Experimento Maria

Experimento María
Los Estados Unidos perdían la guerra mientas que los nazis la ganaban, estos estaban bastante más adelantados en ciencia por lo que tenían mejores hombres y armas. Los estadounidenses se dieron cuenta de esto por lo que decidieron investigar. Encontraron documentos donde decía que recientemente los alemanes habían estado haciendo experimentos innovadores con humanos que les habían proporcionado fórmulas para reforzar a sus hombres. En resumen que los nazis estaba creando superhombres para poder ganar la guerra contra los EEUU.

Al principio dudaron si hacer o no los experimentos puesto que ya no se trataban de ratas ni cobayas si no de personas reales, y los científicos sabían que el riesgo de muerte era demasiado elevado, pero al final accedieron.

Nadie se presentó voluntario para los experimentos puesto que nadie quería ser la rata de laboratorio de los científicos, así que uno de ellos ofreció a su hija como la candidata perfecta para el experimento. La niña se moría de cáncer así que su padre pensó que los experimentos podrían salvarla. Los demás científicos aceptaron la decisión de el padre y empezaron con los procedimientos.

A medida que le inyectaban más y más medicamentos, la niña cambiaba. Su pelo, antes castaño, ahora era blanco y el pelo que no se le tornaba blanco se le caía, y el bonito rostro de la pobre muchacha había desaparecido. Con el paso de las semanas su piel se fue tornando a un tono rosado y su cara ya no parecía una cara, la tenía ovalada y unos dientes deformes y chuecos. El iris de sus ojos, antes azules, ahora era gris, sin vida. Y la nariz esbelta ahora era achatada y deforme. La pobre niña parecía un monstruo y su padre los sabía. Los compañeros del padre le decían que parase los experimentos pero él no quería, y no era por que no amase a su hija sino porque abía que si paraba, María moriría. Al cabo de dos semana la piel se le empezó a desprender del cuerpo dejando al descubierto músculos y tendones y la chica ya no era capaz de pronunciar palabra. Se estaba convirtiendo en una especie de animal.

Las cocineras del comedor del área afirman que durante los años que duró el experimento se cocinaban grandes cantidades de comida destinadas a la sala en la que María vivía.

Al cabo del tiempo el padre de Maria murió y dejó una nota donde pedía que cuidasen de María y que le diesen de comer tres veces por día, pero sus compañeros no hicieron caso y decidieron que lo mejor era dejar que María muriese de inanición. La primera noche que la niña no probó bocado se escucharon gritos y aullidos por toda la zona al rededor de su sala y a la mañana siguiente los dos guardias que protegían la puerta no estaban, en su lugar había un charco de sangre. Se dispararon todas las alarmas, Maria había escapado. Una hora después de dar el aviso, una cocinera se la encontró en un rincón de la cocina engullendo los cuerpos de los guardias. La cocinera exhaló un grito de pánico al ver el rostro grotesco de ese ser masticando los cuerpos sin vida de los hombres. Tres guardias escucharon el grito desgarrador de la mujer y corrieron a socorrerla pero ya era demasiado tarde. Los guardias dispararon, pero las balas no le afectaban en absoluto. El monstruo los descuartizó de un manotazo y siguió su camino como si nada.

Se acordonó la zona en la que María se encontraba y la sellaron con materiales super resistentes para que ese ser no pudiese escapar de ninguna manera y no pudiese hacer daño a nadie más. Desde entonces no se sabe si María murió o aguarda el momento para poder salir y hacer pagar a todos lo que le hicieron.
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