¡Enhorabuena, eres el primero!

Escribo estas palabras para quien las encuentre al lado de mi cadáver. Si has recogido esta nota del suelo de mi apartamento en la calle 6, ¡enhorabuena has sido el primero! Por contra, si te encuentras ahora mismo en el interior de la bóveda del Banco Central de las Vegas, ¡enhorabuena, has sido tú el primero! No entiendes nada, ¿verdad? Tranquilo, la mecánica cuántica es anti-intuitiva por naturaleza. Incluso las mentes más brillantes, como el mismísimo Einstein, la negaron hasta el día de su muerte.
Pero..., ¡qué mal educada soy! no me he presentado. Me llamo Amy Schrödinger. ¿Te suena mi apellido? A lo mejor has oído hablar de la historia del gato en la caja, el que está vivo y muerto a la vez; ¿sí? Bueno, pues el autor era mi tatarabuelo. Fue un físico muy famoso, le dieron el Nobel por la ecuación que lleva su nombre. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto mi cadáver? Muy sencillo, yo soy como el gato.
Todo se remonta a principios del S. XX. Por aquel entonces mi tatarabuelo contribuía al nacimiento de la mecánica cuántica, la teoría que describe el comportamiento de las partículas subatómicas y sus propiedades imposibles. Mi abuelo consiguió explicar el experimento de las dos rendijas. Es algo parecido a lo del gato, pero más sencillo. Imagina que disparamos una partícula hacia una pared que tiene un agujero, ésta puede atravesarlo o impactar en el muro, ¿no? Pero… ¿qué pasa si en lugar de un agujero hacemos dos? Fácil… entrará por uno de los agujeros, por el otro, o se estrellará contra la pared, ¿verdad? ¡Pues no! Los experimentos demostraron, sin género de dudas, que la partícula entrará por los dos agujeros, ¡a la vez! Y… ¿qué demonios significa eso? Pues, lo que parece, que las partículas subatómicas pueden estar en dos sitios simultáneamente. Como yo ahora mismo, que me encuentro escribiendo esta nota en mi apartamento y, a la vez, bajo toneladas de hormigón en la bóveda de un banco.
Ahora viene lo interesante... los científicos no se lo acaban de creer, así que pusieron un detector en cada uno de los agujeros. De esta manera podrían saber por cuál de los dos entraba la partícula. Su sorpresa fue mayor, cuando registraron la partícula simultáneamente en los dos agujeros. ¡Salvo en un caso! Cuando los científicos se quedaban mirando el experimento, la partícula solo se detectaba en uno de los agujeros. Esto se denominó el colapso de la función de onda por parte de un observador. Dicho simple: si alguien mira se rompe el hechizo.
Hasta aquí la historia oficial: mi tatarabuelo crea su teoría, gana el premio Nobel, los americanos crean la bomba atómica, etcétera. Lo que mi familia ha mantenido en secreto, no obstante, es que mi tatarabuelo no solo inventó una ecuación, si no que descubrió la manera de bilocarse, igual que las partículas.
Mi familia ha mantenido en secreto y perpetuado este don generación tras generación. Mi pobre tatarabuelo nunca se perdonó haber contribuido al horror de Hiroshima y Nagasaki, así que mantuvo en secreto lo que, creía, podía convertirse en un arma aún más devastadora. Le prohibió a su hija usar el poder bajo ningún concepto salvo en caso de emergencia y le hizo prometer que ese juramento se perpetuaría en las generaciones venideras; y así fue. Bueno, hasta día de hoy. Digamos que... yo no tengo la fortaleza moral de mis ancestros. Aunque, ahora veo que pagaré cara la traición a mi linaje.
Decidí que ya estaba harta de currar en un KFC. ¿Por qué tenía que servir pollo frito si podía tele-transportarme dónde quisiera? Robaría un banco: de noche, me bilocaría dentro de la cámara acorazada, mientras mi otro yo esperaría confortablemente en el sofá de casa. ¡Chupado!... ¡Ah!, me olvidé de deciros que, por desgracia, mientras uno está bilocado solo puede desplazarse en unos pocos metros en cualquiera de las dos ubicaciones y solo puede abandonar ese estado cuando alguien lo observa/colapsa. Como el gato, que hasta que alguien no abre la caja no está ni vivo ni muerto.
Mi plan era esperar agazapada en la bóveda a que alguien de la limpieza entrará, dejarle inconsciente con mi taser y escapar tranquilamente con el dinero. No contaba con que, justo ayer, el banco fue desalojado por reformas y permanecerá cerrado dos meses. ¡Estoy atrapada! No puedo salir de la caja fuerte ni abandonar la habitación de mi apartamento. Llevo una semana sin comer ni beber y creo que pronto moriré.
Así que ahora mismo, tú, observador, acabas de colapsar mi función de onda haciendo desaparecer mi otro cadáver; Y la única prueba de lo que acabo de contarte es una nota idéntica a ésta, en la bóveda de un banco o en el suelo de mi ruin apartamento.
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