RA

RA


Me llamo RA. Vivo en el año 12.005. Tengo 10 años.

Estoy en clase de historia con mis compañeros. Somos una clase numerosa. Somos 5. Dice el profesor que en otra época hubo millones de seres humanos. No comprendo ese concepto. En mi ciudad, en mi mundo, somos muchísimos, somos 99. Algún pesimista dice que hay superpoblación y que no podremos fabricar mayores cantidades de aire y comida. ¡Agoreros!

A veces el profesor nos trae videos de la videoteca. (hay unos 40 de diferentes épocas). En muchos, se aprecia un cielo siempre azul. Me llama mucho la atención, aunque nuestro cielo es aún más bonito. A mí, no me gustan esas clases.

Tengo un amigo al que le gusta la época del “exceso”. La gente vivía fuera de la burbuja, en un mundo áspero, con grandes extensiones de terrenos y animales. Y la comida salía de la tierra y del mar ¡Qué asco!. Ahora es mejor, se fabrica en los laboratorios. Dice mi amigo que ese mundo sería maravilloso ¡Está chiflado!.

A mí, la clase que más me gusta es la de química. Tenemos un largo paseo entre el aula de historia y el laboratorio. ¡Tenemos que caminar durante 3 minutos!. En el laboratorio aprendemos a fabricar oxígeno para nuestras mascarillas. Un día mi amigo, “el chiflado”, se quitó la mascarilla y se desmayó casi al instante. Se la pusimos rápidamente y el profesor dijo que éramos unos héroes, que le habíamos salvado la vida.

Hay tres adultos que salen diariamente en busca un mineral que se llama… se llama… no recuerdo. Salen con su escafranda antiradiación y por supuesto, con una bombona de oxígeno con mucha más capacidad que las que llevamos siempre, que les permite realizar largos recorridos. Creen que si lo encuentran, podrían crear una aleación metálica que implantada en el pulmón nos permitiría transformar el aire en oxigeno y podríamos prescindir de las mascarillas. Suelen venir cansados y con aspecto triste y derrotado.

Yo me lo paso bien con mis amigos A veces, nos imaginamos que existen otras burbujas, y que en ellas vivirán más niños como nosotros. ¡Eso sí que me haría ilusión!

No os he contado que tengo un hermano pequeño. Se llama SUM. Pero no lo soporto. Siempre hace preguntas difíciles y extrañas. Y ahora tenemos que vigilarle constantemente. Porque no piensa en otra cosa más que en salir de la burbuja. Hace dos días siguió a los científicos que buscan el “mineral ese…”, es que no me sale el nombre…. Bueno, que se coló en la sala de despegue, la sala de transición a la que sólo esos tres adultos pueden acceder.

Mi madre le castigó. Le envió a su habitación y le cerró la escotilla. No podía ver el cielo. SUM lloró y lloró. Su mayor anhelo es ver alguna vez una estrella en el cielo, o incluso el sol resplandeciente. ¡Si éso sólo existe en videos antiquísimos! De mayor quiere ser “argonauta”. Salir al exterior, buscar otras burbujas. Dice que él descubrirá otros mundos mejores. Me gustaría tener más hermanos, pero que fueran normales. Sum es demasiado travieso , imaginativo y cansino.

Yo ya no os quiero distraer más. Vosotros también tendreís que ir a clase, jugar con vuestros amigos y soportar a hermanos insufribles.

Sólo quiero comentaros que a mí sí me gusta mi mundo, no soy rarito como SUM. Me gusta tanto como a vosotros os gustarán vuestras cúpulas. Me gusta levantarme, desperezarme, colocarme bien la mascarilla y contemplar por unos instantes el amanecer. Ver cómo el negro intenso de la noche desaparece y llega el fabuloso cielo gris. Gris intenso. Plomizo. Siempre el mismo cielo, reconfortante.

Simplemente soy feliz.



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