¡Hasta el infinito y más allá!

¡Cómo me alegra tenerte por aquí! No sé si ha
sido el título, o esta misma entradilla quizás, pero ha habido algo que te ha llamado la atención, algo que ha provocado que estemos aquí; tus ojos y mis palabras, frente a frente. Supongo también que, si estás aquí es para leer el contenido en su máxima expresión, no para perder el tiempo con esta patraña que ahora te estoy contando: ¿te parece si voy al grano?

Inmerso en un espacio de dudas. Así estamos muchos, sin rumbo, sin saber siquiera a donde ir ni que elegir. Es frustrante quizás, pero eso sí, siento que se pueden rescatar conclusiones de lo más positivo a corto-medio plazo. Pero bueno, eso ya en otro certamen de estos tan guapos que montáis. Como iba diciendo; astros con forma de interrogación rondan nuestras mentes: dudas por aquí, dudas por allá. Un no parar de pensar sin concretar, sin llegar a cristalizar. Todo está convulso, todo es incierto: sin saber qué, cómo, cuando ni porqué. Descartado Saturno, el dilema está entre Marte y Plutón. La toma de decisiones resulta colérica, como si de una utopía se tratara. Utopía y realidad, realidad y utopía, es una lucha constante en la que la magia, quien sabe si la sideral, interviene sin cesar. La magia, es el hilo conductor que puede permitir a la realidad traspasar las barreras de lo imposible, aclarando más de una mente y haciendo soñar. A eso venimos, venimos a soñar, venimos a alcanzar nuestras metas: ¡hasta el infinito y más allá! Bueno, puede que me haya venido un pelín arriba, ni que fuera Buzz Lightyear. Espera, espera, espera...¿y si lo fuera?

Puestos a fantasear, seamos el juguete más fantasioso habido y por haber, seamos el astronauta más popular del universo, nunca mejor dicho. Sí, estáis en lo cierto, vamos a ponernos en la piel y entrar en la mente de Buzz, de Buzz Lightyear. La utopía espacial se presenta en el horizonte y el punto de mira se mantiene clavado sobre la misma, con ansias de obtenerla, en pos de llegar a ser libre: libre de cargas; libre de presiones; libre de responsabilidades y sobre todo; libre de decisiones...¡Libre como un astronauta! ¡Libre como el bueno de Buzz! Porque vamos a ver, señoras y señores: ¿existe algo más inmenso que el espacio? No, es insuperablemente infinito, y eso amigos míos, es sinónimo de plenitud, de libertad. Tan solo es una hipótesis lanzada a los cuatro vientos, una mera y soñadora hipótesis. Porqué... ¿de esto iba el concurso, no?

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