Un sueño de primavera

Iniciaba la mañana, el sol se asomaba por las cortinas y empezaba a iluminar la habitación en penumbra. Corría ya el décimo primer día del quinto mes del año 2118 y el mundo seguía su curso, el gran desarrollo del hombre le había abierto la puerta a tecnologías que hace cien años parecían imposibles, el futuro se había hecho ahora y lo que otrora era ciencia ficción ahora era la ciencia del momento. El hombre había logrado llegar al planeta Marte y había establecido una colonia permanente en la Luna, contaba ya con varias estaciones espaciales en órbita de la tierra, había también computadoras cuánticas y robots con cierto grado de autonomía. Ya la inteligencia artificial era cada vez más una realidad.
Pero hoy era un día diferente, puesto que se comenzaría a realizar la primera comunicación de computadoras cuánticas probando el principio del entrelazamiento cuántico. De funcionar hoy, las colonias humanas en la Luna y Marte podrían comunicarse con la Tierra y enviar datos de forma más rápida. El mundo estaría más conectado y ahora la nueva frontera sería la conexión del sistema solar.
Aun así, para David, quien empezaba a despertarse este día no era tan maravilloso como prometía, puesto que él sabía de primera mano la verdad de tantos avances por colonizar otros mundos. Ya la vida en la Tierra estaba en un punto muy crítico, el siglo pasado había traído la destrucción de muchas zonas verdes para hacerlas habitables y el agua era cada vez más limitada y más contaminada; la comunidad internacional había decidido ignorar los avisos del cambio climático que la comunidad científica había realizado décadas antes.
En la mente de David estaba las palabras del famoso Dr. Vargas, “Conseguir al menos una buena respuesta a al menos una buena pregunta”, pero en su mente habían más preguntas que respuestas. Se preguntaba ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Se podía haber evitado todo esto años antes? ¿Las propuestas del Dr. Vargas hubieran ayudado a cambiar la historia? ¿En este mundo tan conectado había espacio para una verdadera interacción humana? Y mientras tomaba su desayuno su mente seguía pensando todo esto.
De la mano de sus recuerdos y apuntes de sus años de estudio, sus recuerdos avivaron su interés por buscar soluciones y no problemas, recordaba las tardes de los viernes cuando podía hablar con los doctores Vargas, Madriz y Benjamín, quienes décadas antes habían planteado varías soluciones a los problemas presentes en base a una ciencia que en ese entonces pensaban sería una solución, pero que por varias razones de fondo (políticas y económicas) no pudieron dar su fruto; ideas como electrodegradación de contaminantes, celdas solares y nuevas baterías, habían sido ignoradas por en su momento resultar costosas. No obstante, otras ideas en el campo de la química cuántica y de la nanotecnología, les habían supuesto a David y a su esposa la Dra. Rosales décadas atrás un buen puesto de trabajo en la compañía que hoy probaría la comunicación cuántica con la base en la Luna.
Terminado el desayuno, David se acercó a la biblioteca. Antes de salir, solía leer una página de uno de los libros de Richard Feynman que fueron un regalo de su primer aniversario de casado, lo inspiraba, y más cuando tenía un largo día por delante. Aun así está mañana le parecía muy particular, sería la nostalgia de los días de su infancia o los de los años de estudio, mientras intentaba recordar por qué se sentía así tomó el libro "¿Está usted de broma, Sr. Feynman?" y leyó “¿Quién está detrás de la puerta?”, y mientras leía sentía como se desvanecía su conciencia, se veía rodeado por la luz casi cegadora. ¿Qué pasaba, acaso eran los años ya o era un problema de salud? Aun así, luchaba por estar consciente. De pronto, en un abrir y cerrar de ojos, vio como pasaron todos los momentos de su vida, el pasado, presente y futuro, todos los sucesos de la humanidad, todo estaba pasando en un instante.
Era como estar mirando una gran pantalla dividida en varios cuadros, pudiendo pasar y enfocarse en un momento u otro, no comprendía lo que pasaba y el rugido de un trueno irrumpió en su mente, haciéndole pasar por ella ecuaciones matemáticas, formulas químicas, esquemas de energía, no comprendía lo que pasaba, lo empezaba a ver todo con más claridad y de pronto se vio, en medio de su habitación. Corría el año 2018 y al mirar hacia la puerta vio una sombra que se disipaba en el tiempo y de ella oyó una voz que decía –¿Qué importa lo que piensen los demás? Es la hora de cambiar y reinventar la realidad, de cada uno depende que el futuro pueda cambiar, no todo está escrito-. Y pensó ¿estaré en un sueño?
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