Diario de un científico apurado

Hace cerca de un mes, un amigo mío, Rex, nos dijo:
– Deberíamos hacer un informe sobre el plasma- a lo que la mayoría, excepto yo, dijo que no, por lo que tuve que convencerlos. Tras media hora y de mala gana, aceptaron con dos condiciones:
1era condición: Yo y Rex deberíamos buscar la información del plasma, que es la parte más aburrida.
2nda condición: Les tenía que preparar un café a cada uno (99 cafés, contando a Rex).
La verdad no sé de qué se quejaban, ya que el plasma es bastante fácil de explicar, y un tema fascinante.
- ¿Que sabes del plasma? - me preguntó mi compañero de trabajo, Rex.
- Lo básico. Que es el cuarto estado de la materia, que el Sol está hecho de plasma…-.
- Espera, ¿qué? - Me preguntó sorprendido.
- Si, lo leí hace unos días. Y no solo el Sol, sino todas las estrellas en el universo, por eso generan tanto calor- Rex me miraba con ojos sorprendidos.
- ¿Y vos qué sabes? - le pregunté.
- El cómo se genera plasma. - Eso era algo que yo no sabía, y la curiosidad pudo conmigo.
- ¿Cómo? – pregunté.
Tomó una hoja de papel y me empezó a explicar.
-Si a los átomos los ionizas, o sea, haces que consiga carga eléctrica propia, harás que sus electrones puedan desplazarse libremente, lo que genera plasma-
Su explicación fue bastante concisa, por lo que decidí añadirla al archivo con la información.
- Bien, ya tenemos la información general- Dije con alegría y alivio.
- Por suerte ellos se van a encargar de los experimentos- Comentó Rex.
5 minutos después le entregué la información a los demás, y también los 98 cafés. Empezaron inmediatamente a trabajar, y yo me quedé observando, y ayudando. Sus ideas eran buenas, hacían una bola de plasma y también creaban plasma con una uva en un microondas.
Eran experimentos cuanto menos interesantes, aunque el que más me interesó fue la espada de plasma. Me quedé todo el día tratando de que me expliquen cómo funcionaba, hasta que decidieron decírmelo.
Por lo que entendí, mediante un sistema de aire comprimido y electro imanes, generan plasma en forma de hoja de espada. Evidentemente era un prototipo, pero basto para que me imagine toda clase de historias, quiero decir ¡Crearon lo más similar al sable de luz de Star Wars! Aunque suene sádico, las guerras en mi mente se habían hecho 15 veces más épicas. Inclusive llegue a preguntarme si podríamos usar ese modelo para otras cosas, por ejemplo, un propulsor de plasma, o algo más cotidiano, como cocinas que funcionen con plasma.
Tiempo después, el día del informe, decidimos que Rex lo leería, ya que él tuvo la idea. La presentación era mucho mejor a lo que me imagine, que ya era mucho. Rex estaba confiado, y consiguió responder todas las preguntas que le plantearon.
Al final de la presentación, no me pude contener y salí al escenario con la espada de plasma. La cara del publico mostraba asombro, Rex se asustó por mi entrada, y los demás científicos, bueno, no me iría bien a la salida. Pero ya no me importaba, expliqué el modelo y cómo funcionaba, terminando por prestárselo a algunas personas. Por suerte, la presentación fue un éxito y evité pelearme contra 99 científicos furiosos por presentar su prototipo del arma más letal cuerpo a cuerpo.
Firma Nicolás, un científico apurado.
FIN
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