El primer contacto: bbzzzz

La discusión sobre qué especie contactar primero en aquel recientemente descubierto planeta fue ardua y se prolongó durante días. La primera aproximación fue la de considerar las especies más abundantes. Estas, sin embargo, al ser unicelulares daban pocas esperanzas de inteligencia o al menos de una comunicación efectiva. Así se pasó a los animales pluricelulares, más complejos y capaces de albergar una red neuronal. Era probable que en un planeta mayoritariamente acuático la vida inteligente se habría desarrollado en el mar. Algún grupo de pequeños crustáceos se perfilaba como el candidato más razonable. Eran los metazoos más abundantes del planeta, pero carecían de estructuras sociales complejas. Se pasó pues a otros grupos, menos abundantes, pero con mayor desarrollo neuronal. La mayoría fracasaban en una u otra definición de vida inteligente: especie que haya prosperado en el planeta, con una estructura social evidente y capaz de manipular el entrono a su conveniencia sin perjudicar significativamente a otras especies circundantes.
Era evidente, pues, que en el medio acuático no iban a encontrar un candidato válido, así que se optó por investigar el medio terrestre. La cosa también era complicada en tierra firme. Allí muchas especies de organismos habían evolucionado hacia redes sociales y mostraban indicios de cierto dominio tecnológico, como demostraban, por ejemplo, las complejas estructuras en las que habitaban. Se consideró primeramente un vertebrado bípedo de tamaño medio con cierto dominio tecnológico, pero rápidamente se descartó por su espíritu destructivo y abuso del ecosistema circundante; una especie tan destructiva no puede ser inteligente, se concluyó por unanimidad. Finalmente, después de descartar varias especies, mayoritariamente por su agresividad, se dio con el candidato perfecto. Numeroso, cosmopolita, con estructura social clara, que además habitaba en estructuras complejas de construcción propia, y con una función clave en el ecosistema sin la cual la vida en el planeta se vería seriamente amenazada. El reto final era interpretar la “danza” y los zumbidos que esos pequeños seres alados y de seis patas usaban para comunicarse. Una vez superado ese desafío se estableció el primer contacto. El nanobot de comunicaciones hizo la presentación de los visitantes intergalácticos – “bbbzzzz, bbzz”. La traducción de la respuesta del ser del nuevo planeta heló la sangre a los asistentes al evento: “Ayuda, por favor, destruid a los humanos”.
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