Estrellas


Se deslizaban las nubes con lentitud, dejando el nocturno cielo cubierto de estrellas. En una pequeña casita alejada del pueblo una niña escudriñaba el firmamento intentando descubrir alguna constelación.
Hacía dos meses su pequeño mundo interior fue sucumbido por una tormenta que la llevaría a emprender viajes más allá de su planeta. Todo comenzó cuando su abuelo vino desde tierras lejanas para entregarle algo. Con los ojos cubiertos de lágrimas su abuelo sostenía un libro enorme.
—Dentro de nuestro latiente corazón existe algo que no se puede ver, ni tan siquiera explicar. Pero esa cosa late con fuerza dentro de cada uno de nosotros.
El abuelo le susurraba mirando el iris de su nieta.
—Te entrego este libro y cuando lo hayas leído lo comprenderás.
Hacía dos meses que su abuelo pronunció aquellas palabras que al principio no entendió.
En todo ese tiempo leía por las noches y cuando tenía tiempo libre por las mañanas. Entonces un día algo en su corazón vibró. Asustada salió afuera para tranquilizarse.
Miles de estrellas surcaban el oscuro cielo cuando sus delicados pies flotaban por el césped. Sin palabras observó aquella escena tan petrificante. Se quedó pasmada ante tal belleza. Ya supo porque el corazón le latía con fuerza, era la curiosidad.
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