2100

Hola a todos, me llamo Sam y soy un chaval normal y corriente de 19 años. Vivo en el Polo Sur
con mis padres y con mi hermano Jonny desde hace unos pocos años. Ahora mismo nos
encontramos en el año 2100 y hace ya 20 años que los problemas en el planeta se hicieron
notar. Todo comenzó con el agotamiento de los recursos naturales no renovables por nuestra
velocidad de explotación. Esto fue un problema ya que dependíamos mayormente de éstos
para obtener energía ya que los recursos renovables no eran lo suficientemente eficientes
como para cubrir las necesidades de los 10000 millones de habitantes que en ese momento
vivían en la tierra. La energía nuclear se volvió el recurso energético más usado ya que además
de obtener mucha energía, no contaminaba.
Pero los daños climáticos causados con la extracción de los recursos no renovables ya eran
irreversibles con lo que causaron que ese verano el polo norte se derritiese y con la subida del
nivel del mar la mayoría de centrales nucleares fueron arrasadas por culpa de la cercanía de
estas al mar. Además de centrales nucleares muchas ciudades costeras importantes como
Nueva York y Barcelona fueron arrasadas por el agua.
El tiempo no solo cambió en el polo norte, la temperatura media del planeta subió tres grados,
y con esta subida de temperatura, el tipo de clima del sur de Europa, del sur de Asia, de
Centroamérica, de Sudamérica y de todo el hemisferio sur, menos la Antártida, pasó a ser un
clima desértico donde apenas llovía. Esto causó la destrucción del Amazonas, selva que
producía el 20% del oxígeno que respirábamos.
Todos estos problemas produjeron una grave crisis económica y social. El dinero empezó a
dejar de tener valor y la gente sobrepasada por la situación que estaban viviendo empezó a
salir a la calle a pedir a los políticos una solución rápida. El problema de verdad fue cuando la
falta de lluvia se hizo notar y mucha gente comenzó a morir deshidratada. Había mucha gente
para la poca agua potable que teníamos y los gobernantes de cada país no se ponían de
acuerdo para dividirse el agua entre naciones.
Finalmente con toda la tensión que había, comenzó una guerra, pero no una guerra cualquiera
sino que la primera guerra nuclear. Fue una guerra en la que la química obtuvo un papel muy
importante. Las bombas atómicas caían por todos lados y el horror y el número de muertes
eran grandísimos.
En el año 2092 la guerra terminó, solamente con un único problema resuelto, el número de
habitantes ya que en esta guerra murieron 9500 millones de personas y los pocos que
sobrevivimos fue porque conseguimos trasladarnos a lugares casi inhabitados de la tierra, en
mi caso al Polo Sur.
A pesar del pequeño número de habitantes en la tierra, los factores climáticos seguían
empeorando y el continente en el que vivía se estaba convirtiendo en los pocos lugares donde
la vida humana era posible ya que la nieve solo aparecía durante el invierno y la vegetación era
increíble. La vida era muy tranquila pero estábamos viviendo como hacía 3000 años, sin
ninguna tecnología y así no podíamos avanzar como especie. Lo que estaba claro era que la
forma de producir energías tenía que ser completamente distinta a lo que estábamos
acostumbrados.

Lo ideal era recurrir a los recursos naturales renovables como la energía eólica, la energía
solar, la energía de biomasa etc., ya que no contaminaban nada y no se acababan como los no
renovables, el problema era que no eran muy potentes y no funcionaban siempre que
queríamos.
Un día fui a uno de los pueblos más antiguos de la Antártida y me encontré con una gran
sorpresa, tenían muchísimas maquinas que funcionaban sin electricidad pero no tenían ningún
tipo de lugar de donde sacar energía. Fue entonces cuando me enseñaron un tipo de planta
que únicamente crece en ese lugar y que sus pétalos contenían un tipo de sustancia que al
frotarlo con un una máquina comenzaba a funcionar sin necesidad de electricidad para siempre.
Pensé en que si utilizábamos esas plantas para todas las máquinas acabaríamos igual que
antes ya que lo sobreexplotaríamos y se acabaría extinguiendo, entonces se me ocurrió que si
usábamos alguna planta en nuestras centrales de energía renovable podríamos tener energía
siempre que quisiéramos sin contaminar.
Llegamos al 2100 y el planeta sonríe después de 5 años sin emisiones de gases de efecto
invernadero tras haber aprendido de nuestros errores.
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