TRIÁNGULO AMOROSO

Hipotenusa era una línea algebraica recta y esbelta. Había vivido en varios lugares y tenía ganas de echar raíces cuadradas en algún lugar. Ocupaba un espacio en un plano cartesiano equidistante del centro. Era tímida y no había conocido ondulación alguna. Deseaba con todas sus variables tener un mínimo común denominador con alguna línea pero no quería resultados finitos en su vida. Hipotenusa creía en el valor absoluto y en el sistema binario
Cierto día al cuadrado se vistió con un conjunto ordenado, se acicaló con decimales, se puso sus mejores números enteros y acudió a un evento de gran magnitud organizado por un tal Arquímedes en la sala “¡Eureka!”. Se sentó en un ángulo adyacente. Se le acercó Cateto B, una línea recta de la geometría euclidiana. Se intercanviaron puntos e incluso llegaron a modificar su dimensión. Fue una operación a primera vista. Se dio una verdadera progresión aritmética entre ellas. No tardaron en compartir área y en hacer cálculos sobre su futuro. Su grado de adaptación llegó a formar un ángulo de 30º. Resultó una relación continua hasta que, en un planteamiento del señor Pitágoras, en un polígono de las afueras, Cateto B conoció a otra línea de nombre Cateto C y de proporción áurea. Cupido, que estaba también por allí, había lanzado con su arco un vector a ambas.
Cateto B quería a Hipotenusa, la sumaba, pero con Cateto C sintió elevarse al cubo hasta lograr un ángulo de 90º. Era verdadera multiplicación sexogesimal lo que sentía por ella. Aunque Cateto B había sido educado en el binomio perfecto, creia en la división y no pensaba renunciar a Hipotenusa. ¿Por qué quedarse solo con la base pudiendo tener también la altura? Pero en el mundo de las ciencias exactas las medias verdades no son possibles. Y llegó la coordenada en la que Cateto B tuvo que despejar la incógnita y confesar a Hipotenusa que estaba teniendo una interacción con otra línea. Hipotenusa, sintió que una secante le atravesaba su coseno. Vio afectado el algoritmo de su corazón en toda su longitud. Pasó por un ángulo de depresión y estuvo a punto de convertirse en una línea curva. Pero amaba a Cateto B con todo su segmento y aceptó reasignada el teorema. No hubiera podido vivir en paralelo con Cateto B. Hipotenusa limó las aristas y así fue como las tres líneas acabaron formando un triángulo rectángulo escaleno y amoroso.
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