El fin de la ciencia

...tic, tac, tic, tac...
El tiempo es relativo, ¡qué gran verdad! Llevo aquí sentado, en esta sala, no más de 10 minutos y para mí es como si fuera una eternidad. ¡Qué brillante concepto el del tiempo!, si no tuviéramos una palabra para definir el tiempo, ¿existiría este acaso? Pienso demasiado en el tiempo, no tengo remedio.
No sé de donde viene mi obsesión por el tiempo, lo que sí sé es que los recuerdos están construidos de tiempos pasados, y esta sala me recuerda a otra similar, donde comenzó todo. El origen de mi obsesión por el tiempo lo desconozco, pero sí sé que esta obsesión me llevó a estudiar la carrera de física, necesitaba entender qué es el tiempo. Esta pasión la combiné desde el principio de mis estudios, con la de contar historias, por que la física, querido lector, está construida por historias. Por lo que llevo años uniendo mi pasión por la física y por contar historias. Por eso mismo estaba en esa sala de espera, y hoy estoy en esta otra. En la primera esperaba a ser entrevistado por el editor jefe del medio de comunicación científica más importante del mundo. Estaban buscando a un nuevo editor, buscaban a gente creativa, brillante, con ideas nuevas,...y ahí estaba yo...que lo único brillante que tenía era la consecuencia inequívoca del paso del tiempo y su efecto sobre los folículos capilares. El editor jefe me saludó afable, amigable, conocía mi curriculum y le gustaba, comentó las buenas referencias recibidas y comentarios positivos sobre mi forma de escribir, según él, creativa, brillante y cargada de nuevas ideas para contar la ciencia. Estaría encantado con contar conmigo en su equipo, pero para ello tenía que pasar una prueba para la que me dio treinta días, en los cuales tenía que escribir un solo artículo. Simplemente tenía que describir cuál es el fin de la ciencia.
...tic, tac, tic, tac...
Al principio me pareció sencillo. Comencé haciéndome a mí mismo dicha pregunta... ¿cuál es el fin de la ciencia? ¿cuál es el objetivo de descubrir, aprender? ¡Qué extraña naturaleza la del conocimiento! me dije a mi mismo sin poder encontrar otra respuesta. Diseñé un plan, entrevistar a las personas más brillantes del mundo científico a las que pudiera tener acceso. Muchos me hablaron sobre la curiosidad humana, responder preguntas a priori sin respuesta, aportar algo a la sociedad o la pasión por descubrir. Necesitaba más respuestas. Por lo que amplié el abanico de entrevistados, para los empresarios, una forma de ganar o perder dinero, de generar valor añadido. Para los políticos, a pesar de floridas respuestas demostraron que para ellos es algo invisible. Hablé con artistas, que grandes respuestas me aportaron, la ciencia es arte, me dijo uno de ellos, yo creo esculturas y diseños mientras ellos crean respuestas, sinceramente, fue una de las respuestas que más me conmovió. Necesitaba más respuestas, por lo que hablé con filósofos que me hablaron de la ciencia como constructo social y cuyo fin no es más que el principio, por lo tanto crear más preguntas. Hablé con deportistas, cocineros, periodistas, diseñadores, agricultores y hasta youtubers, y muchos de ellos coincidieron en que el fin de la ciencia es generar nuevas oportunidades.
...tic, tac, tic, tac...
A día de hoy, tiempo después, en esta sala de espera, sigo sin saber cuál es el fin de la ciencia. Tengo respuestas, muchas, pero no tengo "la respuesta". Por fin conseguí concertar una entrevista con la persona más brillante de la neurociencia. Su conocimiento sobre el cerebro nos ha abiertos nuevas puertas y están cambiando por completo nuestro concepto de humanidad. Es la clara heredera intelectual de Santiago Ramón y Cajal. Espero que me de la respuesta definitiva.
Por fin se abre la puerta.
-Adela, ¿no?, por favor discúlpame por haberte hecho esperar, pero es que estaba hablando con Jan, mi hijo. Creo que el te puede dar una respuesta mucho mejor que la mía sobre esa gran pregunta que me quieres hacer. - Ante mí, veo a un chico joven, de no más de 25 años, cuya mirada transmiten una preciosa mezcla de esperanza y confianza.
-La verdad que en mi día a día me pregunto muchas veces sobre la finalidad de la ciencia. Creo que el fin de la ciencia es hacernos uno, es crear comunidad, el verdadero fin de la ciencia es derribar las estúpidas fronteras que el ser humano se empeña en crear, es tender puentes, crear conexiones. No me cansaré de decir que la única frontera en la que debemos invertir como humanidad es en la frontera del conocimiento.- Se hizo un pequeño pero maravilloso silencio, definitivamente esto es lo que quería escuchar, es el cierre perfecto para mi reportaje.
-Gracias Jan, solo una cosa más, ¿a qué te dedicas?
-Soy profesor.
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