GRACIAS A VOSOTRAS

GRACIAS A VOSOTRAS

"Porque, a pesar de todo, querida, lo mejor es la libertad"
Katherine Mansfield

Nunca le gustó el color rosa, nunca le gustaron las muñecas. Cuando sus amigas se entretenían jugando a las casitas, cambiando de vestido a los muñecos y recortando flores de papel, Cecilia se ensimismaba mirando al cielo y preguntándose de qué estarían hechas las estrellas.

Mientras sus compañeras del colegio saltaban a la comba, Ada se entretenía contando las baldosas del patio para dividir el recinto en cuadrantes donde poder distribuir a sus compañeros por grupos de edad y altura.

Si algún compañero se hacía una herida, los demás corrían en busca de un profesor para que lo socorriera, pero Dorothy se quedada mirando cómo fluía la sangre y preguntándose qué producía ese color rojo y por qué se formaba una costra al final. Aquella niña era rara.

La madre de Anna no entendía por qué prefería quedarse en el jardín dibujando las hojas de las plantas a ir de compras con ella. El primer juguete que Rosalind pudo elegir consistió en un juego de química y los desaguisados que organizó en la cocina de su casa fueron motivo de más de una regañina por parte de su madre que prefería que se dedicara a la repostería a que mezclara líquidos que luego olían mal y se limpiaban peor.

Lise se crio en una familia de abogados con bufete propio. Su destino estaba marcado desde que nació, al igual que sus dos hermanos varones. Se decidió que ella colaboraría a la economía familiar ayudando a sus hermanos en tareas administrativas en el despacho.

Pero algo se empezó a torcer en ese plan tan bien trazado cuando Aletta decidió estudiar Ciencias. Sus padres no comprendían qué habían hecho mal para que se descarriara de aquella manera. Incluso se barajó la posibilidad de que hubiera habido alguna confusión en la selecta clínica privada donde nació y les hubieran entregado un bebé equivocado. Pero Barbara les tranquilizaba diciendo que los rasgos físicos que tan parecida la hacían a su padre y el genio tan vivo que tan parecida la hacía a su madre no dejaban lugar a la duda de que ella era hija de los dos.

Después de muchos esfuerzos, y ante la incomprensión de sus amigas que ya estaban casadas y con varios hijos a su cargo, Zoe consiguió terminar sus estudios universitarios. La curiosidad innata de Dorothea la predispuso para la investigación y realizó un doctorado. Después de una rigurosa selección consiguió un puesto en una prestigiosa universidad.

Tras muchas peleas y algún que otro desplante por parte de sus colegas masculinos Marie ha conseguido que sea reconocida su labor.

Ahora, cuando mira su laboratorio donde abundan las mujeres echa la vista atrás y da por buenos todos los esfuerzos realizados. Gracias a ella(s) hoy otras mujeres podemos ver nuestro sueño hecho realidad.


Gracias Cecilia Ada Dorothy Anna Rosalind Lise Aletta Barbara Zoe Dorothea Marie...
Gracias, a vosotras.



Cecilia Payne-Gaposchkin, astrónoma (1900-1979)
Ada Lovelace, matemática (1815-1852)
Dorothy Crowfoot Hodgkin, química (1910-1994)
Rosalind Franklin, biofísica y cristalógrafa (1920-1958)
Anna Atkins, botánica (1799-1871)
Lise Meitner, física (1878-1968)
Aletta Henriette Jacobs, médica (1854-1929)
Barbara McClintock, genetista (1902-1992)
Zoe Rosinach Pedrol, farmacéutica (1894-1973)
Dorothea Christiane Erxleben, médica (1715-1762)
Marie Curie, física (1867-1934)

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