ÚNICAMENTE SOMOS ÁTOMOS

Únicamente somos átomos, millones y millones de entes invisibles a los ojos en busca de la conformación más estable con el fin de minimizar sus energías. Somos un torrente de reacciones de oxidación-reducción, ácido-base, condensaciones… en busca del equilibrio termodinámico perfecto. Nuestro organismo es un cómputo de emociones y sentimientos y el sistema nervioso un mar de enredaderas.

Cada célula recibe y transmite señales continuamente gracias a la coordinación y conexión entre ellas. Sin embargo, la vida de una célula se ve limitada por naturaleza o por mecanismos y factores tales como apoptosis, necrosis… Es por ello que las neuronas ciegas pueden acumularse en forma de residuos, dando lugar a enfermedades, lesiones, etc.

Hexafugo, es una hormona con un tiempo de vida medio muy corto y aunque se segrega de forma natural tal y como lo hace la oxitocina, lo hace en pequeñas cantidades lo que conlleva su difícil aislamiento. Gracias a una técnica de análisis conocida como Endocrinois oxiglandular, ha sido detectada y capturada en mayores cantidades en pacientes de entre 21 y 34 años.

Por otro lado gracias a un estudio comparativo con otras partículas microscópicas, los niveles de Hexafugo se han visto disminuidos por factores como el estrés, el tabaco, las drogas (especialmente cocaína) y el aceite de palma, mientras que se han visto superados por la ingesta de ciruelas, zanahoria y ajo.

Pero… ¿Cómo actúa?

Aunque en un primer momento se pensó que la neutralización de radicales libres que se generan lentamente de manera casi inconsciente, sería la solución idónea, el problema encontró otro camino. La proliferación de agentes externos tenía que ser atacada desde su origen, es decir, si promovemos la síntesis continúa hormonal evitamos en gran medida la acumulación de estas partículas en nuestro organismo. Hexafugo protege y activa el ADN mitocondrial liberando enzimas que se sitúan en sus proximidades e impiden tanto su degradación como su ataque. La activación de los genes que regulan la expresión de las funciones propias, en concreto del cerebelo, desencadena una cascada de señalización intracelular que reconstruye células degeneradas en apenas varios minutos.

Este fue el punto de partida de las dos científicas españolas Alejandra Pajares y Martina Calvo. Junto a su equipo de investigación en la Universidad de Valladolid, han descubierto esta sustancia química que al parecer es capaz de regenerar las células del sistema nervioso. Su nombre deriva directamente de su estructura pues se trata de un hexámero en conformación ‘trans’ con enlaces P=P=P unidos a un átomo central de Ru(VIII).

Y sí, querido lector, parece magia. Le puedo asegurar que la juventud no depende del número de electrones, neutrones o protones que forman cada centímetro de nosotros. Todo está en nuestra cabeza y la juventud depende de uno mismo.

Imagínese que ahora mismo tuviera en sus manos una pastilla, ¿Qué haría? ¿Cambiaría su vida? Espero que no, esto es solo ciencia ficción, al menos de momento.

La investigación en ciencia y tecnología en España no puede decaer, ni se puede recortar en presupuestos, hay que conservar el espíritu del progreso, aquello que pone solución a problemas del día a día. Tantos mujeres como hombres debemos conseguir que la ciencia sea conocida, respetada y apoyada.
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