IRIS

Siempre he pensado que pertenezco al planeta equivocado. Han sido muchas las veces que he soñado con despertarme nada mas abrir los ojos y salir flotando en busca de las experiencias de un nuevo día, porque en Iris siempre hay algo nuevo que descubrir. Si, ya lo sé, os estáis preguntando qué es lo que acabo de decir, bien, Iris es el noveno planeta del Sistema Solar, todavía no ha sido descubierto, pero algún día, estoy segura de ello. Se me ocurrió un día, si no puedo vivir allí por lo menos me lo imagino. Os voy a explicar un poco a que se debe el nombre, nada más ni nada menos que cuando era más pequeña llegué a creerme que mi propio ojo me traicionaba, no podía ver estrellas en el cielo y mucho menos los planetas, así que pensé que éste como he dicho, me estaba traicionando. Le pregunté a mis padres por qué no podía ver ciertas cosas y sólo entendí 3 palabras, retina, iris y roto; decidí quedarme con las 2 últimas ya la primera me parecía una palabra demasiado desagradable, como quien escucha resina y piensa en aquella viscosa baba que tienen los árboles. Así que ya tenía mi nombre, Iris, y que bonito sonaba. A veces imaginarme que estaba en este planeta era lo mejor que podía pasarme, era como si estuviera de verdad allí, creía que era como en Avatar y viajaba de verdad a otro mundo, pero a día de hoy, me da mucha ternura recordar aquellos tiempos. Todavía no me he presentado, perdonadme que maleducada soy, mi nombre es Lur que para los que no lo sepan, significa ¨Tierra¨ en español, en mi cabeza suele sonar más interesante, lo prometo. No sé si mi nombre podría haber sido la principal curiosidad que me hace querer saber tanto de los planetas, si es así, gracias papá y mamá. Tengo 17 años y actualmente estoy estudiando un bachiller de ciencias, creo que os habréis percatado que de mayor quiero ser científica, astronauta o si esto no funciona me conformaría con trabajar en la NASA, sí, eso estaría bien. Llevo desde que tengo uso de razón planteándomelo, nunca había estado tan segura de algo como lo estoy de esto. Perdón, perdón se me había olvidado seguir escribiendo por aquí, ya ha pasado mucho tiempo desde la última vez que os estuve contando mi vida, para ser exactos, casi 4 años. Ha pasado mucho mucho tiempo, he estado algo liada, ya sabéis los exámenes, los chicos, amigos, familia, lo normal. Estoy acabando ya el tercer año de astrofísica. Cuando por fin haya terminado no sé qué hare, pero algo bueno para el mundo seguro. Hola, os acordareis de mí, o eso creo. Ya han pasado 3 años desde que estaba una tarde aquí escribiendo haciéndome creer que haría algo bueno para el mundo, toda mi vida cayó en picado cuando esa misma tarde yendo a tomar algo con unos compañeros de clase, de repente mi cuerpo dejo de funcionar, noté como el tiempo se paraba y como todo lo de mi alrededor no se movía; sin embargo notaba como lágrimas recorrían mi cara sin ni siquiera yo hacer que salieran de mis ojos, no sabía si era yo o era mi cuerpo el que después de haber sido impactado por un coche iba solo, sabía que no era yo la que lo controlaba, y tenía razón, porque después de aquello no volví a poder controlarlo, no podía hacer que mi cerebro le ordenase a mis piernas que se me movieran o que hiciera que mis manos se levantaran. A veces la vida se encarga de ponernos obstáculos en nuestro camino cuando todo nos va bien. Perdí todas las fuerzas que me quedaban, la esperanza, que es aquello que dicen que es lo último que se pierde, fue una de las primeras cosas que ya no tenía. Lo más extraño que podrían regalarte por tu cumpleaños solo se le ocurre a mi padre, me llevó a un laboratorio en el cual trabaja un amigo suyo, sigo preguntándome porque yo no sabía nada de él. Solamente recuerdo estar allí, dormirme y cuando desperté sentía que había vuelto a nacer, no sé qué paso en ese laboratorio, pero, aunque tuve que volver a aprender como andar, moverme e incluso a decir muchas palabras, valió la pena aquel extraño regalo. Soy Lur, tengo 24 años y aunque al principio no sabía cómo expresarme cuando me pidieron que hablase sobre la ciencia, ahora puedo decir que ha sido la ciencia la que un día consiguió salvarme, y aunque siempre he creído que pertenecía al planeta equivocado, solo me ha faltado confiar más en lo que este podía hacer, ahora sé que es aquí donde debo estar.
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