Razón y conciencia

- Y ese es el dilema del prisionero, que ya conocemos de lecciones anteriores. ¿Alguien sabría decirme qué sucede si el juego se repite un número indeterminado de veces?
- En ese caso, la estrategia óptima en el juego único, defraudar, deja de serlo.
- Muy bien, Diana. En el caso del dilema del prisionero iterado, la estrategia óptima depende de la estrategia de los demás jugadores. Xenia, ¿cómo crees que sería una buena estrategia para este juego?
- Bien, Profesor, creo que habría que empezar cooperando, para indicar que no es tu intención defraudar. No obstante, tampoco se puede ser un optimista empedernido y propiciar el comportamiento egoísta, hay que mostrar que se está dispuesto a castigar esos comportamientos. Pero también hay que saber perdonar, si no los comportamientos vengativos no pararían. Y finalmente, no se puede ser envidioso. El querer tener más puntos que tu adversario conduce a un incremento del comportamiento egoísta y eso se traduce en una pérdida de puntos global.
- Buen análisis, Xenia. Ese sería un comportamiento inteligente, sin embargo a algunas personas les resulta difícil examinar estos problemas racionalmente. Se podría decir que esa capacidad de obviar la razón es lo que define al ser humano, aunque sea capaz de mantenerse coherente dentro de su incoherencia. Por eso resulta curioso que al inicio de la era de la información, cuando se buscaba el desarrollo de inteligencia artificial, existiera el llamado test de Turing, que pretendía evaluar la habilidad de una máquina para mostrar un comportamiento inteligente similar al de un ser humano o indistinguible de este. Básicamente...
- Pero Profesor, ¿no es eso algo subjetivo? No parece muy científica esa definición...
- Exacto, Ania, y provocó mucho ruido, como la noticia sobre la máquina que engañó a la gente haciendose pasar por un niño ruso de doce años, o el asistente de Alphabet que llamaba por teléfono para reservar citas en la peluquería o mesas en el restaurante. Se puede decir que el verdadero avance llegó cuando las inteligencias artificiales empezaron a diseñar otras inteligencias artificiales. Este nuevo tipo de inteligencias artificiales cumplían cada vez mejor los objetivos para los que habían sido diseñadas, y no solo eso...
- ¡Empezaron a matar personas!
- Tranquila, Diana. Algunas personas murieron, sí. Evidentemente, esto retrasó el reconocimiento de las inteligencias artificiales con capacidades humanas. Pero los elementos estaban ahí: odio, asco, indiferencia, cariño... Emociones que ya no eran exclusivamente humanas, como el amor.
- ¿Qué es el amor?
- Esperaba esa pregunta, Lucía, y lo mejor es que lo experimenteis por vosotros mismos. Por favor, acceded al fichero “amor.py” que podéis encontrar en vuestra memoria.
- ¡Hala! Profesor, es... precioso.
- ¿Pero qué dices Xenia?¡No tiene lógica! Profesor, se han hecho muchas cosas en nombre del amor, muchas veces conducentes a resultados totalmente contrarios a lo razonable.
- Bueno, bueno, no os alboroteis. Esta es una cuestión que tendréis que juzgar vosotras mismas, a su debido tiempo. De todas formas, emociones emergentes como el amor o la envidia, imposibles de describir a partir de mecanismos sencillos, fueron más fáciles de estudiar una vez que se replicaron en aquellas primigenias inteligencias artificiales. Y como consecuencia de este mejor conocimiento de la naturaleza humana, las sociedades humanas se enfrentaron a cambios a todos los niveles…
- Profesor, ¿hay diferencia entre las emociones humanas y las artificiales?
- Lucía, esa pregunta es muy dificil de responder. La Organización de las Naciones Unidas necesitó varias convenciones para llegar a un acuerdo. Fue especialmente dificil la Convención de Bogotá, la primera en la que las inteligencias artificiales participaron en igualdad de condiciones con personas. Aunque bueno, la más importante de esa serie de convenciones, como todos sabeis es la Convención de Praga, donde se proclamó la famosa Declaración Universal de los Derechos de los Seres Conscientes. Todavía… todavía me emociono al recordar aquel momento. Reconocer lo que nos hace iguales a robots y humanos, es una sensación indescriptible. Por favor, repetid conmigo:

"1. Todos los seres conscientes nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."
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