Diario de vacaciones de Kuássar Suppernoba

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15 de julio de 1969 (en edad terrestre)

¡Buenos días, papá!
Sí, sí. Ya sé que no te gustaba la idea de que veraneáramos en otra galaxia. Entiendo que haber tenido que recorrer 3 megáparsecs no ha sido moco de pavo (y la cartera ya lo ha notado), pero merece la pena por pasar un rato con Pháralax y los niños. ¡Desde que conseguí ese trabajo como fisioterapeuta de tentáculos, casi me había olvidado de lo que es ser padre! Hasta me he perdido que a Guormjól le saliera su quinto ojo…
¡Deberías ver esto, la Luna es preciosa! No se parece a nada que tengamos en NGC 404. Exótica, inmaculada, única… y las vistas a la Tierra son impresionantes. En realidad, la idea original era pasar las vacaciones en la Tierra, pero los de la oficina turística nos contaron que allí viven unos aliens llamados “humanos” que no saben si hay más vida aparte de ellos en el universo, así que tendríamos que ir a zonas muy despobladas y tener mucho cuidado. Hemos preferido no molestarlos, a los acirianos no nos habría gustado que nos hubieran hecho eso cuando estábamos en las mismas.
Tengo que cambiar el pañal a la pequeña Heklipse o su aguijón acabará manchadísimo. ¡Pasa un buen día! ¡Y te escribiré tan rápido como pueda!

20 de julio de 1969

¿Qué tal estás, papá?
Si te soy sincero, estamos pasando unas vacaciones geniales (¿sabías que aquí hay hielo? Hemos estado patinando. ¡Nunca había visto a Heklipse tan contenta, moviendo la cola tan deprisa!), pero estoy un poco sorprendido. Eh, no te preocupes aún, que ya nos conocemos. No me gustaría dar otro susto a tu corazón estomacal, que el pectoral ya ha tenido lo suyo.
Lo que ha pasado es que estaba sintonizando la radio (quería curiosear qué música escuchan los terrícolas con mi amplificador de onda) y he empezado a oír ruidos muy extraños. Se oían los típicos sonidos de nave espacial, y también una conversación en un idioma desconocido, el “inglés”, proveniente de la Tierra. Gracias al traductor que nos proporcionaron en la oficina turística, he descubierto que los pasajeros se llamaban Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, y he deducido que estaban hablando de llegar a la Luna. ¡Vaya, han tenido la misma idea que nosotros! Y eso que yo estaba convencido de que los terrícolas veraneaban en las Canarias. Pháralax y yo ya lo hemos hablado, ¡les vamos a invitar a una barbacoa de bienvenida! Se van a chupar los dedos con mis rocas metamórficas…
¡Nos mantendremos en contacto!

21 de julio de 1969

¡Papá, ahora no puedo escribir!
Dame unas horas y te lo contaré todo.

22 de julio de 1969

¡Lo siento, papá! Ya sabes que no quiero preocuparte; pero es que nos estábamos escondiendo. Los pilotos de esa nave terrícola de la que te hablé (creo haber entendido que se llamaba “Apollo 11”) aterrizaron ayer. Ya teníamos la barbacoa preparada, pero vimos que empezaron a hablar de “conquista del espacio”, “la supremacía del hombre”, “un gran salto para la humanidad”, y cosas así.
Vamos, que si nos encontraban, no iban a comer con nosotros, precisamente.
Nos metimos en uno de los cráteres para que no nos vieran, pero Guormjól dijo que, si los terrícolas se enteraban de que el hombre había llegado a la Luna, podrían venir más veces, analizar el territorio, descubrir que los acirianos también habíamos estado aquí y (viendo que, al parecer, no son muy pacíficos que digamos) rastrearnos para intentar dominarnos.
He conseguido hackear las fotos que han tomado aquí para que parezca que son falsas, y que el hombre nunca ha estado en la Luna (al final, ese seminario de informática de la universidad de Fflsnfjonjienjnivg me ha servido para algo). He hecho que la bandera que pusieron ondee cuando no hay viento, que lo importante brille cuando todo está oscuro, que haya una roca con su símbolo de la letra “C”… ¡la verdad es que me lo he pasado muy bien haciéndolo! Si es que en el fondo soy un pillo.
Esperemos que la treta funcione, o, si no, que, al menos, nunca encuentren nuestros restos.
Ya estamos volviendo a casa. Tardaremos como una semana en volver a NGC 404. Estamos deseosos de volver a verte.
¡Cuídate hasta que lleguemos!

Retransmisión sonora de “Diario de Kuássar Suppernoba” finalizada.

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