29 de Febrero

Hoy es el día de mi cumpleaños. La gente se piensa que cumplo 16 años pero en realidad cumplo 4 años. Nadie sabía cuándo era el día de mi culeaños hasta que mis padres lo sacaron a la luz.
Me arruinaron mi adolescencia para siempre.
Esa mañana me desperté mis padres no estaban, supongo que ya estarían en el trabajo. Llegaba tarde al colegio y me vestí con lo primero que cogí del armario, un pantalón negro con una sudadera rosa y las convers.
Cuando llegue al colegio todos me miraban i se reían, o escuchaba comentarios tipo “Felicidades niña pequeña” o cosas por el estilo. Yo tenía un montón de preguntas sobre lo que estaba pasando, así que me dirigí hacia mis amigas i les empecé a lanzar preguntas sobre toda esa situación, ellas me respondían mientas se reían. Cuando me dirigía hacia mi primera clase del día, biología, un chico que no conocía me vino y me pregunto qué porque en vez de cumplir 16 años cumplía 4, mi respuesta a esa pregunta fue: El di 29 de febrero solo se vive cada 4 años por eso yo solo tenía 4 años. Él se dirigió corriendo hacia sus amigos mientras se reía. Yo seguía sin entender nada.
Cuando llego la hora del almuerzo me topé con un cartel que estaba en medio del patio que ponía: “Hoy es el cumple de María, cumple 4 años. Hemos preparado un fiesta en su casa a las diez de la noche esperamos veros a todos allí”. Mientras leía el cartel me encontraba rodeada de gente que se burlaba de mí. Las dos últimas horas de clase pasaron a paso de tortuga escuchando siempre los mismos comentarios de burla hacia mí y hacia mi edad.
Llegue a casa y me encontré a mi mare metiendo un pastel en el horno, y a mi padre decorando el jardín. Ahora ya sí que sabía que estaba pasando, fueron mis padres los que pusieron el cartel en medio del patio y los que estaban preparando la fiesta para mis malditos 4 años.
Decidí no decirles nada. Cogí la cartera de mi padre y compre por internet un billete de avión hacia Madrid, a partir de ahora iba a vivir con mi abuela.
A las nueve cuando solo faltaba una hora para mi estúpida fiesta, pedí un taxi. Mientras me dirijia hacia el aeropuerto recibí varias llamadas de mis padres opte por apagar el teléfono hasta que llegara a Madrid.
Ya en casa de mi abuela me pregunto la razón por la que estaba allí y se lo conté todo, ya que era la única persona de toda mi familia que me entendi porque su cumpleaños también era el 29 de febrero. Ella me dijo que no debería huir de mis problemas y que volviera a Barcelona a hablar con mis padre, me decisión fue que no. Ya paso una semana desde que llegue a Madrid, mi abuela me apunto a un nuevo instituto, allí hice nuevos amigos que entendían la razón por la que solo tenía 4 años. Poco a poco mi relación con mis padres iba disminuyendo hasta que ellos ya no me volvieron a llamar y yo ya me había olvidado de todo lo ocurrido en Barcelona. Y el resto de mi vida lo pase en Madrid.
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