A linguaxe secreta dos xardíns”

FINALISTA GALLEGO ADULTO
Autora: Puri Covelo Abeleira

“Jo, no robot”

FINALISTA CATALÁN ADULTO
Autor: Sergi Sampere Navarro
“Publicado un 12 de marzo”

“Publicado un 12 de marzo”

FINALISTA CASTELLANO ADULTO
Autora: Julia Torres Rivera

PREMIO INSTITUCIONAL JOVEN

“Istripu (H)utsak”

“Istripu (H)utsak”

PRIMER PREMIO EUSKERA JOVEN
Autoras: Izaskun García Ruiz de Aretxabaleta e Izar Ruiz de Austri Arexolaleiba

“(Pa)ciencia”

PRIMER PREMIO GALLEGO JOVEN
Autora: Carlota Díez Herrero
“La teva decisió”

“La teva decisió”

PRIMER PREMIO CATALÁN JOVEN
Autora: Judit Avilés Ponce

“¿De qué sirven sus ondas de radio?

PRIMER PREMIO CAST. JOVEN
Autora: Daria Daniela Gómez Orozco
“00:00:00:00:10”

“00:00:00:00:10”

FINALISTA EUSKERA JOVEN
Autora: Paula Garcia Lasa

“A fantástica formación da Lúa”

FINALISTA GALLEGO JOVEN
Autora: Sandra Rodríguez Macía
“Dades confidencials”

“Dades confidencials”

FINALISTA CATALÁN JOVEN
Autora: Maria Martín

“La Sal”

FINALISTA CASTELLANO JOVEN
Autor: Rubén Gil Alonso

Jarraitu gaitzazu Facebook-en eta Twitter-en!

ESCOLA D'ESCRIPTURA

ESCUELA DE ESCRITORES

ESCUELA DE ESCRITORES

EDITORIAL GALAXIA

AEELG

METODE

RESIDENCIA D'INVESTIGADORS

INVESTIGACIÓN Y CIENCIA

AELC

IDATZEN

EL HUYAR

EUSKAL ETXEA

BIBLIOTEQUES DE BARCELONA