La historia de un niño que arreglaba radios

Os voy a explicar la historia de un niño que arreglaba radios en la época de la Gran depresión de EEUU. Richard era un niño judío que como hábito se sentaba en las piernas de su padre a escuchar relatos de la Enciclopedia británica
“papá, no me expliques cosas de dinosaurios, que me dan miedo. Hijo, sólo tienes que subir a tu habitación, y el medio desaparecerá….es verdad papá, allí el dinosaurio no llega, gracias papá”
Richard siempre fue muy curioso, divertido y travieso. Con poco más de 10 años tenía un laboratorio en su cuarto y jugaba con lámparas y cabes..también jugaba con su hermana Michelle, ya que le hacía coger los cables, cerrar el circuito, permitir encender la luz…y de paso sentir la descarga correspondiente
en ese mismo laboratorio aprendió a arreglar radios y aprendió a sintetizar emisoras que otros compañeros no sintonizaban, y aprendió a escuchar, por tanto, relatos antes de su emisión en su comunidad y adelantarse a los acontecimientos…porqué él siempre se adelantó a los acontecimientos.
Richard fue el líder de grupo más joven del proyecto Manhattan, con sólo 23 años y tras estudiar en el MIT y Princeton lideraba un grupo en el proyecto científico más grande hasta la fecha realizado. Ese laboratorio ya no era un juego, ya que de allí salieron las únicas 2 bombas nucleares utilizadas contra otras personas en la historia de la humanidad. No fue un juego que murieran tantas personas y ese fantasma persiguió a Richard el resto de su visa, como también le persiguió el fantasma de su amada Arline, que compartió sus últimos momentos durante el proyecto Manhattan y que aunque tiempo después vio que era un tema muy serio, ellos lo convirtieron también en una historia divertida, pasándose mensajes en clave y abriendo cajas fuertes, para enfado de los militares al cargo…y es que Richard nunca creyó en los uniformes, en la autoridad…ni en los premios
No creyó en los premios aunque el recibió el más grande que puede recibir un científico, el premio nobel de físico en el 1965 y lo recibió entre otras cosas por pintar la cuántica, una disciplina que él mismo decía que “si la entiendes, es que en verdad no la has entendido”. el fue capaz de pintar la cuántica con sus famosos diagramas, qauqnque no sólo eso pinto en su vida, también pintó mujeres en los clubs de striptease donde iba a pensar y pintar y a admirar la belleza, una belleza que logró plasmar como nadie en su “oda a una flor”.
Richard nos dejó en 1988, debido al maldito cáncer, una enfermedad contra la que luchan millones de colegas científicos como él. Una enfermedad que no le impidió sacarse de la chistera su último truco, participar en la comisión que estudió el accidente Challenger en 1986. ese truco fue memorable, simplemente necesitó una arandela y un vaso de agua con hielo, con eso dio con la clave para explicar ese complejo accidente. Porqué Richard siempre tuvo un don para explicar, siempre fue un “gran explicador”, fue capaz de explicar la física como nadie, fue capaz de explicar la compleja teoría de la electrodinámica cuántica, fue capaz de explicar y amar la física.
Ahora intentó conectar la radio, la emisora de Tuva para ver si me lo encuentro, explicando jocoso alguna de sus anécdotas, para seguir rellenando el libro de “está usted de broma Mr.Feynman”, porqué así se llamaba ese chico que arreglaba radios, Richard Feynman, nació justamente hace 100 años, y aunque nos dejo en el 1988, su espíritu es eterno y su ciencia nos acompañara hasta el fin de los tiempos
Gracias Richard, el niño que arreglaba radios, gracias por inspirarnos y por hacernos creer que la ciencia es lo más maravilloso que hemos conocido nunca
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