Realidad aumentada

Nerea miró los papeles que tenía encima de la mesa y empezó a clasificarlos. Tenía que ir bien preparada para la reunión. Las materias eran diversas, al igual que los problemas que los nuevos productos trataban: espráis de pinturas de nanopartículas para hacer placas solares instantáneas con cualquier cosa, salvapantallas televisivos curativos para tratar depresiones y otros tipos de dolencias mentales como fobias y miedos, microdoctores robots para curar los efectos de los pesticidas en las abejas , filtros de grafeno para purificar las aguas contaminadas de cualquier lugar, emisores de ondas para convertir el agua en HHO y utilizarlo como combustible limpio en cualquier motor, captadores de carbono para ponerlos en globos y paliar el calentamiento global al tiempo que se generaba energía, etc. Mucha información y poco tiempo, pero tenía que estar a la altura y conocerlos todos para dar su opinión y consejo sobre su salida al mercado. Una vez que recabó todos los datos se dirigió a la amplia sala de juntas donde otros miembros de la empresa ya habían llegado…

La reunión duró varias horas y Nerea salió cansada pero contenta. Había defendido su postura, a pesar de que otros compañeros manifestaron sus dudas al respecto. Cuando iba por el pasillo escuchó una voz.
-Disculpa, ¿Puedo hacerte un par de preguntas? –Nerea se volvió y frente a ella estaba el mismísimo director general de la empresa, el señor Barceló.
-Por supuesto. –Contestó algo intimidada.
-¿Por qué has puesto un precio tan bajo para la mayoría de los productos? En algunos incluso ha sido el de coste.
-Porque quiero que lleguen a todo el mundo.
-¿Por qué?
-Porque quiero que esos productos ayuden a las personas. Ese es el lema de nuestra empresa. Otras empresas se dedican a acumular beneficios y más beneficios sin preocuparse nada más que de dar cuentas a los accionistas. Dan bien poco al mundo, salvo una carrera suicida sobre los recursos naturales que esquilman sin preocuparse del día de mañana. Nuestra empresa tiene la oportunidad de cambiar eso. Podemos ganar beneficios haciendo de éste un mundo mejor, más limpio y lo más importante, con gente más feliz.
-¿Y por qué te preocupas de que sean felices?
-Bueno, mi padre decía que las cosas se hacen bien o no se hacen. Si vamos a crear productos para satisfacer las necesidades de la gente, vayamos más allá, adelantémonos y pongámonos en su lugar. Démosles sin miedo ese producto estrella que necesitan, y yo creo que lo que le falta a mucha gente es simple y llanamente felicidad, levantarse cada día con ganas de saborear lo que les depare la jornada, volver a casa con una sonrisa satisfecha y con ganas de compartir esa alegría con su familia y amigos.
-Creo que ya he escuchado suficiente. –Dijo el señor Barceló levantando su mano y tocando su dedo índice con el pulgar. Entonces todo se iluminó con un torbellino caleidoscópico multicolor que dio paso a un momento de oscuridad.

Nerea abrió los ojos, miró a su alrededor y vio de nuevo la realidad. Los humos de la contaminación y los ruidos de los coches la envolvieron. Se percató de que todo había sido una simulación virtual. Seguramente habría pasado delante de un detector publicitario en la avenida y se había disparado un holograma directo a su cerebro. Los anuncios habían evolucionado mucho desde que sólo captaban tu iris y te mandaban anuncios tridimensionales. Ahora no solo los veías, sino que los vivías. El caso es que nunca había probado un anuncio parecido. ¿Qué venderían?
-Espera a que salgan los resultados de la prueba de la oferta de trabajo. –Escuchó decir a un holoavatar con una sonrisa perfecta que apareció delante de ella.
Así que era eso: Una oferta de trabajo. Ya no les bastaba con humillarte físicamente y restregarte en las narices que no tenías la cualificación adecuada, ni que nunca llegarías a alcanzar el perfil adecuado para trabajar en su “magnífica” multinacional. No, ahora se permitían la impertinencia de hacerlo en cualquier lugar. Eso daba igual. Ya sabía la respuesta de la prueba. Siempre fallaba en lo mismo: Le faltaba la visión comercial, el afán depredador del tiburón.
-¿Conoces el efecto Pigmalion? -preguntó el holoavatar interrumpiendo el curso de los pensamiento de Nerea.
-No. ¿Qué es eso?
-Es un suceso que describe como la creencia que tiene una persona sobre otra puede influir en el rendimiento de esta última.
-Ah, ya. ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
-Pues que alguien ha creído en ti y que has conseguido el empleo.
-¿Yo? No sé qué clase de empleo es. ¿Qué tendría que hacer?
-Lo mismo que hiciste en la prueba, pero en la realidad.
- Y por curiosidad, ¿qué estaban buscando en esa empresa?
-Algo que escasea mucho: Soñadores.