EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Comenzaba un día más, como cualquier otro. Me encontraba sobre mi cama, recién despertado, con unos fulminantes rayos de sol que estaban golpeándome en la cara. Era habitual que en las mañanas de junio hiciese algo de calor, y esta era una de ellas. Me senté encima de la cama y miré el despertador. Las 6 y 37. Me fui al baño a lavarme la cara y tras haberme aseado me dirigí a la cocina, con la intención de prepararles a mi mujer y a mis dos hijos, Juan y María, un buen desayuno.
Estábamos sentados en la mesa del comedor y estábamos muy callados, así que decidí romper el silencio.
- Bueno chicos, ¿qué vais a hacer hoy en el cole?
- Como hoy es el día de la Tierra, los profesores han invitado a una mujer que va a hablar sobre el planeta. –Dijo Juan. -¿Cómo se llamaba? ¿Gracia Turber? – Empezó a mirar a María por si ella sabía su nombre.
- Creo que se llama Gemma, y ahora mismo no me acuerdo de su apellido. –Contestó ella.
- Ahhh. Estáis hablando de Greta Thunberg. –Intervino mi mujer, Marta. –Por sorprendente que os parezca, esa mujer, vuestro padre y yo tenemos exactamente la misma edad.
- En su momento, cuando tenía 16 años, decidió no ir al colegio, porque estaba realmente aterrada por lo que estaba ocurriendo en el planeta. –Retomé la palabra. – En nuestros tiempos las temperaturas estaban aumentando en el planeta, debido al deterioro de la capa de ozono causado generalmente por las ingentes cantidades de dióxido de carbono que habíamos estado enviando a la capa de ozono. Eso sin contar los problemas generados por la falta de reciclaje y la tala excesiva de árboles que causaban una regeneración más lenta del oxígeno en el planeta. Vosotros estáis dando estas cosas, ¿no?

*En la charla*
- Y tras iniciar una auténtica revolución ambiental, no solo en mi país, sino en todo el mundo, pudimos convencer a la gran mayoría de dirigentes políticos, para que empezasen a introducir importantes medidas que cambiarían el curso del planeta. Contacté con importantes científicos y en función de unos estudios que se realizaron, se descubrió que a partir de 2030 no habría marcha atrás en este problema ambiental, del que a punto estuvimos de quedarnos sin poder solucionarlo. Cuando cumplí 17 años, en 2020, comenzaron una serie de medidas aplicadas especialmente, a los países del primer mundo. Estas normas implicaban el uso de combustibles fósiles por debajo del 50%, el aumento del uso de energías renovables (siendo la predominante en estos países), y un reciclado de al menos un 70% de los materiales que producían (que acababan siempre en la basura). Todo esto, en un plazo de 5 años. Afortunadamente, logramos cumplir el objetivo, y en ese tiempo que estuvimos intentando lograrlo, yo no perdí el tiempo. Estuve estudiando ecología y empecé a meterme en el mundo de la política. En base en mis logros, conseguí mayor popularidad, llegando a lo que soy hoy en día, una eurodiputada de un partido político que está gobernando actualmente en Suecia, imponiendo un gran número de medidas en favor del planeta a lo largo de mi corta carrera.

En ese momento en el salón de actos solo se escuchaban aplausos, no porque hubiese estado bien la charla, sino porque tanto alumnos como profesores, sentían que tenían delante de ellos a una persona que había cambiado el transcurso del mundo. Hoy 22 de abril de 2039, se han conseguido bajar de forma desmesurada los niveles de contaminación, teniendo una situación ambiental mejor que la de 1980. Todo, gracias a la heroína que inició una revolución a nivel mundial hace tan solo 20 años. Una heroína, con nombre y apellidos, pero sin capa, Greta Thunberg.
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