Aquella noche de invierno

Aquella noche de invierno no podía dormir. Tenía la sensación de que en mi cuarto había mosquitos, arañas y otros insectos. Además, hacía mucho frío, igualmente de taparme entera con la manta. Aunque se tarde una media de siete minutos en dormirse, yo tarde más del triple.
De repente un trueno estremeció mi casa. Me asusté, pero no fue algo tan extraño, ya que en los últimos días habían pasado cosas muy misteriosas en casa; se escuchaban algunos ruidos, se veían sombras… Aun así, tenía pánico. Podía escuchar lo rápido que mi corazón latía. Si la frecuencia cardiaca normal es entre 60-100 latidos por minuto, estaba segurísima que la mía latía el doble. Toda mi habitación estaba a oscuras, no se veía nada, pero al final del pasillo se veía una luz. No entendía nada, ya que no sabía de donde salía esa luz. Mi corazón aceleró, cada vez iba más rápido. El miedo iba aumentando. Mis ojos se centraron en la puerta. Tenía la sensación de que en cualquier instante alguien iba a salir caminando por el pasillo.
Escuché el sonido de la puerta abriéndose lentamente. Estaba convencida de que sería un ladrón. Tenía tanto miedo que dejé de respirar, me quede quieta, estirada, sin hacer nada. Noté una sombra, parecía una sombra humana. Esa sombra se iba acercando cada vez más a mi. Se escuchaban pasos de alguien en el pasillo. Parecían tacones. Cada vez el ruido de los pasos era más fuerte. No sabía que hacer; si llamar a la policía, gritar, o mirar como probablemente robaría las pocas cosas de valor que tenía mi casa.
Estaba muy nerviosa. Escuché una voz, alguien me estaba hablando, pero no sé quién. En ese instante noté como una mano me tocó el brazo izquierdo y me dijo:
-Levántate, o llegarás tarde a la escuela.
En ese momento, abrí los ojos. Vi a mi madre vestida con unos tejanos y unos tacones lista para ir a trabajar en su oficina.
Me di cuenta de que todo era un sueño. Respiré profundamente, y me tranquilicé muchísimo.
Se olvida el 90% de los sueños cuando te levantas, pero yo me acuerdo de esa pesadilla perfectamente.
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