El Universo sin ti

El Universo sin ti

por Granadabaso

Durante la dominación árabe fueron muchos los astrónomos granadinos o ligados a Granada dignos de mención. Sin embargo, dos matemáticos-astrónomos, padre e hijo, son muy poco conocidos, a pesar de la relevancia de sus trabajos científicos: Hasan y Ahmad Ibn Baso. Eran los responsables del horario de las plegarias en la Mezquita de Granada.

En este relato me pongo en la piel de Ibn Baso hijo e imagino un diálogo con su padre, intercalando informaciones de carácter científico sobre su obra.


Ibn Baso Hijo:
Padre, estamos los dos solos en este lugar. Uno lejos del otro, sin vernos y sin entendernos. Todavía sigo llamándote y no me respondes. Tu silencio y mi sordez, una vez más, juntos. Me encuentro aquí, al otro de la vida, esperando oír tu voz. Muchas veces ando por los pasillos de nuestra casa sin encontrarme con nadie. No hay ruidos en mis pasos ni hay sonrisas en mi camino. Solo hay paredes. Querría ver tu sonrisa, aunque fuera desde la oscuridad en que estás.

Los Ibn Baso se ocupaban también de la construcción de instrumentos astronómicos. El padre introdujo una innovación en el astrolabio que posibilitaba su utilización en todos los horizontes. En el Museo della Specola en Bolonia, Italia, se encuentra un ejemplar de un astrolabio atribuido a Ibn Baso, padre. La fecha probable de su construcción es 1280 de nuestra era.

Ibn Baso Hijo:
¡Lo cierto es que intimidabas! Si me equivocaba en mis cálculos o en el diseño de los astrolabios, el descontrol guiaba tus palabras. Caballo sin ley, un potro desbocado, sin reglas. Y el demonio cabalgaba por segundos, seguro de sí, tu furia. No duraban mucho estos despropósitos. Pero ¡cómo herían! Era como un vendaval de lluvia negra. Entonces, de pronto, venía la bonanza, enseguida. Tú, avergonzado, mirabas al suelo. Decías algunas cosas a ti mismo en voz baja, te enrojecías, pedías perdón por la locura de cabrito que soñaba con lobos y entonces sonreías, discreto. Las manos que subían y bajaban por tu rostro era la señal de que el teatrillo de feria ya se había terminado. Y volvíamos a nuestras faenas como quienes vuelven del mar: con recelo de regresar.

Aquí, junto y lejos de ti, recuerdo a mi madre. Una mirada triste y una ternura que nunca más experimenté ver en un ser humano. Una vez, y solo una vez, le pregunté por qué estaba triste. Me dijo que echaba de menos a su padre, perdido hacía mucho. Pero, ¿duele así, madre, un dolor tan antiguo? Duele más, hijo, porque el dolor antiguo tiene raíces profundas, un color más intenso - que sí, que sí - que el dolor tiene color. Y el dolor viejo jamás se cansa. Además, me llena de tristeza, hijo, el no saber en qué ventanas veré crecer a tus hijos. Todo lo que ves en mí, no soy yo. Yo fui feliz como un río. Era feliz como si la propia amistad hubiese encontrado un amigo.
Era feliz como un río. Era feliz como un río.

Ibn Baso, padre, escribió dos tratados sobre Astronomía conocidos: el Tratado sobre la lámina Universal Para Todas Latitudes y el Tratado de la Lámina de Senos con sus Cuerdas.


Ibn Baso Hijo:
Por el tejado, la lluvia que nos visita se entremete en nuestra conversa silenciosa. Y opina con propiedad de tu silencio, susurrando en mis oídos cuáles eran tus secretos. ¿Por qué las estrellas, padre? ¿Por qué los cielos? Deberías haberme enseñado otras cosas. Las que he aprendido de ti están perdidas en mi cabeza, como hojas sueltas en el viento. Ellas todavía te necesitan, precisan de tu fortaleza y sabiduría para subsistir mas ya no estás...

El mencionado astrolabio con lámina universal, construido a principios del siglo XIV, es un ejemplo de belleza, ligereza y versatilidad. Con este antecesor del GPS, era posible pasar, de forma rápida, de un sistema de coordenadas a otro y por añadidura, se podía calcular con él la hora en cualquier latitud. También es cierto que esta obsesión por la exactitud estaba ligada a los cultos religiosos, como por ejemplo determinar la hora exacta de las plegarias. Pero eso no le quita el mérito científico: simplemente lo pone bajo un cristal de calcita.

Ibn Baso Hijo:
Desde esta orilla del río Darro contemplo Sierra Nevada. Pronto empezará el deshielo. Nuestra sierra va a oscurecerse… La luz volverá pero ella ya no será blanca... Y las aguas que verterá no mojarán tus pies. Solo ahora me doy cuenta. Por primera vez, siento el universo sin ti. ¿Qué va a ser de las estrellas, padre, sin tu mirada?
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