Sabores en el Museo

Aquél día la entrada al Museo de Mecánica Cuántica era libre. Up y Down eran dos quarks cualesquiera, no entendían muy bien porqué los humanos los estudiaban pero no iban a desaprovechar algo gratis. Así que allí estaban, recorriendo los pasillos, intentando mirar los cuadros con aire de intelectuales.
- No entiendo nada. – Comentó Up, el más delgado.
- Yo tampoco, tío. – Contestó Down, un poco más rellenito.
Ambos intentaban leer y entender los panfletos explicatorios que le habían dado a la entrada, sin mucho éxito. Ninguna obra llamaba en exceso su atención, casi se marearon en la Sala de Matrices.
- Demasiadas filas. – Dijo Up.
- Demasiadas columnas. – Secundó Down.
Desesperados y abrumados por la cantidad de información, estaban apunto de irse. Hasta que…
- ¡Allí hay un dibujo! – Inquirió Up
- ¡Por fin! – Dijo aliviado Down.
En un enorme cuadro blanco, se presentaba lo que parecía una ola sujeta por los lados. La belleza de su sencillez los cautivó.
- Aquí dice que es de un tal Feynman- Leyó Up.
- ¿El de las bromas?- Preguntó Down.
“En este diagrama de Feynman, un electrón y un positrón se aniquilan, produciendo un fotón(representado por la onda sinusoidal azul) que se convierte en un par quark-antiquark, después de lo cual el antiquark irradia un gluón (representado por la hélice verde).”
Cuando ambos terminaron de leer el panfleto se miraron. Por fin, ¡por fin habían entendido algo!




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