Los titiriteros de Cronos

Desde la época de la Ilustración, los seres humanos se han obsesionado con el progreso.

Sintiéndose solos en un mundo inclemente, se han convencido de que la solución es seguir hacia adelante, y atreverse a pensar por sí mismos.

Qué estúpidos han sido.

Nosotros siempre hemos estado allí, detrás de los hilos.

Y no tienen ni idea de lo delicioso que es ir para atrás.

Somos los Dashasseira'Teloth, aunque, en terrícola y comparando sus figuras mitológicas con las nuestras, seríamos los "Titiriteros de Cronos".

Nuestro árido planeta jamás tuvo nada que aprovechar. Perdido en los confines de una galaxia sin nombre, nuestro pueblo fue testigo de cómo otros planetas cercanos eran engullidos por aquellos monstruos, aquellas "manchas" negras de destrucción gravitatoria conocidas como Agujeros Negros. Era casi irónico: los mismos soles que, en forma de luz y calor, habían dado la vida a los habitantes de tales planetas, se habían transformado en tenebrosas fauces insaciables. Ahora, estaban dispuestos a devorar las últimas ruinas de civilizaciones ya extintas, que habían perecido congeladas y en la oscuridad a merced de una estrella apagada, o abrasadas por la Supernova.

Sabíamos que, tarde o temprano, nos esperaría el mismo destino que a nuestros vecinos, y adoptamos una postura existencialista. Ya que nuestra especie estaría condenada a desaparecer en unos siglos, en unos milenios siendo optimistas, dejamos atrás todo lo que nos había caracterizado. Abandonamos las artes, la religión, el culto a las relaciones sociales o la ética. Como animales enjaulados, nos consagramos a lo único que podría liberarnos de nuestras ataduras, antes de que nos estrangularan: la ciencia.

De hecho, fue gracias a los intelectuales que descubrimos que estábamos cerca de enormes masas de Materia Oscura, pero que no correspondían a Agujeros Negros: estábamos rodeados de Agujeros de Gusano. Teníamos una infinidad de portales espacio-temporales al alcance de nuestra mano. Y, a diferencia de otras civilizaciones galácticas, tuvimos la suerte de poder estudiarlos en profundidad.

Somos oportunistas por naturaleza, y hemos actuado en consecuencia.

Hemos puesto todos nuestros medios en perfeccionar máquinas reductoras que pueden hacer que adoptemos el tamaño de un virus, y así hemos desafiado la Conjetura de Protección Cronológica. Hemos sabido detectar y esquivar los Anillos Romanos, y hemos descifrado todos los misterios de las Curvas Cerradas de tipo Tiempo. Hemos echado por tierra la Paradoja del Abuelo con respuestas que el simple cerebro humano ni es capaz de imaginar; y, en nuestros viajes por el espacio-tiempo, hemos creado toda la divergencia de líneas temporales que han dado origen al Multiverso, cuya existencia los terrícolas se han negado a creer.

Pero, sin que lo supieran, ni ellos ni ninguna civilización galáctica, nos hemos convertido en los dioses de todos los universos.

Nos hemos alzado de nuestras cenizas, y nos hemos convertido en conquistadores.

Nuestro método de actuación es fácil. Cuando vemos que algún planeta en alguna época tiene algo que deseamos adquirir o cambiar, comprobamos si alguno de nuestros millones de Agujeros de Gusano puede llevarnos hasta ese momento y lugar. Y, si es así, manipulamos la Historia a nuestro antojo. Hacemos cualquier cosa que nos permita llegar hasta nuestro objetivo. La línea temporal alterada y la intacta se separan, y formamos dos nuevos universos. Después, está en nuestras manos destruir todo el universo original, para conseguir forjar un único cosmos sometido a nuestros deseos... tenemos la tecnología necesaria para ello, y mucha experiencia haciéndolo.

Como es de esperar, algunas civilizaciones galácticas son más temerosas que otras, y se han "protegido" en sus propias mentiras. Los humanos son expertos en eso. Se han dicho a sí mismos que, en caso de haber viajeros espaciales, ya los habrían conocido, y que no hay nada que temer. Que alguien ya habría venido a enseñarles las maravillas del futuro, hablando de los prodigios de una "máquina del tiempo". Parecen no darse cuenta de que hemos hecho caer reyes, inventado algunos de los muchos dioses que siguen adorando, y provocado catástrofes naturales; todo a la sombra de su escéptica mirada. Además, al fin y al cabo, los "supervivientes" de nuestras incursiones temporales no son más que proyecciones paralelas de quienes las vivieron en realidad, y sus descendientes jamás tendrán la manera de saber que hubo otra "versión" de la Historia original.

Somos los Dashasseira'Teloth. Somos infalibles, somos imparables, somos inmisericordes.

Somos eternos, y permaneceremos mucho después de que tú te hayas ido.

Ahora mismo, tienes suerte. Tienes suerte de que tú, con tu patética vida y tus patéticos seres queridos, viváis en el universo vigente, uno que nos interesa tal y como está, cuya Historia no es necesario cambiar.

Pero dime, humano...

¿Qué te hace pensar que eso va a seguir siendo así para siempre?
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