El legado de la humanidad

Los dos científicos discutían aquella idea de forma acalorada. Era una idea descabellada y que mostraba la más cruda realidad, la vida en la tierra desaparecería en cuestión de semanas. Sería nuestro último legado. Tras años de exploración espacial, solo unas decenas de planetas se habían postulado como posibles refugios de vida, pero todos ellos demasiados lejos como para alcanzarlos con la tecnología actual. El programa “Search for Extra Terrestrial Intelligence” (SETI) tampoco había descubierto ninguna señal electromagnética sospechosa de otros planetas. Todos aquellos indicios hacían pensar en la situación actual que la vida, y siendo más específicos la vida inteligente, solo había surgido en la Tierra y en cuestión de semanas desaparecería para siempre.

Aquella discusión no hacía más que traer a ambos científicos a la realidad. El cometa detectado por la “International Asteroid Warning Network” en el Observatorio astronómico de La Sagra (Granada), se dirigía inequívocamente hacia la Tierra, y estaba determinado como nivel 10 en la escala de Turín. Su impacto en el océano Pacífico produciría una ola que arrasaría la mayor parte de la superficie terrestre, generando una catástrofe climática global y extinguiendo la vida de nuestro planeta. Nada se podía hacer para evitarlo, y los pocos que conocían de la existencia del cometa carecían de cualquier experiencia previa sobre cómo dirigir a la humanidad a sus últimos días. Aunque muchos ya se habían resignado a la catástrofe, el profesor Robinson de la UCLA junto con el profesor Aragón de la UGR discutían en privado:

- Prof. Robinson: Debemos utilizar los recursos de la ONU en minimizar el impacto, y diseñar una estrategia para sobrevivir.

- Prof. Aragón: ¿Pero no entiendes realmente la situación? El impacto del asteroide esta categorizado como nivel 10, y lo hará en el Pacífico, con un 99.9% de probabilidad. Las simulaciones muestran que una ola de más de 200 metros barrera la mayor parte de la superficie Terrestre. El cambio climático ocasionado tras el impacto asfixiará a cualquier superviviente. La órbita de la Tierra se verá afectada, y el campo magnético desaparecerá. La radiación solar acabará con cualquier remanente de vida. No hay nada que podamos hacer para que la Tierra sobreviva, pero quizás podamos salvar su legado.

- Prof. Robinson: ¿Qué quiere usted decir? No quedará nada en este planeta que demuestre nuestra existencia. Las únicas pruebas serán las sondas Voyager y los rovers de Marte. No habrá vida que siga nuestros pasos.

- Prof. Aragón: Ese es el problema. Esto ha sido discutido en miles de ocasiones. ¿Qué probabilidad hay de que la vida se genere en cualquier planeta? ¿Y vida inteligente que tenga conciencia sobre su propia existencia y entienda de la fragilidad y lo azarosa de su situación? La vida es solo una consecuencia de las características de nuestro planeta, consecuencia que no hemos podido observar a distancias practicables para nuestra tecnología. Es decir, solo en nuestro planeta se dieron las circunstancias esenciales para que la vida se originase, y solo en nuestro planeta esa situación fue tan estable que llego a originar vida inteligente, hasta llegar a nosotros. Pero esa vida, con toda su complejidad, es muy frágil. Y probablemente seamos, en todo el universo, los únicos en comprender esa fragilidad.

- Prof. Robinson: Pero entonces, ¿qué propone? ¿sentarnos y ver como esa fragilidad nos alcanza y termina con nosotros? ¿Tiene alguna solución a nuestro problema?

- Prof. Aragón: No, nosotros ya estamos condenados, pero la vida puede aún seguir adelante. Demos luz verde al proyecto “extraterritorial capsules of life”.

- Prof. Robinson: Ese proyecto fue clausurado hace tiempo. Aun desconocemos si ni siquiera funcionará y las consecuencias que tendría.

- Prof. Aragón: ¿Tendrá peores consecuencias que las que afrontamos ahora? Ese proyecto será nuestra última acción de misericordia con la vida. Mandaremos esas cápsulas a distintos planetas potencialmente sin vida, pero con condiciones favorables para la misma. Entre ellos están ciertas regiones del polo de Marte, otras de la luna Europa, o incluso planetas como Próxima Centauri b. Las cápsulas estarán llenas de organismos unicelulares, entre los que se encuentran multitud de especies de algas, protozoos, hongos, líquenes, bacterias y virus. La idea es mandar cantidades muy grandes de estos organismos junto con nutrientes suficientes para crecer un tiempo. Aunque las condiciones sean desfavorables en esos planetas, estos organismos crecerán, se adaptarán y evolucionarán y quizás, dentro de miles de millones de años, una nueva raza inteligente se abrirá camino y entenderá lo que tanto hemos tardado nosotros en hacer, la importancia de preservar, algo tan frágil y a la vez esencial, como es la vida en el universo.

- Prof. Robinson: Sabe usted que primero tendrá que ser aprobado por la ONU, ¿verdad?

- Prof. Aragón: Lo aprobarán, la ciencia no nos salvará a nosotros, pero sí la vida en nuestro universo. Será el legado de la humanidad para el Universo.
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