El Gran Desgarro

En algunos libros de historia antigua se hacía referencia al descubrimiento de la “Expansión Acelerada del Universo”. Es sorprendente que con su tecnología fueran capaces de averiguar lo que estaba ocurriendo. Aquellos seres primitivos entendieron que una fuerza estaba empujando las fronteras de nuestro mundo hacía afuera, y lo hacía cada vez más rápido. Nunca llegaron a comprender en profundidad la causa de todo aquello y, como no podían verla ni detectarla, la llamaron "Energía Oscura". Lo que si sabían es que era inevitable, estaba grabado a fuego, como una especie de ADN del Universo.

Después del primer gran éxodo planetario la mayoría de aquellos conocimientos se perdieron y cayeron en el olvido durante eones, hasta que los primeros indicios se detectaron en los principales telescopios espaciales. Las galaxias más lejanas empezaban a esfumarse delante de las narices de los astrónomos. Tras el regreso definitivo a la Tierra pudimos recuperar una parte de aquellos documentos y comprendimos que los antiguos habían cometido un error de cálculo, algo nada extraño teniendo en cuenta las incompletas leyes de la Física que conocían en aquel momento. Aun así, jamás hubiéramos pensado que los efectos de la expansión empezarían a notarse tan sólo unos pocos millones de años después de su descubrimiento.

Tras algunos milenios sólo las galaxias de lo que una vez fue el Grupo Local quedaron a la vista. A pesar de eso, decidimos dar información con cuentagotas a la población, tratando de minimizar la histeria y el pánico. Pero en la calle un rumor avanzaba incesante...¿Te has fijado en que las noches son cada vez más oscuras?
El éxodo nos había devuelto un cielo nocturno despejado de contaminación, y los rápidos cambios se hicieron demasiado evidentes. Los rumores se convirtieron en protestas y manifestaciones, la gente quería saber que estaba pasando. Cuando el centro de la Vía Láctea empezó a despedazarse ya no hubo nada que esconder, había llegado el momento de que la población conociera la verdad y se prepararan, como pudieran, para lo que estaba por venir.

Por fin ha llegado la noche. Hemos conseguido reunir en casa a los pocos miembros de nuestra mermada familia. Hacía ya unos años que habíamos tomado la decisión, como muchas otras familias, de dejar de tener hijos para así evitarles la angustia de vivir en un mundo que agoniza. En todas las casas se han organizado actos parecidos, tanto en la Tierra como entre los que aun están en el exilio. Nadie quiere perderse el momento en que la última estrella desaparece del firmamento, en una especie de funeral a escala interplanetaria.
Después de una cena sencilla sólo queda sentarse a esperar el momento. Estamos todos mirando fijamente al firmamento, en la dirección de Sirius, la que siempre ha sido la estrella más brillante del cielo será también la última en abandonarnos. Avanza la noche y su tintineo es cada vez más débil, hasta que en un instante, a las 2:33 de la madrugada, se apaga. Más allá del Sol, la Luna y el resto de los planetas del Sistema Solar ya no queda nada, tan sólo el más absoluto de los vacíos. Estamos definitivamente solos. Durante toda la historia de nuestra civilización hemos tenido el deseo, la esperanza, de que no fuera así y no pocos esfuerzos se han dedicado a la búsqueda de esos posibles compañeros de viaje. Ya no es necesario buscar más. Estamos irremediablemente solos.

A partir de hoy los acontecimientos se precipitarán a una velocidad vertiginosa, no hay adonde huir ni donde esconderse. Pasarán sólo algunos años hasta que la gravedad sea incapaz de mantener unido el Sistema Solar. Unos meses después estaremos inmersos en la oscuridad total, sin planetas, sin Luna, sin Sol. Esos serán los últimos minutos, en los que la Tierra empezará a resquebrajarse.
Quienquiera que quede en la superficie sufrirá las sacudidas más terribles, hasta que el suelo desaparezca bajo sus pies. Con suerte ese será el final de los últimos, porque a partir de ahí la cosa irá a peor hasta que en los instantes finales incluso los átomos se desintegrarán. Nada, ni el espacio-tiempo, sobrevivirá al Gran Desgarro, que arrasará con todo lo que un día fue, todo lo que un día hubo.

Y así es como el Universo termina...¿O tal vez sea como otro Universo empieza?
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