Crisol

Toca por última vez a los humanos que está a punto de asesinar.

¿”humanos”?... Lo que queda de la humanidad dentro de 1000 billones de años es difícil de describir. Acordes disonantes, cientos de cuerpos inmersos en húmedos roces mientras se mueven en todas direcciones en un ambiente sin gravedad, como una masa de gusanos en un cadáver. Olores y sabores de otros son las percepciones más evidentes, dada la ausencia casi total de luz... Pero sí, siguen siendo humanos después de tantos años. Aunque tampoco tiene mucho sentido hablar de años cuando ya no existe un Sol alrededor del cual girar. No hay Sol pero la humanidad persiste. La humanidad es tozuda, y billones de años de cambios y catástrofes cósmicas no han conseguido barrer del Universo a esos seres débiles, diminutos y extraños. Hay quien dice que no se puede. Que ahora el Universo no puede existir sin ellos al igual que no puede existir sin partículas subatómicas. Que ha de existir un ojo consciente que lo observe. Esto es sólo una teoría, claro. Lo es hoy y lo será dentro de 1000 billones de años. El peligro de las teorías es que puede haber alguien que quiera probarlas.

Se desplaza por la fractal red de tubos de La Colmena hasta llegar al ancho tronco de ésta, donde está la lanzadera. Se sube a ella e inicia su descenso hacia “La Fuente”.

El espacio abierto le produce la misma sensación de soledad que nos producía a nosotros. No parece haber otras civilizaciones en este vacío que ahora recorremos a la deriva. Al menos, no aparecieron para ayudarnos cuando la antigua Tierra se calentó demasiado para ser habitable, ni cuando ésta fue engullida por el rojo Sol, ni cuando éste volvió a comprimirse y perdió su luz y calor, ni cuando el antiguo sistema solar se disgregó y los planetas y colonias humanas se separaron para siempre unos de otros y empezaron a vagar por el espacio…. ¡Que les den!

“La Fuente” es lo que queda del planeta que nosotros conocemos como Júpiter. A medida que el antiguo Sol iba perdiendo su luz y calor, la humanidad (lo que quedaba de ella) se fue adaptando a fusionar el hidrógeno de los gigantes gaseosos para obtener la energía que necesitaba. En esa época del Gran Apagón, hacía ya millones de años que la Tierra había desaparecido, engullida por el Sol al transformarse en gigante roja. La humanidad andaba dispersa por los únicos planetas supervivientes del sistema solar: los más exteriores. Aunque el Sol no brillaba ni proporcionaba energía, al menos su gravedad mantenía cohesionado este pequeño vecindario cósmico que nos resultaba familiar. Las principales colonias humanas rodeaban a Júpiter y Saturno libando su hidrógeno. Pero entonces, nuestro pequeño vecindario cósmico empezó a disgregarse…

Era el enésimo intento del Universo para librarse de nosotros. Para necesitarnos… para necesitar un ojo que lo observe, no paraba de hacernos putadas. El paso de otra estrella deshizo lo que quedaba del sistema solar como el soplo de un niño deshace un diente de león. Fue un proceso lentísimo a escala humana. Júpiter y Saturno se separaron para siempre y se convirtieron en planetas errantes, huérfanos, sin estrella. Y, con ellos, la humanidad se separó en dos. Pronto los viajes entre ambos planetas errantes se volvieron imposibles. Después las comunicaciones cesaron también, lo que se atribuyó a la desaparición de las colonias de Saturno. Éstas vivían en una situación más inestable pues este planeta tenía menos hidrógeno y más difícil de usar.

La lanzadera se acerca a La Fuente. Sin un sol que lo ilumine, lo que queda de Júpiter se percibe sólo como un enorme horizonte negro en el infinito manto de estrellas.

Siente pena por las “personas” que había percibido en el hangar. Ni él ni ellas verían nunca más a sus seres queridos. Pero al igual que la pena ha acompañado siempre al hombre, también lo ha hecho la locura.

Las capas de Júpiter ricas en hidrógeno están plagadas de estaciones automáticas que fusionan de manera controlada este gas. Inicia el proceso para bypasear estos controles y convertir lo que queda de Júpiter en una enorme bomba de hidrógeno. Será rápido e indoloro. Privará al universo del placer de seguir jugando con la humanidad, de seguir esquilmándola, de obligarla a pensar cómo hacer para seguir malviviendo después de su siguiente prueba.

Cuando el irreversible proceso de fusión incontrolada se inicia, sus implantes oculares muestran un mensaje que se está enviando a toda la colonia: se acaban de restablecer las comunicaciones con Saturno y sus colonias.

La inimaginable explosión ilumina por un segundo algo parecido a una sonrisa sarcástica en su cara, junto con su último pensamiento: después de todo, el Universo seguiría teniendo un ojo para observarlo.

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