JUAN Y EL EXTRAÑO MATERIAL

Una tarde soleada, un científico llamado Juan, que siempre estaba buscando materiales u otras cosas para investigar, se enteró, gracias a un amigo, que había una fábrica que trabajaba con productos y materiales ilegales, radioactivos y no muy conocidos.
Así que, emprendió camino hacia la fábrica, que quedaba muy lejos de su casa. Al llegar, se encontró con unos hombres de trajes amarillos y máscaras, quienes le dijeron que, si quería entrar a conocer los materiales con los que trabajaban, tenía que ponerse los mismos trajes que ellos.
Una vez adentro, encontró toda clase de materiales desconocidos, pero el que más le llamó la atención fue la nieve carbónica, así lo llamaban ellos a ese material. Juan compró bastante y lo llevó a su laboratorio secreto, que estaba debajo de su casa. Cuando él abrió la caja había un papel, pero por la emoción que tenia de ponerse a investigarlo no le dio importancia, creyó que era el papel del recibo. Juan lo agarro con la mano se quemó, gritó muy fuertemente y rápido fue al médico para ver lo que tenía.
El médico le revisó la mano y dijo que solo era una quemadura por frío, le preguntó con que se había quemado y Juan le explico que era un raro material llamado nieve carbónica, el médico nunca había escuchado nombrar algo así.
El científico volvió a su laboratorio y encontró el papel que creía que era el recibo y decía: “Manipular este objeto con guantes”, se los puso y comenzó a investigarlo. Con el pasar de los días descubrió que está formado de dióxido de carbono, que al echarle agua caliente salía humo, se evapora en vez de derretirse como el hielo, también que estaba a -78 grados y que sufría un cambio llamado sublimación, que consistía en que el material pasara de su estado sólido a gaseoso, sin pasar por el líquido. Al científico no le gustaba mucho el nombre de nieve carbónica así que decidió llamarlo hielo seco. Hielo por su gran parecido a la nieve y al hielo en su aspecto y temperatura. Seco, porque cuando se sublima no deja rastros de humedad ya que su estado natural es gaseoso.
Como era un científico curioso y un inventor, se puso a pensar en qué se podía utilizar este material. Se le ocurrió que podría usarlo para apagar el fuego y creó el extintor. Gracias a todos sus descubrimientos se hizo famoso y continuó mejorando su laboratorio para poder trabajar junto a su hijo.



FIN
Autor: Benjamín Borghello
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