El Origen de la Vida

Hace varios millones de años, el planeta Tierra estaba lleno de erupciones volcánicas, era como un planeta incandescente. Un ejemplo de cómo podía estar la Tierra en aquella época y lo caliente que estaba la superficie terrestre lo podemos comprobar observando el núcleo de la Tierra de ahora, o de forma más evidente observando la lava de un volcán cuando explota, todo lleno de ríos de lava, cenizas y explosiones que lanzan rocas a cientos de metros.

Nuestro planeta atacado por meteoritos constantemente y sin muestras de vida alguna, no se parecía nada al Planeta Azul que ahora conocemos, más bien parecía un planeta rojo; pero mucho tiempo después cuando la superficie de la Tierra se fue enfriando, y desapareciendo los gases que rodeaban el suelo, casualmente dos partículas de hidrógeno y una partícula de oxígeno se juntaron y dieron lugar a lo que ahora consideramos la principal y más abundante fuente de vida en la Tierra que hoy seguimos conservando: el agua. A esa primera gota de agua se le fueron sumando varias más, y más y más, y así durante mucho tiempo, formaron a lo que ahora conocemos como ríos, lagos mares y océanos pero también nubes, niebla, hielo y nieve. Durante otro montón de años, se le fue sumando al agua las diferentes condiciones que permitieron la vida: la distancia al Sol rebajó la temperatura media hasta conseguir que fuera la óptima para la vida en la Tierra, a la vez se fue formando una atmósfera protectora que repelía la radiación perjudicial procedente del Sol, un campo magnético, y gases esenciales como el dióxido de carbono y el oxígeno.

Pero no penséis que los meteoritos dejaron de atacar nuestro planeta de un día para otro. Seguramente muchos meteoritos traían alguna forma de vida a la Tierra pero las condiciones no eran apropiadas para que a partir de ello se pudiera iniciar más vida.

Pero llegaron las casualidades y parecía que todo estaba dispuesto para que coincidiera la llegada del meteorito y acertara a caer en el enorme mar que había en aquel entonces. Ese meteorito había traía un regalo y era que transportaba varias bacterias que fueron la primera forma de vida del mundo que consiguió adaptarse al medio y las condiciones terrestes. Habían caído muchos meteoritos y asteroides más en la Tierra, pero las condiciones no eran las apropiadas para las formas de vida que traían y se extinguieron. Sin embargo, este meteorito había traído formas de vida que consiguieron adaptarse a las condiciones terrestres o mejor dicho a las condiciones acuáticas. Y aquí tenemos a nuestra protagonista, una bacteria que junto a sus compañeras fueron formando una familia. Algunas eran altas, otras eran bajas, otras gordas y otras más delgadas. De esta forma se fueron creando varios tipos de especies de bacterias y cada familia se fue multiplicando y cada vez eran más diferentes entre sí. Pero no penséis que todas esas bacterias vivían en el mar, porque esta familia estaba en un pequeño charco que era tan grande como la palma de una mano y no tenían comida suficiente para tantos como eran. Por eso algunas de las bacterias más valientes decidieron salir del charco para buscar más alimento, pero ninguna conseguía pasar mucho tiempo fuera del agua. A lo largo de los años, las bacterias se fueron haciendo cada vez más resistentes a la vida fuera del charco, y pocos años después fueron desarrollando primero branquias y luego pulmones y miembros que les permitirían respirar y desplazarse fuera de la vida acuática. Y aquí tenemos a los primeros reptiles o formas de vida terrestre. No todas las bacterias quisieron salir del charco porque las que se fueron dejaron mucho espacio y comida suficiente, por eso se formaron los peces. De esta forma, también las bacterias que vivían en el fondo del mar evolucionaron y desarrollaron diferentes formas de vida por eso ahora vemos muchos animales que viven en el agua que son parecidos a los que viven fuera, por ejemplo los pingüinos se parecen a los pájaros porque tienen alas y pico.

Mucho tiempo después, aparecieron muchas más formas de vida. Había reptiles, aves, peces, muchas más bacterias e incluso monos que evolucionaron hasta la aparición de los humanos. Todas estas especies se formaron gracias a esa bacteria inicial que dio origen a la vida en la Tierra.

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