Jimmy y el virus

Había una vez un niño, Jimmy que con tan solo 9 años comenzó a jugar con el quimicefa y soñaba con ser un gran científico, lo que no sabía es que años más tarde le iba a pasar algo que le cambiaría la vida.
Jimmy creció feliz jugando a su juego de experimentos, y realizando investigaciones ya que era un chico muy curioso. En el instituto sacaba muy buenas notas, y como no su asignatura favorita, era química, era un alumno brillante. Cuando acabó el instituto se matriculó en la universidad y estudió ingeniería química, por supuesto le encantaba estudiar esa carrera ya que era su pasión desde los 9 años. Sacó la carrera con matrícula de honor debido a su brillante expediente académico.
Empezó a trabajar en un pequeño laboratorio con pocos recursos que subsistía gracias a las ayudas del gobierno que aun creían en ellos, pero había un problema, estaban en crisis y tenían que recortar gastos, por lo que, si no hacían algo que les impresionara, dejarían de invertir en ellos. Se pusieron a trabajar duro sin descanso día y noche investigando y creando, pero llegado el día, no consiguieron impresionarles y lamentablemente tuvieron que dejar el laboratorio ya que no tenían fondos.
Jimmy se decepcionó, pues este era su trabajo soñado desde que era pequeño, pero no se dio por vencido tan fácilmente, pues era un chico curioso así que decidió invertir y en su garaje se hizo su propio laboratorio, y comenzó a experimentar.
Tras meses de investigación, se apuntó a una exposición de ciencias, y un gran cazatalentos le descubrió y lo contrató para trabajar en un gran laboratorio de última generación
Jimmy estaba muy feliz de poder trabajar en tal laboratorio, todos los días iba muy feliz a trabajar.
Pero un día todo se torció, unos terroristas soltaron sobre una ciudad un arma química letal que era capaz de matar en cuestión de horas y a las pocas horas de la muerte por lo que la investigación debía ser muy rápida. Tras días de horror y muertes, los médicos empezaron a investigar a fondo una cura que fuera capaz de acabar con esa arma química que seguía surcando los cielos de todas las ciudades donde era liberada. Tras varios meses sin conseguir nada, las muertes seguían aumentando y la esperanza se iba perdiendo, se comenzó a pensar que ese podría llegar a ser el fin de la humanidad tal y como se conocía.
Jimmy preocupado por lo que pasaría con la humanidad, fue al laboratorio con restos de un cadáver de hace no muchas horas para investigar y desarrollar una posible cura para el virus.
Tras unas semanas de duro trabajo sin descanso, Jimmy logró averiguar la composición del virus para saber cómo atacarlo y acabar con él, esto iba a ser una dura lucha entre Jimmy y el virus.
Consiguió elaborar un compuesto que era capaz de acabar con el virus, así que pronto comenzaron los experimentos.
Lamentablemente al final no fue capaz de matar al virus y el tiempo ya hacía días que empezó a correr en su contra, pero él no se dio por vencido tan fácilmente y siguió intentándolo.
Siguió y siguió hasta que finalmente cuando casi se daba por vencido, realizó otro experimento más y esta vez lo consiguió, el compuesto definitivo que era capaz de matar al virus en cuestión de pocas horas, pero aún no lo había probado en humanos, por lo que decidió ir a un hospital y realizar pruebas en los enfermos, pero debía ser rápido pues el virus mataba en pocas horas.
Llegó al hospital a toda prisa y corrió a la primera habitación que vio que tenía un enfermo de ese virus, entró rápidamente y le preguntó si quería probar un compuesto que el mismo había creado y que en sus experimentos era capaz de matar al virus en pocas horas, el paciente como última esperanza, aceptó. Jimmy lo comunicó a los médicos y estos también estuvieron de acuerdo. Le inyectó la que posiblemente fuera la cura, y efectivamente, tras un par de horas el virus desapareció del organismo de esa persona, así que rápidamente, Jimmy se hizo con todos los científicos y médicos posibles para desarrollar más copias de la cura para salvar a la humanidad lo más rápido posible. El virus aún seguía en el aire, por lo que lo primero sería eliminarlo del aire para no infectar a más personas.
Tras dos semanas de un trabajo excepcional, consiguieron eliminar el virus del aire y una semana después la cura estaba llegando a todo el mundo.
Un mes después del suceso, a Jimmy se le fue concedido el premio nobel de la ciencia y fue reconocido como la persona que salvó a la humanidad.
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