El final

Escribo este documento con el fin de dejar guardado el fin de la raza humana. Pero para ello necesito empezar desde el principio. Hace unos años, me propusieron entrar en un grupo para realizar un proyecto secreto relacionado con la ciencia. Como buen ingeniero médico que soy, decidí involucrarme al máximo. Lo que no sabía en ese momento era que ese equipo era en realidad una organización secreta y corrupta, con una finalidad horrible: sustituir a la raza humana por unos clones exactamente iguales. Cuando me enteré, la idea me pareció algo descabellado e intenté echarme atrás según me lo dijeron. Pero al pasar unos días pensando en el proyecto, me di cuenta de que esta era la mayor oportunidad de mi vida.
Acepté después de pensarlo mucho, sin saber el porqué. No entendía la finalidad de acabar con la humanidad, pero decidí no darle más vueltas. El primer día, me presentaron al resto del equipo. La mayoría éramos médicos, físicos e ingenieros. Comenzamos a idear el plan, y allí empezó todo.

Lo primero que hicimos fue diseñar una serie de máquinas capaces de replicar a los seres vivos, de tal forma que solo los organismos replicados fueran capaces de ver a sus clones hasta que estos les reemplazaran. Comenzamos a probar con plantas y funcionó a la perfección. Continuamos clonando animales pequeños como ratas y pequeños insectos. Finalmente, pasamos a clonar humanos. Esto era muy difícil, ya que para nuestro plan era necesario replicar tanto el físico como la personalidad. Varios miembros del equipo se ofrecieron voluntarios para ello, y tras varios intentos, funcionó. Ya estábamos listos para pasar a la segunda fase del plan.

Fingimos ser un grupo de médicos buscando personas que, voluntariamente, decidieran venir a nuestro laboratorio a realizar una serie de experimentos inofensivos a cambio de dinero. Nos sorprendió la cantidad de gente que estaba dispuesta a hacerlo. Utilizamos primero un pequeño número de personas. Les sedamos, creamos copias exactas, y finalmente despertaron en sus casas sin recordar nada. Su vida parecía igual hasta que se dieron cuenta de que tenían una copia exacta de ellos mismos a su lado. Y eso nos condujo a la tercera fase.

Creamos las réplicas con la capacidad de confundir a las víctimas, es decir, convivieron un tiempo con ellas hasta que los clones comenzaron a convencerles de que ellos eran los organismos reales. Las víctimas empezaron a equivocarse. Ya no sabían quiénes eran. No sabían si eran la persona real o el clon, o si lo que estaban viendo era real. Finalmente, los clones consiguieron acabar lentamente con la vida de esas personas.

Dado que el primer grupo de personas funcionó tan bien, decidimos continuar. Fuimos realizando este proceso con toda la población, y nadie se percató de ello, ya que las réplicas eran una copia exacta de las personas, y ni los familiares ni amigos más cercanos se dieron cuenta. Poco a poco menos personas iban quedando, y esto nos llevó a la última fase del plan.

Al aceptar entrar en el proyecto, todos firmamos un acuerdo sobre el final de este: nos clonaríamos a nosotros mismos y después, acabaríamos con nuestra vida consiguiendo de tal forma el fin de la raza humana. Y aquí me encuentro ahora mismo. Dentro de poco es mi turno. No sé que pasará. Sigo sin saber por qué querían acabar con la raza humana. Lo único que sé es que he participado en una de los proyectos más importantes de la historia, y aún estando a punto de morir, no me arrepiento de ello. Espero que el nuevo mundo prospere y funcione, pero de lo que estamos seguros, es de que ningún humano vivirá para verlo.
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