La placa de Petri

El dinosáurico Catedrático de Microbiología, desbordando con su volumen una raída poltrona, recibe en el oscuro y polvoriento despacho a la nueva contratada postdoctoral.

Catedrático: “¿Qué tal su primera semana en el departamento, señorita?”
Postdoc: “Bien, gracias. ¿Podría pedirle que no me llamara señorita?”
C: “Vaya, vaya, nos ha llegado una fierecilla rebelde. Claro, no se preocupe, sólo quería ser amable. Por cierto, necesitaría por favor que me tradujese al código de una letra la secuencia de aminoácidos de este péptido: Thr-Arg-Ala-Ile-Gly-Ala-Met-Glu-Glu-Leu-Cys-Ala-Phe-Glu-Tyr-Ala.”
P: “Naturalmente, Profesor; a ver… TRAIGAMEEL… ¿TRAIGAMEELCAFEYA?”
C: “¡Muy bien! Verá, desde que me quitaron la secretaria y como me cuesta un poco desplazarme, la última persona que se incorpora al laboratorio me ha de traer el café.”
P: “¿Perdón?”

Largo silencio incómodo.

C: “Entre nosotros, Doctora, y que no salga de esta habitación, sabe que para ganar algún día esa plaza permanente de funcionaria me ha de tener contento, ¿cierto? Después de todo, llevar el café a quien le paga el sueldo no me parece tan terrible; puedo imaginar otras maneras más desagradables para usted de tenerme contento.”

La tensión en el ambiente se podía cortar. Finalmente la postdoc baja la cabeza, resignada. No sería fácil hacerse cargo ella sola de dos hijos sin un empleo.

P: “Sí señor.”
C: “Así me gusta; para que vea mi magnanimidad, le dejo empezar mañana con lo del café. Bueno, ¿cómo están hoy las bacterias en nuestra placa de Petri?”
P: “Hay una colonia en un rincón de la placa en donde parecen crecer varias cepas; tres como mínimo.”
C: “¿Qué me dice? ¿Otra vez? ¿Ha secuenciado los péptidos que expresan?
P: “Sí, Profesor, y creo que el resultado no le va a gustar.”
C: “Dispare, adelante, dispare. Podré resistirlo sin llorar como una damisela.”
P: “En esa colonia, una cepa expresa el péptido INDEPENDENCIASISISISISI, otra el ANTIINDEPENDENCIA, y una tercera el MEESINDIFERENTE.”
C: “Carajo, qué contratiempo tan desagradable. Las diferentes cepas deben estar lanzando reacciones citotóxicas brutales unas contra otras, me imagino.”
P: “La verdad es que no. Conviven tranquilamente mezcladas e incluso se intercambian moléculas entre ellas. Es más, parece que la progenie de una cepa puede pertenecer a cualquiera de las otras.”
C: “¡Pero eso es imposible! ¿Pretende hacerme creer que proteomas tan diferentes pueden convivir juntos sin liquidarse unos a otros? ¡No me haga reír, por favor! Supongo que ya habrá iniciado un tratamiento con antibióticos localizado en esa colonia para erradicar las cepas contaminantes.”
P: “Sí, claro; pero sólo consigo eliminar las MEESINDIFERENTE, que aparentemente se transforman en una de las otras dos. Otro efecto del antibiótico parece ser una inhibición de la expresión del péptido señal ANTI y un incremento de la etiqueta SISISISISI. ¿Qué puede estar pasando?”
C: “Lo sabía, nos encontramos ante un temible prión infeccioso. ¿Las otras colonias de la placa están también infectadas?”
P: “De momento no.”
C: “Por ahora pues no trataremos con bacteriófago. De todas maneras y por si acaso, eche a toda la placa una dosis basal preventiva de penicilina para evitar la propagación de esos microbios indeseables.”
P: “¿Está seguro, Profesor? ¿No será contraproducente? Podríamos inducir la evolución de resistencias.”
C: “A ver, ¿quién manda en este departamento? ¡Si yo le digo que penicilina, pues penicilina y usted a callar!”

En ese momento entra el becario.

Becario: “¡Doctora, Doctora, he identificado una chaperona que se expresa en la colonia multicepa, pero es muy extraña!”
P: “¿Qué secuencia tiene?”
B: “DIALOGARDIALOGARDIALOGAR.”
C: “¿DIALOGAR? ¿Qué aminoácido corresponde a la letra “O”?”
B: “Ninguno de los conocidos hasta ahora, señor. Creo que es uno nuevo, quizás una mutación, ¡o incluso de origen extraterrestre! Será muy interesante estudiarlo, ¿verdad Doctora?”
P: “Caramba,… sssiiii,…parece interesante…”
C: “Dios mío, ¿estoy oyendo bien? ¡Por todos los santos del cielo, esto es imposible que se les esté ocurriendo! ¡El mero hecho de pensarlo es una blasfemia! ¡Los pilares de la Bioquímica son intocables!”
B: “Pero…Profesor…con todos mis respetos, ¿no cree que sería necesario estudiar qué función tiene la chaperona DIALOGAR en esa colonia? Podría ayudar al plegamiento correcto de los péptidos priónicos y así eliminar su peligrosidad.”
C: “¿Cómo osa un miserable estudiante cuestionar mi opinión? ¡Las células anormales no se estudian, se eliminan y punto! ¡Doctora! ¡Ponga orden, coño!”
P: “Pero, señor Catedrático, quizás el becario tenga un poco de razón y debamos investigar la actividad de la chaperona. Esas otras placas que crecen tan bien, tal vez tengan un sistema parecido; ¿y si fuese un mecanismo universal de control de la citotoxicidad?”
C: “Vamos a ver, no se lo repetiré: ¿quieren usted y ese irrespetuoso subalterno suyo conservar sus miserables puestos de trabajo?”
P: “Bueno…sí, claro.”
C: “Pues entonces no me replique más: dosis máxima de antibiótico hasta liquidar la colonia. ¿Lo hará, señorita?”
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