Disfrutando del cielo nocturno.

Isabel tiene 7 años. Le encanta observar las estrellas. Le encanta observar la Luna. Le encanta observar el cielo. Tiene el privilegio de vivir en una finca apartada de la ciudad lo que le permite observar el cielo sin estar rodeada de tanta contaminación lumínica. Comparte esta afición con su abuela.
Esta noche habrá un eclipse de Luna. Isabel tiene miedo que la luna llena que tanto estaba esperando desaparezca para siempre. Su abuela le ha explicado que los eclipses totales de Luna se producen cuando hay un alineamiento casi perfecto entre el Sol, la Tierra y nuestro satélite. Nuestro planeta proyecta su sombra sobre la Luna cuando está en fase de Luna llena, pero no desaparece de nuestra vista, lo que ocurre es que se tiñe de rojo.
-¿Es magia, abuela?- le pregunta Isabel.
-¡Parece magia!, es verdad, pero no lo es- contestó la abuela a su atenta nieta. Todo se produce debido a la filtración de la luz solar a través de la atmósfera terrestre hacia la superficie de la Luna, se eliminan sus componentes azules y deja pasar solo la luz roja.
Y le sigue explicando:
-Los eclipses de Luna se producen siempre durante luna llena o también llamado plenilunio. La Tierra está iluminada por el Sol y durante el eclipse crea una sombra larga que tapa la Luna completamente. Pero no se esconde del todo como tú crees, pequeña Isabel, sino que se nos muestra una suave tonalidad rojiza.
-¡Vaya! ¡Qué bonito!- contestó la niña.
-¡Mira abuela! ¡Una estrella fugaz!
-Por cierto abuela, ¿qué son las estrellas fugaces?, nunca me lo había preguntado hasta ahora.
La abuela se rió a carcajadas.
- Las estrellas fugaces son realmente meteoros, no son estrellas. Se observan como estrellas que cruzan a toda velocidad el cielo, pero realmente no son estrellas. Una estrella fugaz es realmente pedazos de roca, polvo de asteroides y cometas que desde el espacio golpean la atmósfera de la Tierra y se desintegran en la atmósfera al acercarse a la Tierra a toda velocidad, aproximadamente a unos 80 km por segundo.
-Y te contaré más, a los trozos de roca que no llegan a la superficie de la Tierra se les llama meteroides y a los que impactan con la Tierra se les llama meteoritos.
-¡Quiero ver muchas estrellas fugaces!- replicó Isabel.
-Hoy no es el día ideal- contestó su abuela. La Luna está llena por lo que el cielo no tiene la oscuridad necesaria para una visualización ideal. Por ejemplo cuando tenemos luna nueva o en fase creciente, el cielo está más oscuro y así la visión de las estrellas fugaces es mejor.
-Ohhh, ¡qué pena!- exclamó la niña.
-No pasa nada Isabel, hay muchas cosas muy interesantes que se pueden observar en un día como hoy.
-¿Cómo qué? Abuela.
-Pues mira, como hoy hay luna llena podemos observar con un telescopio la Luna, que está llena de cráteres por el impacto de los asteroides a lo largo del tiempo.
-¿Sabes, Isabel, que lo primero que quise observar con todo detalle cuando tuve mi primer telescopio fue la Luna? Te contaré algunos secretos.
-Se ve mejor cuando está en cuarto menguante o en cuarto creciente. En estas fases lunares puedes apreciar con mayor nitidez las montañas y los cráteres. Existen zonas oscuras que llaman mares lunares y otras más brillantes llenas de cráteres y montañas. Las imágenes son más claras y bonitas en estas fases de la Luna y se pueden ver mejor los detalles. La mayoría de los cráteres tienen un aspecto circular y algunos hasta tienen nombre, como Clavius, Shickard, Schiller, Gauss y Janssen. El más grande es Clavius cuyo diámetro es de 230 km, le sigue Shickard con 202 km, luego Schiller con 180 km, Gauss con 179 km, y Janssen con 160 km. Tienen nombre de astrónomos, de escritores, científicos, filósofos, etc. Incluso tienen algunos nombres de españoles famosos como por ejemplo, Alfonso por Alfonso X el sabio, cráter de 108 Km o Cajal por el premio Nobel de medicina Don Santiago Ramón y Cajal, un pequeño cráter de 9 km.
-Abuela, ¿tú crees que le pondrán mi nombre a un cráter?
La abuela sonrió y respondió- Ya existe un cráter con tu nombre, es un cráter de 1 km.
-¡Viva!- gritó la pequeña.
-Venga y ahora vamos a prepararnos para ver el eclipse y ya seguiremos con los cráteres otro día. En la superficie de la Luna no hay viento ni lluvia y los cráteres y relieves de nuestro satélite no van a desaparecer. La mayor parte de los cráteres de la Luna se han formado hace muchísimo tiempo, entre aproximadamente hace unos 4.600 a 3.800 millones años, así que seguirán allí mañana. Y ahora preparada que el eclipse va a empezar.
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