La expedición

Estimado Sargento 10011,
Por obvias razones, he decidido enviarle el informe de la expedición “Beyond” en este arcaico formato: papel. Sinceramente, con el auge del terrorismo cibernético, temo que este documento pueda salir a la luz, porque escandalizaría a toda Marte, así que le ruego la mayor discreción posible.
En las siguientes páginas se muestran todos los detalles que concierne a la expedición, que son los papeles que deberá de entregar a la Comisión Científica por la Seguridad Ciudadana (CCSC). Pero en este folio le resumo un poco los acontecimientos, para que los entienda y sepa la gravedad del asunto.
Durante generaciones, fuimos incapaces de atravesar el campo protector que rodeaba a la Tierra, una super red electromagnética, cuya construcción es aún un misterio, que repelía con furia extrema cualquier metal que se acercaba a ella a una distancia menor de 3 kilómetros. Este hecho impulsó las investigaciones sobre la Tierra y nuestros orígenes, el porqué nuestros antepasados huyeron a este inhóspito planeta, porqué nos cerraron el camino de vuelta, porqué destruyeron todos los informes... En definitiva, buscábamos la verdad, y esta es la razón por la cual se creó esta expedición.
El día 28 de agosto de 3910 la expedición “Beyond”, dirigida por mí, salió rumbo a la Tierra, y, el 19 de octubre de ese mismo año, aterrizamos en ella. Supongo que ahora usted se estará preguntando el cómo pudimos lograr esta hazaña. Pues la respuesta es más sencilla de lo que pueda creer: todo se trata de imanes cargados.
Gracias a los estudios previos al despegue, concluímos que la compleja red artificial electromagnética de la Tierra tenía puntos débiles. La Tierra, al igual que Marte, tiene un campo magnético natural, o magnetosfera, inducido por el núcleo externo de esta. Resumidamente, el hierro, un metal altamente conductor y abundante en esta parte del núcleo, al estar fundido por las altas temperaturas, fluye creando corrientes, originando así un campo magnético variable, que a su vez, debido a la ley de Faraday, genera un campo eléctrico.
Teóricamente, el campo protector no debería de verse afectado por esta magnetosfera, ya que está, supuestamente, lo suficientemente alejado y, además, se ve reforzado en las zonas en las que la otra esfera es más débil y viceversa, para garantizar una cierta homogeneidad en su funcionamiento. Pero con lo que no contaban los científicos de entonces es con el cambio de la magnetosfera. Está, debido a complejos factores, cambia y sus polos se invierten, pero este cambio ha sucedido muchísimo más rápido de lo que ellos se esperaban, haciendo que se produjeran deformaciones en el campo protector. Por ello, hay ciertas zonas donde está bastante debilitado. Contando con esto, decidimos cubrir la carcasa de la nave con materiales que creasen cargas electromagnéticas fuertes, como para desestabilizar definitivamente estos “agujeros”, y así atravesarlos, no sin dificultad.
Encontramos un agujero lo bastante débil y procedimos a realizar la maniobra. Gastamos casi un 30% más de combustible en atravesar esa zona que en todo el viaje de ida, pero lo logramos.
Después de tantos años, tantos estudios y tantos sacrificios, habíamos conseguido aquello a lo que, prácticamente, habíamos dedicado nuestras vidas; pero lo que vimos no fue para nada lo que imaginábamos. Pensábamos que la Tierra, al no albergar ya al ser humano, habría rejuvenecido y los ecosistemas habrían embellecido, pero no es así, ni mucho menos. Nada más abrir las compuertas de la nave, los contadores Geiger, que miden la radiación, se dispararon. Bloqueamos las salidas inmediatamente, y nos quedamos mirando a través de las ventanas.
No queda nada. Ni flora, ni fauna, ni siquiera el oxígeno suficiente para poder vivir allí, por no hablar de la radiación. Las tierras están podridas, los mares negros y todo aquello de lo que hablaban nuestros antepasados, la Torre Eiffel, las pirámides de Egipto, los canales de Venecia, la muralla china, ya no existe, se lo ha comido la muerte.
Creemos que pudo haber una guerra nuclear, y que los pocos supervivientes escaparon de ese infierno para meterse en uno menor, nuestra Marte. Eso explicaría, por ejemplo, la razón por la que todos somos pálidos, rubios y de ojos claros.
Se que la población entera espera que vengamos con buenas noticias, están deseando salir de aquí, ver todo aquello con lo que llevamos soñando desde que nos fuímos, pero ese lugar ya no existe. Y se que también esperan llenar las provisiones globales de oxígeno es la Tierra, pero eso es imposible. Solo nos queda esperar a morir ahogados, como ya pasó años atrás. Por favor, no descubra esta información, se lo ruego.
Cordialmente,
Doctor 3457

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