Flujo

Un gran torrente de chispas, transportando todo. Silicio y Germanio, Separando y juntando, directores en una orquesta de pura energía. Click, clack, click clack, se repite sin cesar, la sinfonía de un artista inspirado. Controladores aplastados, liberando energía. Poco a poco se construye un mensaje, “01001000 01100101 01101100 01101100 01101111 57 6f 72 6c 64” disminuyendo, alterandose. Preocupado, el Escritor mueve el ratón, la luz roja de su receptor brillando en la oscuridad de su habitación en la noche, al levantarlo. Doble clic, Y el mundo se enciende. la electricidad fluye por su monitor, encendiendo pequeños leds en la pantalla, que rápidamente adquiere color. Empieza a escribir, introduciendo su búsqueda en su motor preferido. Información enviada, se dirige a través de su ordenador. Viajando, a una velocidad jamás vista, los datos rebotan en las paredes de la fibra cual bola en una máquina de pinball. Se aceleran, y aceleran, hasta llegar al servidor. El enorme ordenador procesa su petición, y el rebote de luz en el cable de fibra de vidrio se resume. La señal viaja, y entra en su máquina, actualizando su cliente. La página pronto cambia de color, mostrando lo que él buscaba; StackOverflow, que siempre ayuda en caso de problemas. Busca por foros, y busca por foros, hasta encontrar uno en concreto que le solucione su duda. Cerrado. El pánico se planta en la mente del Escritor tan rápido como las semillas de una planta parasitaria. “Tiene que haber alguna manera, no?” Se pregunta, mientras empieza a sudar. Busca más, y busca más, como esperando encontrar el santo grial. Cerrado, cerrado, respondido, con la respuesta rota. El pánico se arraiga incluso más en el Escritor. “¡No, no puede ser! ¡Se que alguien más hizo esto!” Grita, con desesperación. Parece que el Escritor no podrá acabar su trabajo esta noche. Se levanta de su silla. El Escritor se percata de lo tarde que se le ha hecho, aún sigue en su habitación, solo iluminado por el brillo débil de su monitor. Se dirige a su habitación, con una lentitud característica de alguien que no ha descansado bien en los últimos días. El Escritor sólo tiene que acabar lo que le ha mandado su jefe, y va a lograrlo antes de mañana, aunque no tenga que dormir. Al final alcanza lo que él estaba buscando. Un termo de cafe. Lo agarra, y se dirige lentamente de vuelta a su habitáculo. Se sienta, y toma un gran sorbo. La amargura del café casi le hace olvidarse de la presión que tiene para acabar este encargo, y su temperatura le despierta, haciendo que sus ojos se abran, como la lente de una cámara al enfocar. Mira a su reloj, son las 04:00. “Aun me da tiempo a acabar esto”. Click clack, click clack. La melodía se torna más caótica. Su tecleteo toma un Allegro, contrastando con su anterior adagio. Escribir,probar, arreglar, repetir. Escribir, probar, arreglar, repetir. Escribir, probar, arreglar, repetir. Este ciclo se repite una, y otra, y otra vez, cada vez con más velocidad, pero más pausas entre cada paso. El ritmo se relaja, y claqueteo de las teclas empieza a oírse menos, y menos. Es entonces que el Escritor se percata de un fallo vital; Se le había olvidado uno de los dos iguales al declarar una variable. “¡Pues claro que era por eso, debo de ser tonto!” Rápidamente arregla esta errata, y reiteró el ciclo de escritura y pruebas. Al final ya funciona. Satisfecho, el Escritor teclea una combinación en su teclado, un nuevo archivo creándose, lentamente. Se guardan datos, se compila código, se guardan datos… “Sin_Título.js… Pues oye, que si no” Le da a enter, y un motor empieza a moverse. Dentro de su máquina, un imán empieza a moverse a alta velocidad. Positivo a negativo, negativo a positivo, cambia uno de sus sectores a ser reconocidos como este archivo. Una leve sonrisa se presenta en el rostro de nuestro Escritor. Este apaga la pantalla de su ordenador, y pone una funda sobre su teclado, para evitar acumulaciones de polvo. Exhausto, se dirige a su cama, y se queda dormido, al entrar en contacto con las suaves plumas de su nordico. La tranquilidad que ahora presenta, teniendo un gran contraste con su nerviosismo presentado anteriormente. El Escritor se duerme, poco a poco, feliz por haber podido acabar con otro encargo, y con entusiasmo por empezar el siguiente.
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